Satisfacción contenida en el cuartel general de Caja Rural en Zamora, El balance de 2018 puede considerarse histórico. El beneficio ha crecido hasta los 20,1 millones de euros, un 21,5% más que el año anterior. El resto de los ratios experimentan márgenes positivos parecidos: Los recursos propios se sitúan en 200 millones de euros; la tasa de morosidad baja al 5,3%, muy por debajo de la media del sector nacional; el ratio de solvencia es del 16,2%, superior a la media nacional; y el ratio de eficiencia se sitúa en el 45%, entre los mejores de España.

Estos datos los ha presentado hoy el director general de Caja Rural de Zamora, León, Valladolid y Orense, Cipriano García, en la sede central de la capital zamorana. El ejecutivo ha estado acompañado por el presidente de la entidad, Nicanor Santos.

El secreto de este balance positivo ha estado en una política cercana, comprometida y próxima al cliente y muy pegada al terreno, combinado todo ello con una estrategia de reducción de costes y una alta calidad en la cartera de inversiones. Como resultado del balance, Caja Rural dispone este año de un fondo crediticio de 600 millones de euros, que se dedicará a atender las necesidades financieras de familias, autónomos, profesionales y pequeñas y medianas empresas.

Caja Rural tiene una plantilla de 277 empleados y cuenta con 92 oficinas, 20 de las cuales están en la provincia de León. Sahagún es la última oficina que Caja Rural ha abierto en la provincia leonesa y para dentro de unas semanas espera inaugurar una moderna sede central en la Avenida de Ordoño II, el centro financiero de la ciudad.

Los directivos de Caja Rural presentarán este viernes en León los datos pormenorizados del balance 2018 en la provincia.