Cada vez surgen nuevas maneras de disfrutar del tiempo libre, nuevos tipos de turismo que se adaptan a cada tipo de persona. Playa, montaña, turismo gastronómico… o micoturismo.

El turismo micológico se está convirtiendo en una alternativa más al unir gastronomía y senderismo en una sola disciplina. Además, puede disfrutarse en lugares tan singulares como el Camino de Santiago.

RECOGIENDO SETAS EN EL CAMINO DE SANTIAGO

Al abrigo de los Montes de León, en un ambiente idílico, se alza el municipio de Santa Coloma de Somoza, en la comarca de La Maragatería.

Rodeado por numerosas pedanías que forman su localidad, aquí se unen la ruta jacobea con la pasión por la recogida de setas. 

La cultura del camino unida a la gastronomía más campestre, todo acompañado con unas vistas a unos parajes de inusual belleza, se han convertido en el motor de la economía de Santa Coloma de Somoza.

Su acotado micológico, nacido hace tres años gracias a Micocyl (Programa de Micología de Castilla y León), permite tanto la recolección con fines comerciales como con fines recreativos. Eso sí, estos últimos no podrán superar los 3 kilos por día y persona, para que todo el mundo pueda disfrutar de esta actividad sin dañar el medio ambiente.

En cuanto a la tarifa que se tendrá que pagar para realizar esta excursión, es de 3 euros. Sin embargo, para grupos pedagógicos cuyo fin sea el aprendizaje, esta actividad será gratuita. Una formación en plena naturaleza que vale la pena realizar.

Pero además, con el turismo micológico se disfruta también del consumo. Además de disfrutar de la recolecta, uno también podrá darle un capricho a su paladar. Las setas se acompañan con pasta, verduras, arroz, carne… la oferta es variada y para todos los gustos.