La historia de Beatriz Robles es una de esas que infunden esperanza, esperanza para todos esos «hijos pródigos» de León que luchan con uñas y dientes por volver y buscar un futuro no sólo para ellos sino también para esta tierra. Se volvió a León hace 5 años, dejando un trabajo en Madrid en un sector muy diferente a ese en el que ahora es toda una experta y hoy trabaja desde aquí con multitud de medios de comunicación y con los principales verificadores de noticias.

La divulgadora leonesa, licenciada en Ciencia y Tecnología de la alimentación, acaba de publicar el libro ‘Come seguro comiendo de todo’ – Editorial Planeta – en el que da pautas y consejos para comprar y alimentarnos sin arriesgar nuestra salud.

¿Cómo surge la oportunidad de escribir el libro?

La editorial se pone en contacto conmigo, interesada por mi trabajo de divulgación en diferentes medios de comunicación y en redes sociales. Tardé 30 segundos en decirles que sí.

¿Te ha sorprendido la buena acogida que está teniendo?

La verdad es que cuando estás escribiendo un artículo en la intimidad de tu oficina o, en mi caso, mi casa, es un proceso muy introspectivo, de muchas horas dedicadas a la documentación en el que te da la sensación de estar aislado del mundo. Una vez que tienes el libro impreso en tus manos y se convierte en algo real, algo sobre la gente te pregunta, algo sobre lo que la gente habla y comenta, se produce el impacto. Es algo emocionante. Es cierto que ha sido una suerte ir de la mano del Equipo de Planeta, que son realmente maravillosos y han hecho que el contenido sea no sólo riguroso sino muy atractivo también a nivel creativo.

El Covid-19 ha cambiado nuestra relación con los alimentos, hemos empezado a ser mucho más conscientes de lo que comemos y de la importancia de la higiene y la seguridad alimentarias. ¿Crees que este cambio ha llegado para quedarse o se nos olvidará pasado un tiempo y volveremos a las «andadas»?

Aquí tenemos la infinita suerte de que en la Unión Europea – y por ende, en España – contamos con, me atrevo a decir, la seguridad alimentaria más alta del mundo. Al final eso lo que ha hecho es que nosotros, como consumidores, nos despreocupemos y consideremos los mercados y establecimientos de alimentación como «zonas seguras».

Algo que nos parece trivial y que damos por hecho, es en realidad un increíble lujo que tiene detrás un trabajo titánico por parte de las administraciones y la industria alimentaria. Pero es cierto que esta crisis y la de la listeria el pasado año han puesto sobre la mesa del consumidor esa «preocupación» o «consciencia».

Quizá soy una optimista, pero creo que esto sí va a traducirse en un cambio de hábitos de higiene alimentaria y también sociales. Incluso en mi famila, donde ya estaban familiarizados con el mensaje, me han llegado a decir que ahora sí se han dado cuenta de verdad de todas sus implicaciones y se lo tomán más en serio.

Ahora en verano estamos en una época especialmente peligrosa si hablamos de intoxicaciones alimentarias ¿qué consejos nos das tú para evitarlas?

Absolutamente. Ahora existe un factor crucial para la conservación de los alimentos, que es el calor, que facilita que se reproduzcan mucho más rápidamente los microorganismos. Eso, unido a que comemos fuera con mucha más frecuencia – nos llevamos la comida a la playa, al campo, a la piscina – o compramos en puestos en ferias o a vendedores ambulantes de dudosa legalidad alimentos que no han pasado ningún control sanitario.

Hay que intentar mantener unas normas: mantener siempre los alimentos en una nevera o al menos cerca de una fuente de frío, siempre a la sombra y evitar llevar alimentos especialmente peligrosos como pueden ser los alimentos elaborados con materia prima en crudo como puede ser el sushi, mayonesas y aliolis caseros, ensaladillas o la tortilla de patatas, especialmente cuando no está bien cuajada. En general, nunca es recomendable tener fuera de la nevera durante más de una hora cualquier producto refrigerado.

Explícanos la diferencia de «seguridad» entre un alimento caducado y uno que ha sobrepasado su fecha de caducidad…

Esto es algo que suele crear confusión y además origina, por un lado intoxicaciones y por otro desperdicio innecesario: a veces tiramos comida que realmente podríamos comernos y otras nos comemos alimentos que ya no son seguros.

La fecha de caducidad se relaciona con la SEGURIDAD del alimento: una vez sobrepasada, el consumo del alimento ya no es seguro y no debemos comerlo.

La fecha de consumo preferente se relaciona con la CALIDAD del alimento: una vez sobrepasada es probable que el alimento haya perdido parte de sus propiedades organolépticas como sabor, aroma o color, aunque a pesar de ello siga siendo seguro consumirlo. Con una excepción: los huevos nunca deben consumirse cuando se ha sobrepasado su fecha de consumo preferente.

¿Qué es «comer seguro»?

Quiero matizar una cosa: comer seguro no es sinónimo de comer sano, son dos perspectivas diferentes. Seguro quiere decir que el alimento no va a producirnos una intoxicación alimentaria, pero eso no equivale a que pueda o deba ser parte de una dieta saludable.

Yo siempre recomiendo el método FIFO (First In First Out o lo que es lo mismo, lo primero que entra es lo primero que sale), siempre debemos intentar consumir primero los alimentos frescos que más tiempo lleven en casa.

¿Crees que el acceso de los consumidores a tanta información a través de medios como internet lleva a la desinformación?

Absolutamente, el exceso de información sin filtrar o que no está basada en la ciencia lleva a la desinformación, porque a veces el consumidor no distingue entre la información científica y la meramente publicitaria.

¿Qué opinas de la libertad que han dado las redes para que gente sin la preparación que tú tienes se dirija a su comunidad hablando de temas como los que tú tratas?

Es muy peligroso y además es hasta cierto punto «incontrolable», la única solución plausible es conseguir que los consumidores desarrollen un sentido crítico que les permita distinguir las opiniones científicas de las que no lo son porque aunque a veces nos parezca «Bah, esto no se lo va a creer nadie» cuando lo dice alguien influyente socialmente, siempre hay gente que va a confiar en que sea cierto, tenemos claros ejemplos con las declaraciones recientes de Trump o Djokovic respecto al coronavirus.

¿Por qué animarías a nuestros lectores a que se animen a sumergirse en «Come seguro comiendo de todo»?

Al final todos manipulamos alimentos, en mayor o menor medida… por eso es muy interesante que sepamos cómo hacerlo y no caigamos en errores muy básicos por mero desconocimiento. El libro es una obra a la vez divulgativa y amena, que les ayudará a disfrutar de la comida de forma segura y alejar los peligros de su cocina.