José Ignacio Goirigolzarri
José Ignacio Goirigolzarri,presidente de Bankia/ APIE

La reputación e imagen de la banca, los cambios de hábitos de los clientes y la rentabilidad han sido los tres retos del sector señalados por José Ignacio Goirigolzarri en su intervención en el Curso de Economía organizado por la APIE en la Universidad Menéndez Pelayo, de Santander. Sobre este último punto, ha marcado los tipos de interés y el incremento de regulación originado después de la crisis como los principales elementos de presión que lastran la rentabilidad de las entidades.

En lo referente a los tipos, ha declarado que “estamos en territorio negativo desde 2016”, en una situación que se mantiene a pesar de que haya desaparecido el desapalancamiento que afectó durante años al sector privado, añadiendo que un nuevo retraso en la subida de tipos por parte del Banco Central Europeo penalizará el precio de mercado de las acciones, lo cual podría afectar a los planes de privatización de Bankia.

Sobre la regulación, ha señalado que una de las consecuencias de la escalada es la multiplicación de las exigencias de capital o fondos propios por 2,5 veces de media en la última década, además de costes asociados a su cumplimiento como las aportaciones a los fondos de reestructuración europeos, fondos de garantías nacionales o impuestos sobre los depósitos. “En el caso de Bankia, una cuarta parte de nuestra inversión en informática está destinada al cumplimiento de la nueva regulación, que además está en permanente cambio, lo que exige una continua adaptación por parte de las entidades”. Por ello, ha añadido, “Creo que es importante que estabilicemos la regulación diez años después del comienzo de la crisis”.

Goirigolzarri también habló de la opción de las fusiones bancarias transfronterizas como una manera de aumentar la rentabilidad, pero se lamentó de la falta de entusiasmo que se detecta como lo prueba el que el 83% de los bancos que operan en la Unión Europea sean de carácter doméstico, un porcentaje “prácticamente idéntico al de hace diez años”. El exceso de regulación, buena parte de ella aún ligada a la política económica de cada país, y la falta de incentivos, explicarían esta falta de iniciativa, que pone los riesgos de la operación por encima de las potenciales mejoras de rentabilidad.

DIVIDENDOS DE BANKIA

El presidente de Bankia se ha mantenido firme en su objetivo de repartir 2.500 millones de euros en dividendos a lo largo de tres años, según está establecido en el plan estratégico de la entidad, si bien ha reconocido que otro de los objetivos de ese plan, el de lograr un beneficio de 1.300 millones en 2020, tendrá que ser revisado a consecuencia del retraso en la subida de tipos.

También ha descartado una posible fusión con el Sabadell, desmintiendo de paso todos los rumores ya que, según ha declarado, “a veces cuando el río suena es porque suena, no porque lleve agua”.