Escultor de Villahibiera de Rueda. Autodidacta. Comenzó a los 20 años, formación tardía, de la mano del pintor Alejandro Vargas, quién despertó en él la pasión y el amor por el arte. Quería aprender a pintar y al final, en el arte, descubrió una vocación de vida. Tres años en su academia y después del servicio militar. A la vuelta, trabajó en Renfe como ferroviario, destinado en Talavera de la Reina y aprovechaba las tardes para trabajar la madera. “Estaba en el pueblo y empecé con un hacha dando golpes a un tronco de peral y hasta hoy”, confiesa con una amplia sonrisa de autosatisfacción, orgulloso de haber cumplido sus sueños.

-¿León es una ciudad para la cultura y el arte?

-Sí. El arte y la cultura son para todo el mundo. León es una ciudad apoderada por el frío y con aire de melancolía. La gente joven se va  y los que se quedan aquí echando de menos a alguien, usan la cultura como válvula de escape, como apuesta de futuro de la ciudad. Organizar eventos culturales, hacer la ciudad interesante artísticamente, puede hacer que mucha gente quiera pasar el fin de semana en León. La gente que vive aquí no tiene la educación cultural artística que le permita disfrutar de ello y es triste ver como en muchos espectáculos la gente no participa.

  • ¿El arte de crear algo es sentirte bien contigo mismo?

-Te sientes muy bien cuando hacer un trabajo que tenías en la cabeza y cuando lo llevas a cabo, la sensación personal es satisfactoria. Son varias sensaciones que se juntan y cada sensación es un paso. Cada obra que haces te ayuda a caminar y a desarrollarte. La satisfacción es grande porque no siempre se consigue lo que se busca. Una pieza que la haces mejor de lo que pensabas, porque aparecen otros elementos como el azar las circunstancias, aparecen piezas especiales que son las que más feliz te hacen.

Amancio González
El escultor, en su taller

-¿Cómo compaginas tu trabajo con tu familia?

-Mal. El trabajo de artista es un trabajo muy egoísta, muy complicado de compaginar, no es sencillo. Estoy separado y tengo dos hijos. El fracaso en las relaciones viene porque la pasión por la escultura es tan grande que no te permite dedicar tiempo a otras cosas. Muy difícil de compaginar.

  • ¿Te arrepientes de que eso, piensas que te pierdes algo, o está por encima de todo eso?

-No me arrepiento, no sirve de nada e ir en contra de tus impulsos profundos, tampoco sirve. Puedes engañarte un tiempo, engañar a tu compañera, pero a la larga ves que no sirve de nada. Yo tengo 53 años y ya es una edad en la que tienes claro que objetivo tienes en la vida y desvíate lo mínimo de ese camino, intentando hacer el menos daño posible a otras personas pero tampoco podemos mantener un engaño a estas edades.

  • Tienes el móvil como una herramienta para exponer y promocionar tu trabajo, tienes Facebook, tienes tus redes sociales.

-Lo uso para evadirme. Tengo un trabajo absorbente y necesito unos paréntesis. Trabajar excesivamente impide ver otras cosas. Hay gente que me pregunta cuánto tardo en hacer una escultura, yo el tiempo lo mido en cafés. Hay gente que no lo entiende. Cuando estaba en Barrio de Nuestra Señora y me permitían trabajar en la serrería, muchas veces llegaba tarde y lo primero que hacía era ir a tomar café. Desconectar y ver las cosas que te interesen en el móvil es bueno para volver con ojos fresco y ver cosas que se te habían escapado antes. Generalmente uso el teléfono para evadirme y tener ese pequeño espacio en blanco que necesito en mi trabajo.

-¿Cuánto desgaste físico y mental se van en ti a la hora de estar trabajando en una obra? ¿Cuál de los dos es más fuerte? ¿O van paralelos?

-El mental va ligado al estado de ánimo. Si el físico es bueno, el mental se regenera rápido. El físico es más desgastado, las piedras pesan mucho y hay que desarrollar un estado físico que te permita aguantar y yo soy consciente de que hay materiales y volúmenes que puedo hacer ahora, pero dentro de un tiempo tendré que trabajar unos materiales que sean más livianos, ajora se necesita técnica y fuerza física. Si va bien, la fatiga mental se regenera rápido, no desconecta. Venimos de Francia, después de un trabajo muy fuerte y muy largo, pero el cerebro está pensando en el mañana, en los trabajos que tienes que hacer. La fatiga mental no afecta cuando los trabajos que has hecho salen bien y estas contento. Cuando las cosas salen mal, esta fatiga, pasa factura. Si el cerebro no está contento, los músculos tampoco, van juntos, trabajan en equipo.

-¿Has llorado alguna vez porque hay una pieza que se revela contra lo que quieres hacer de verdad?

-No he llorado, pero hubo piezas que abandone porque el material era difícil de trabajar. Hay que darse cuenta de que has trabajado semanas y que esas semanas no sean perdidas, no tener la sensación de haber perdido el tiempo. El material es bueno, pero no has conseguido tu propósito. Es buena lección saber retirarte a tiempo, lo ves con el tiempo, aquel fracaso con aquella pieza me ayuda para afrontar otros fracasos que te vengan. Llorar no, pero sensación de rabia sí. Con la experiencia vas aprendiendo a soportar y sobreponerte a los fracasos.

-¿Política?

-Prefiero hablar de personas que de política y las gestiones de las personas, más que de su cargo

-Tienes trozos de tu propia personalidad en cada una de las obras que tienes repartidas por el mundo, ¿es así?

-Es imposible que no sea así, todas las obras llevan una impronta, hay muchas maneras de enfocar una escultura. Una vez desarrollado tu lenguaje, lo que quieres decir con las obras, está ligado a tu lenguaje escultórico y es muy difícil que se separe de ti. Es imposible evitar que tu mundo interior esté representado en las esculturas, tus sensaciones las transmites a tus obras. Las sensaciones percibidas las tratas de plasmar en las esculturas y de esa forma, mucha gente se puede sentir reflejada en las obras.

Amancio González
Una de las esculturas de Amancio González

-Si te dieran la oportunidad de salvar una sola pieza, ¿Cuál sería?

-No sé. Sería la pieza que buscamos siempre. Cuando empiezas una pieza, la energía que te alimenta es la de lograr la pieza perfecta, la que logra la felicidad. Hay piezas que te gustan más que otras, cada una tiene su historia. Cuando terminas una, no miras atrás, estás volcado en hacer otra nueva, la obra de mi vida, esa que nunca llega. Trabajando con el arte, tienes tantas ramas, que se tocan unas con otras, pintura, cine, escultura, todas tienen mucho en común.

-¿Qué me puedes contar de los jóvenes que se quieren dedicar a este tipo de trabajo que tienes?

-Animo a la gente, a mí la escultura me ha dado mucha felicidad. Animo a todos los que tengan esa vocación a seguir por ahí, la escultura te puede ayudar a ser mejor persona y si tienes suerte, podrá llegar a ser tu modo de vida, pero nunca enfocarlo como tu modo de vida inicial, es un erro, hacer escultura como si fuera un oficio que te de dinero para pagar tus deudas es un error. Empezar como vocación es lo correcto, si luego te puede dar rentabilidad, perfecto.  Tienes que hacer algo que te satisfaga, que te deje dormir por las noches. Si uno tiene vacación y no se desarrolla,  la mayoría d las veces personajes melancólicos. Hay gente capacitada que no encuentra la maneara de desarrollarse y da mucha pena, porque gente con mucha capacidad los ves tristes, frustrados y es una pena. Cuando hay vocación, le animo a que no dejen los estudios, porque mucha gente se piensa que a un artista le viene todo por vocación, por intuición creativa, pero la herramienta para canalizar las potencialidades es el conocimiento, sin o alimentas al cerebro, es raro que tengas éxito, siempre trato de animarles a que tengan una formación intelectual que puedan compaginar con la escultura. Un buen escultor sin una buena formación intelectual, es probable que no se desarrolle plenamente.

-La sociedad ve al artista que trabaja cuando quiere, con una forma de ser rara, para trabajar uno solo en el desarrollo de hacer algo hay que imponerse una rutina, ¿trabajar solo es duro?

-Hacer una escultura no es fácil, no es coger una navaja y un palo para tallar, hay que echarle horas para dominar la técnica del trabajo. En música, si dominas la técnica tienes libertad para hacer lo que tienes en la cabeza. La técnica no es bonita, hay que sacrificar muchas otras cosas que te gustan para mejorar y depurar la técnica. Los mitos de los personajes bohemios que por ciencia infusa logro hacer una obra de arte, es irreal, está más cerca de la fantasía que de la realidad. Tras cada trabajo hay mucho sacrificio. Un artista reconocido, que domina la técnica, ya no está sometido a esa fase de dolor que tiene al tratar de dominar la técnica, ya lo ha superado. La gente no nace preparada para desempeñar una tarea tiene que trabajar duro para lograr la meta que se ha establecido.

-¿La soledad de tu taller es la paz de tu alma?

-Ese es el objetivo. Trabajas porque te justificas ante ti y los demás. La soledad del taller la considero un mito, los artistas plásticos hablamos con los objetos, con un gato o un perro que te acompaña, pero a la larga, terminas por hablar a la madera, al martillo, al duende que hace que la herramienta se caiga de cara, etc. No te sientes solo en el taller. Es complicado de explicar, tienes que tener la vocación para entender que dentro del taller del artista están los elementos para buscar la felicidad, lo cual no es fácil. Encontrarla no lo sé, pero buscarla es difícil.

-¿Qué legado te gustaría dejar en el mundo?

-El que experimento ahora. El lenguaje es la forma y la intención es comunicarnos. Que alguien llegue delante de una obra tuya y sienta algo. Viviendo en un mundo tecnológico, al ver que alguien se pone delante de una escultura y somete a su cerebro a un esfuerzo espiritual, es una sensación agradable, se está haciendo alguna pregunta y la obra de arte de está dando la respuesta. El arte puede reproducir eso generación tras generación. El arte supera a la generación y el objetivo de todos es trascender con nuestra obra y lograr que otros cojan el testigo. No se sabe muy bien que es el arte, pero es como un apartado del cerebro que se generó y que nos ayuda. Puede estimular varios aspectos de la persona.

-¿Eres feliz con lo que has hecho?

-Me causa satisfacción, me gusta que la gente te felicite por tu trabajo, te hace sentirte bien y  útil. Es un poco vanidoso, pero es así.