Arintero es una pequeña –muy pequeña- localidad del Ayuntamiento de Valdelugueros, en la cuenca del río Curueño, situada a 1.300 metros de altura y mirando hacia unas montañas y valles asombrosos. Según su último censo están empadronados en este pueblo once vecinos, aunque la realidad es que sólo dos familias mantienen abiertas sus casas durante todo el año. Es un típico pueblo de montaña de la España vaciada. La única actividad económica es la ganadería. A pesar de ello, Arintero goza de una fama que sobrepasa a sus dimensiones.

Arintero es conocido por la leyenda sobre su dama, la Dama de Arintero, una mujer, hija de noble, que se alistó a la guerra en el siglo XV vestida de hombre para defender las tesis de los Reyes Católicos. Y por algo mucho más reciente. Hace algo más de una década fueron hallados en una cueva del pueblo dos esqueletos, que resultaron tener una antigüedad de más de ocho mil años y que revolucionaron todo lo que se conocía en Europa sobre la época del Mesolítico. El hallazgo puso en el mapa de la ciencia mundial a Arintero, sin que ello haya supuesto beneficios tangibles para la localidad, su comarca o el municipio. Los esqueletos duermen en el Museo de León, mientras Arintero se desvanece sin que sea capaz de poner en valor –como ahora se dice- su memoria histórica, etnográfica y arqueológica.

Foro Arintero
El público llenó la iglesia de Arintero/ MC

En este contexto, el pasado fin de semana, Arintero acogía un debate de altura sobre la despoblación. El escenario fue la iglesia, en domingo y a la hora en la que antiguamente se celebraba la misa. Ahora ya no hay cura ni fieles y la iglesia, con un retablo repleto de imágenes baratas de escayola -¿qué fue de las imágenes originales talladas en madera?- se utiliza como casa de cultura y centro cívico.

El debate en horario de misa dominical tuvo enjundia y profundidad. No en vano participaron tres de los entendidos más reconocidos en Castilla y León y Asturias sobre el análisis de la despoblación: Valentín Cabrero, catedrático de Geografía de la Universidad de Salamanca; Rafael Menéndez, profesor de la Universidad de Oviedo; y Jaime Rabanal, economista, ex consejero de Economía del Principado de Asturias y técnico representante de Castilla y León sobre la nueva financiación autonómica. El moderador fue David Rubio, periodista y director de La Nueva Crónica, muy sensibilizado sobre la materia sometida a discusión. El presentador fue el alcalde pedáneo y profesor de Historia de la Universidad de León, José Luis González Martín. La pequeña iglesia estuvo abarrotada de un público entregado, muchos de los asistentes eran oriundos de Arintero o del valle del Curueño.

Foro Arintero
La iglesia, convertida en centro cívico y cultural /MC

De las intervenciones de los tres ponentes se desprenden varias conclusiones: las juntas vecinales –unas 1.300 en la provincia leonesa- son una institución básica e imprescindible para llevar a cabo cualquier medida contra la despoblación;  el fomento de la natalidad debe ser una política social prioritaria para todas las instituciones públicas; la fiscalidad es la principal herramienta para favorecer políticas repobladoras del mundo rural; son necesarias medidas concretas de apoyo a los municipios de menos de 20.000 habitantes, sobre todo en servicios públicos, como sanidad, educación e internet; actualización del proyecto de Ley de Desarrollo Sostenible; y, así y todo, la despoblación es un problema universal que no tiene una solución inmediata. La atracción de inmigrantes sería otra solución, siempre que antes se cumplan las anteriores condiciones.

Los tres ponentes  no sólo reflejaron una realidad cruel con el  mundo rural sino que fueron realistas al describir la situación: las administraciones públicas, sobre todo Gobierno central y gobiernos autonómicos, obstaculizan el desarrollo del mundo rural; prosigue la amenaza sobre la supervivencia de las juntas vecinales y la aplicación de lo que Cabero definió como la tercera desamortización; el noroeste peninsular, incluido el norte de Portugal, comenzó a perder hace décadas  la batalla de la modernización; y la gente se concentra donde hay riqueza, es decir en las grandes ciudades, algo que sucede en la actualidad en todo el mundo. España no es un caso raro ni excepcional.

El debate fue apasionado. Los asistentes se niegan a perder sus raíces rurales, pero todo el mundo admite las enormes dificultades para revertir una despoblación que, en el caso de Castilla y León, se viene produciendo desde hace más de cien años. Problema que ya afecta también a las ciudades.