Rompiendo el alba, con casi todas las cafeterías de los alrededores cerradas, con el único trasiego callejero de los bachilleres que acuden al instituto cargando sus pesadas mochilas y  con un solo espectador, a las 08:30h en punto de esta mañana comenzaba en un desangelado y vacío salón de sesiones el pleno ordinario del Ayuntamiento de León, bajo la presidencia del alcalde, José Antonio Diez.

Si el alcalde ha traslado su despacho oficial el edificio San Marcelo para estar más cercano al ciudadano y potenciar la participación de los vecinos, convocar los plenos ordinarios a estas horas iniciales de la mañana, casi en  la semiclandestinidad, en las que los policías locales de guardia en la puerta aún bostezan no es precisamente una medida coherente.

En los minutos previos se procedió a un reajuste de los sillones y titulares. El único concejal de Unidas Podemos, Nicanor Pastrana, quien ha venido ocupando un sillón de los extremos, estrenaba un nuevo lugar junto al equipo de gobierno socialista, escenificando así físicamente el pacto de gobierno entre ambas formaciones. La bancada leonesista de la UPL aceptaba con elegancia le cambio y retrocedía un escaño hacia el extremo.

La unanimidad ha sido la característica de un pleno que apenas ha durado cuarenta minutos. Unanimidad para aprobar una bonificación del 20% en el pago del IBI a quienes domicilien el cobro por banco. Se trata de agilizar la gestión de este impuesto. La bonificación se aplicará en el segundo plazo del cobro, es decir en octubre del próximo año.

La misma unanimidad para aprobar un criterio ecológico en el pago del impuesto de vehículos. Se bonificarán, al menos durante los primeros cuatro años, a los vehículos eléctricos e híbridos. También se ha aprobado el pago escalado y bonificado de la tasa de inicio de actividad económica.

También unanimidad para agrupar en un único crédito los 138 millones de euros que conforman la deuda municipal. Este agrupamiento permitirá un importante ahorro, al bajar el tipo de interés y alargar el periodo de amortización. Además, con esta medida se pretende que la contabilidad municipal deje de estar bajo supervisión de Hacienda, algo que se pretende conseguir el próximo año. Este control de Hacienda obliga, por ejemplo, este año a invertir los 16 millones de euros del remanente en el pago de la deuda.

PREGUNTAS Y RESPUESTAS

Y poco más. El capítulo de ruegos y preguntas está exigiendo una reforma reglamentaria profunda. No puede ser que las preguntas que se formulen en un pleno se contesten al mes siguiente, en el pleno próximo y en forma de monólogo y sin respuesta posible por parte del interpelante.

Esta mañana, ya a plena luz del día, el portavoz de a UPL, López Sendino preguntaba al alcalde, el socialista Diez, si comparte las declaraciones del secretario general y portavoz el PSOE en las Cortes de Castilla y León, Luis Tudanca, sobre su defensa de la Fundación Villalar, a la que Sendino califica de «nido de medradores”, como “un fiasco”, que “ha derrochado” 25 millones de euros en los últimos años. Con cierta displicencia, el alcalde sonría, se encogía de hombros y pensaba para sí que tiene un mes para dar una respuesta políticamente correcta.

En este mismo sentido, las respuestas que los concejales del equipo de gobierno Canuria y Fernández ofrecieron a las preguntas que hace un mes hicieron desde las bancadas de PP y Ciudadanos sobre temas de personal o sobre la semipeatonalización de Ordoño II se convirtieron en largos monólogos, cargados de altas dosis de electoralismo y de ataques al contrario, sin que éste tenga oportunidad de réplica y de defensa.