Braulio Medel, presidente de la Fundación Unicaja/ Diario SUR

Ya es oficial. Los consejos de administración de los bancos Unicaja y Liberbank han iniciado esta tarde el proceso de fusión de ambas entidades. Ambos consejos, por separado, han aprobado el análisis de las cuentas de cada uno, lo que se denomina la due diligence, con el fin de comprobar el estado financiero y sus balances. Esta operación puede prolongarse durante un mes.

Para llevar a cabo la citada due diligence, Unicaja ha contratado los servicios de las asesorías Mediobanca, Uría Menéndez y PwC. Por su parte, Liberbank ha encargado el trabajo a Deutsche Bank, Ramón y Cajal y Deloitte. Todos ellos son los mismos asesores de hace un año y medio, cuando ambos bancos iniciaron un proceso similar y fracasó estrepitosamente en el último momento.

En aquel entonces el motivo de la ruptura estuvo en el reparto del capital del banco resultante. Liberbank aspiraba a controlar el 42%, mientras que el banco andaluz no quiso bajar del 60%. Estas posturas inamovibles precipitaron el fracaso.

Se supone que si ahora se reanudan las negociaciones de fusión es porque una de las dos partes va a ceder. Por otra parte, la fusión será ahora más fácil porque el Banco Central Europeo (BCE) ha relajado los ratios mínimos de capital por lo que ya no será necesaria una ampliación de capital.

En cualquier caso, tal y como sucedió hace algo más de un año, la última palabra la tendrá la Fundación Unicaja, principal accionista del banco con sede en Málaga. El presidente de la Fundación y ex presidente de Unicaja, Braulio Medel, no quiere que el peso de su Fundación en el banco resultante sea inferior al 30%. Aquí estará una de las claves del éxito o fracaso de esta nueva intentona.