En las próximas semanas comenzarán las obras de restauración del trascoro de la catedral de León. Este gran proyecto de restauración del trascoro, una auténtica joya renacentista de la catedral, fue anunciado en el pasado mes de noviembre en León por José María Ballester, coordinador del Plan de Catedrales del Instituto del Patrimonio Cultural de España (IPCE), en el trascurso de unas jornadas organizadas por Sofcaple. Ahora, aquel anuncio se hace realidad al aprobarse un presupuesto de 600.000 euros para llevar a cabo esas obras, que acaban de salir a concurso público. El contrato ha sido firmado por el leonés Javier Rivera, en uno de sus últimos actos como subdirector general del IPCE, cargo que abandonará por decisión propia en las próximas semanas para incorporarse a su cátedra en la Universidad de Alcalá de Henares.

El propio Rivera aseguraba hace unos días al diario El País que esta restauración es una de las más importantes del año y explicaba que “es un trascoro único en el mudo, porque todos los grandes escultores platerescos trabajaron en él. Es un prodigio de innovación espacial e iconográfica. Va a ser un descubrimiento renacentista”.

Imagen digital y en tres dimensiones del trascoro y nave central de la catedral

Como paso previo a los trabajos de restauración, el IPCE llevó a cabo la “digitalización” de toda la arquitectura y decoración del trascoro, con un detalle nunca alcanzado gracias a la última tecnología tridimensional y de alta resolución. Estos trabajos previos, ya concluidos hace meses, supusieron una inversión de 215.000 euros.

En su intervención en noviembre en León, Ballester proyectó algunas imágenes tridimensionales del trascoro y aseguró que gracias a esas imágenes se tendrá un conocimiento exacto del estado de conservación de esta estructura, así como conocer en detalle su erosión, grietas, deslizamientos o cualquier otra anomalía al milímetro. Sobre estas radiografías se ha elaborado el plan de actuación y el proyecto de restauración.

Ese trabajo previo tridimensional ha puesto de manifiesto tanto la suciedad y la acumulación de polvo en el trascoro así como el deterioro de algunas de sus figuras o la pérdida de la policromía original. Es importante destacar que el trascoro nunca ha sido restaurado o sometido a procesos integrales de limpieza y saneamiento desde su terminación en el siglo XVI.

Figuras erosionadas del Trascoro

UNA OBRA DE ARTE ÚNICA

El trascoro de la Catedral de León es una obra genial del Renacimiento español, se asegura en la web de la Catedral. Se comenzó a construir el año 1577, bajo la dirección de Juan López, sobre planos que había trazado Juan de Badajoz el Mozo un tercio de siglo antes. El continuador de las obras fue Baltasar Gutiérrez, quien completó la estructura, en cuya decoración se quiere ver la mano borgoñesa de Juan de Juni. Se concibe todo como un monumental arco de triunfo con un cuerpo de dos tableros a cada lado, enmarcados por columnillas de tercia, teniendo como pedestal un gran zócalo.

En los relieves se representan las escenas de: la Natividad de la Virgen, la Anunciación, el Nacimiento de Cristo y la Adoración de los Reyes. Las cuatro imágenes que campean sobre él, efigian a san Pedro y san Pablo, a san Marcelo y san Isidoro. En el ático, por la parte delantera, está la Asunción de María, y, mirando al altar, san Froilán.

Dichas imágenes, lo mismo que los tableros de alabastro, fueron contratados por el cabildo con Juan de Juni y Esteban Jordán el 16 de febrero de 1577, fecha en que estaban avecinados en Valladolid, aunque ya antes habían estado vinculados a León. La realización de la obra corrió por cuenta de Esteban Jordán solamente, según los documentos conservados en el archivo de la Catedral, por haber fallecido Juni. El crucifijo que remata el conjunto está siendo considerado como de Bautista Vázquez, tras haberle presentado en concurso con otro del artista anterior. Otras pequeñas representaciones de sibilas, virtudes y medallones se distribuyen sobre el entablamento.

Escenas en relieve del Trascoro/ MC

Si impresionante es la escultura del trascoro, no de menor calidad son los trabajos de decoración que cubren sus campos: abundan los temas mitológicos, atlantes, figuras afrontadas, grutescos, bucráneos, arquitecturas fantásticas, entrelazándose los temas bíblicos con otros alegóricos. Entre aquéllos destaca el árbol de Jesé, con buena labor de trépano, que asciende por las jambas del arco.

Los muros laterales de los dos primeros tramos del coro son de Baltasar Gutiérrez; el resto los construyó Narciso Tomé en 1744. La verja que lo cierra fue fabricada por Félix Granda, bajo diseño de Manuel de Cárdenas, el año 1915.