En el centro, el concejal de Podemos, Nicanor Pastrana /MC

A las 08:30h en punto de esta mañana el alcalde, José Antonio Diez, pronunciaba la protocolaria frase de “Audiencia pública”, con la que se inician todos los plenos del Ayuntamiento. Pero nadie entró en el salón de plenos. A esa hora tan intempestiva y desmotivadora, los ciudadanos no muestran el más mínimo interés por ser testigos de cómo los concejales debaten sobre los asuntos del común de la ciudad. Y eso que una de las propuestas estrellas del actual equipo de gobierno (PSOE y Podemos) es incentivar la participación ciudadana. En la calle, a esa hora tan sólo se registraban 10 grados en los termómetros.

Sin público, el pleno del Ayuntamiento de León  ha sustanciado los 19 puntos del orden del día en algo más de una hora. Destacar dos temas de cierto interés para los intereses generales de la ciudadanía. El primero es el referido al uso de los remanentes o superávit de las cuentas municipales del pasado año y que asciende a un total de 2.571.967 euros, dinero que, por imperativo legal, debe ser utilizado en la amortización de la deuda municipal, que en estos momentos supera los 145 millones de euros, un 109,0% de del presupuesto.

Desde la bancada del Partido Popular se echó en cara que esos remanentes no se utilizasen en inversiones para mitigar los efectos de la crisis económica derivada de la pandemia del coronavirus. Propuesta estéril, que el interventor zanjó, por indicación del alcalde, al informar al Pleno que el Ayuntamiento estaba obligado a cumplir con la Ley y que el remanente sólo se podía utilizar para amortizar deuda y para nada más. En el PP se conoce perfectamente esta ley y la obligación de cumplirla, pero era una ocasión para quedar bien ante su electorado. Meros fuegos artificiales. Nada más.

Eso sí, ese debate en falso sirvió para conocer el mal estado de las cuentas públicas municipales, ya que los ingresos han caído en 9 millones de euros y otro tanto han hecho los gastos, que han disminuido en 20 millones de euros. Sin embargo, este desequilibrio permitirá al Ayuntamiento salir a final del año de la vigilancia de las cuentas municipales por parte de Hacienda.

TERRAZAS DE HOSTELERÍA

Curioso ha sido el debate sobre la propuesta del PSOE de eliminar las tasas de ocupación pública de la calle a las terrazas de los bares, como medida compensatoria por la crisis derivada de la pandemia, que tanto afecta a la Hostelería. En este caso, el verso suelto y heterodoxo ha sido el único concejal de Podemos y socio de los socialista en el equipo de gobierno, Nicanor Pastrana, quien ha hecho un alegato coherente con su ideología de izquierdas y ha votado en contra de esa condonación de impuestos.

Sostiene Pastrana que el general de los ciudadanos no tiene por qué financiar un privilegio a un sector determinado de la economía local y que supondrá para el erario municipal dejar de cobrar unos 240.000 euros, en unos momentos de tanta necesidad pública y, sobre todo, de modernizar la ciudad y de atender a los barrios. Ha dicho Pastrana que ya está bien de socializar las pérdidas y de privatizar los beneficios ya que cuando la Hostelería gana dinero, esos beneficios no repercuten en las cuentas públicas.

Dice Pastrana que las exenciones impositivas a la Hostelería no atienden al interés general, es un agravio comparativo con otros sectores afectados por la crisis y es injusto porque se cubren unas pérdidas privadas con dineros públicos, además de criticar la “invasión” de tanta terraza de grandes zonas públicas en calles y plazas. Y ha retado Pastrana al alcalde y socio de gobierno a que a finales de 2021 presente en el Pleno un balance de la medida, con especial énfasis en los  puestos de trabajo consolidados gracias a estas exenciones fiscales.

Una pena que el intempestivo horario de celebración del Pleno haya hurtado a algunos ciudadanos, sobre todos hosteleros, de asistir a este debate, mejor dicho monólogo entre Pastrana y el resto de los grupos, que, por cierto, no le han hecho el más mínimo caso. La propuesta fue aprobada con el único voto en contra de Podemos.

MOCIONES

El Pleno se ha sustanciado con la aprobación de dos mociones de esas que no tienen más recorrido que llegar a la desembocadura del Torio en el Bernesga. Las dos a propuesta de la UPL. La primera se refiere al posicionamiento de la Corporación a favor de que quienes hayan cotizado a la Seguridad Social durante más de 40 años no sufran reducciones en sus jubilaciones anticipadas. El Ayuntamiento remitirá al Gobierno este acuerdo.

La segunda moción se refiere  la necesidad de cuidar y mantener el patrimonio histórico ferroviario de la ciudad, sobre todo de locomotoras y vagones de alto valor etnográfico y sentimental. Acuerdo total.

Y poco más, salvo la modificación de crédito para que el Ayuntamiento salde de una vez sus deudas con el Consorcio del Aeropuerto (120.000 euros) y con el Consorcio de basuras, Gersul (47.000 euros). En algunos casos esas deudas se remontan al año 2016. También se aprobó por unanimidad el pago de facturas (8.865 euros) que nadie sabe por qué han debido quedar olvidadas en algunos cajones y cuyo pago ya era imperativo. Y todo ello sin debate. En este caso el concejal de Podemos asintió.