El Pleno de la Diputación celebrado esta mañana en Diputación se ha caracterizado por el buen rollo entre los cuatro grupos políticos que componen la Corporación. Los portavoces de los cuatro grupos coinciden en que hay que dar un margen de tiempo para que PSOE y UPL desplieguen sus estrategias de gobierno y para que PP y Ciudadanos centren su labor de oposición. Hay consenso de buenas formas, lo que es de agradecer. Y consenso en las felicitaciones mutuas en aquellos temas que se han aprobado por unanimidad, que han sido casi todos. Un  poco empalagoso, la verdad.

Sólo ha habido debate en torno a un problema histórico e irresoluble de la Diputación: las competencias impropias que ejerce Diputación pero que le corresponderían a otras instituciones, fundamentalmente la Junta de Castilla y León. En total, Diputación invierte 18 millones de euros al año en competencias que no le corresponden como, por ejemplo, el centro de atención especial de personas con discapacidad mental Cosamai.

Y es que el gobierno PSOE-UPL ha propuesto al pleno contratar a siete personas (dos cocineros y cinco ayudantes) para que se hagan cargo de la cocina en el centro Cosamai y deje de ser un servicio subcontratado. PSOE y UPL coinciden en la necesidad de estas contrataciones porque había una queja unánime de que el servicio de cocina en Cosamai dejaba mucho que desear. Desde el PP –partido que ha gobernado los últimos años- y desde Ciudadanos se defendió que el servicio que se prestaba por la empresa in situ, es decir en las cocinas del Cosamai, era correcto y de calidad y que, en consecuencia,  no había que aumentar la plantilla de la Diputación para garantizar un servicio de calidad. Ciudadanos ha defendido esta propuesta en calidad de partido liberal y progresista. PSOE y UPL votaron a favor y PP y Ciudadanos se abstuvieron.

El presidente de la Diputación, el socialista Morán, y su socio de gobierno, el leonesista Llorente, han aprovechado este debate para pedir a PP y Ciudadanos, partidos que gobiernan conjuntamente en la Junta de Castilla y León, que presionen en Valladolid para que la Junta asuma estas competencias impropias de la Diputación. Y de ahí no ha pasado la sangre. Sólo, de pasada, otro ataque al ahora delegado de la Junta en León y anterior presidente de la Diputación, Martínez Majo, para que, como buen conocedor de las competencias impropias, también presione desde su nuevo cargo a la Junta.

Pero, bueno, todo este debate con modales exquisitos. Haciendo gala de un inusitado buen rollo, que también se ha puesto de manifiesto cuando se ha aprobado una moción de urgencia, y por absoluta unanimidad, de apoyo a las fuerzas de orden público que están operando estas semanas en Cataluña. Como tiene que ser.

Y poco más. Salvo la evidencia del gran control sobre la gestión que ejerce el leonesista Matías Llorente, vicepresidente, capaz de hacer cambiar sobre la marcha la estrategia a sus socios del grupo socialista. Y es que la experiencia es un grado muy alto. Llorente es el único que en este inicio de la legislatura tiene las ideas claras y sabe lo que hay que hacer en cada momento.

SILENCIO SOBRE PEÑALBA

Eso sí, sorprende que en este Pleno no haya habido ni una sola referencia, hablando de competencias impropias, a las causas y consecuencias del incendio en pleno casco urbano del histórico pueblo de Peñalba de Santiago, que quemó dos casas y amenazó la pasada semana a su iglesia mozárabe. Al final, el fuego pudo ser controlado a tiempo, pero puso en evidencia la absoluta falta de infraestructura telefónica y de comunicación por internet, lo que podía haber provocado un desastre de proporciones mayúsculas. Este incidente es un síntoma más de las causas que provocan el vaciado de la España rural, por muchos monumentos históricos y artísticos que posean.

Es extraño que el berciano de pro, el presidente Morán, no haya hecho ninguna referencia a este suceso. Muy raro. Nadie se acordó de Peñalba. Pobre Peñalba. Pobre España vaciada.

Y un último dato. El alcalde de Riello, el popular Manuel Rodríguez Díez, tomó posesión de su escaño como diputado, en sustitución de Martínez Majo, quien ya ejerce como delegado de la Junta en León. Asimismo, la portavocía de la bancada popular la asume Francisco Castañón, quien siempre demuestra un talante construcción y hace gala de buenas maneras dialécticas.