Caja Rural de León, Zamora, Valladolid y Orense exhibe músculo financiero en la provincia leonesa, donde ya trabaja con más de 33.000 clientes y tiene en funcionamiento 19 oficinas, incluyendo la de Veguellina de Órbigo, que abre la próxima semana. Cuando el resto de entidades financieras cierran oficinas al público y recortan empleo, Caja Rural sigue apostando por una banca de cercanía, cara a cara y de proximidad y abre nuevas oficinas, sobre todo en el mundo rural. Una estrategia que es compatible con la digitalización del mundo financiero. El 52% de los clientes de la Caja Rural en León  operan a través de medios digitales.

Fruto de este modelo de contacto directo con sus clientes, Caja Rural obtuvo el pasado año un beneficio neto de 25,1 millones de euros, un 25,2% más que en el ejercicio anterior. Su director general, Cipriano García presentaba esta mañana en León el balance del pasado año, del que se muestra muy satisfecho. La base del crecimiento del músculo financiero de la Caja Rural ha estado en el saneamiento de activos, en el aumento de los recursos propios y en un modelo bancario de apoyo al tejido productivo y al entorno social del territorio.

DATOS DEL BALANCE

El primer ejecutivo de Caja Rural desgranó los principales datos del balance: El volumen de negocio ascendió a los 3.690 millones de euros, un 9,8% más. En la provincia de León, el volumen creció hasta los 659 millones, un 11,31% más.

La inversión en empresas, particulares, autónomos y familias se situó en los 645 millones de euros, de los que a la provincia de León corresponde 178 millones. Un dato destacable es que en los últimos cinco años, Caja Rural ha invertido en León 702 millones de euros.

Los recursos gestionados crecieron el pasado año un 7,7% y los recursos fuera de balance lo hicieron en un 11,6%. En la provincia de León, los recursos gestionados crecieron un 11,1%, destacando los de fuera de balance que aumentaron un 18,8%.

Los recursos propios de la entidad se situaron en 231 millones de euros, lo que supone un incremento del 15,5%. La tasa de morosidad baja y se coloca muy por debajo de la media del sector nacional, en el 3%, un dato que aún es mejor en León, cuya morosidad es del 2,8%.

La ratio de solvencia se situó al terminar el año en el 16,8%, justo el doble del mínimo requerido por el Banco de España. La ratio de eficiencia es, asimismo, una de las mejores de sector: el 44,1%.

En total, Caja Rural, como cooperativa de crédito, cuenta con 50.000 socios y 237 cooperativas asociadas. Todo ellos suma 140.000 clientes, de los cuales, 30.000 son de la provincia de León.

El negocio de Caja Rural es atendido por 291 empleados, de los cuales 60 ejercen su trabajo en la provincia leonesa. El 92% de los empleados son titulados medios y la edad media ronda los 35 años. Las mujeres suponen el 45% de la plantilla.

MODELO DE ÉXITO

Todos esos datos llevaron al director general de la Caja Rural, Cipriano García, a manifestar su satisfacción y achacar el éxito al desarrollo de una banca cercana a la persona, de proximidad y de servicio al cliente adaptado a sus necesidades reales. García destacó la “humildad, rigor, esfuerzo, proximidad y  trabajo” como valores de éxito de la Caja Rural.

García no ocultó su preocupación por la marcha de la economía provincial, mostró su solidaridad y apoyo a las movilizaciones ciudadanas y a la iniciativa de la Mesa por el futuro de León y anunció  la disposición de la Caja a sumarse a esas iniciativas si los sindicatos se lo demandan. Cipriano García recordó que Caja Rural ya participa activamente en Zamora en plataformas ciudadanas como Zamora 10, desde la que se reclama a las instituciones públicas un esfuerzo para luchar contra la despoblación y para la reindustrialización de la provincia. “No nos han llamado, pero estamos dispuestos a colaborar con la Mesa por el futuro de León”, concluyó el director general de Caja Rural.