Hay un cuadro, un autorretrato, en el que un único ojo de Luis Sáenz de la Calzada esquiva la mirada del espectador. Su rostro emerge y rompe el hormigón del exilio y el silencio del autoexilio interior durante la dictadura franquista. Una mirada perpendicular que, sin embargo, invita a navegar por mundos artísticos sinuosos, experimentales, coloristas e imaginarios, tan propios de los locos años del periodo de entreguerras. Surrealismo, cubismo y toda una serie de ismos en un leonés que prefirió el anónimo exilio interior en una ciudad de provincias y, luego, la resignación y la exploración de un mundo interior intenso, alejado de modas y tendencias.

Ese autorretrato de mirada enigmática, evasiva y huidiza, es una pieza de la exposición que hasta el 20 de enero del próximo año puede contemplarse en el Centro Leonés de Arte (CLA), en el edificio del Instituto Leonés de Cultura de la Diputación Provincial, bajo el título de “Calzada. El humanismo renaciente”.

Expo Luis Saenz de la Calzada
La exposición podrá visitarse hasta mediados de enero

Diputación ha organizado esta exposición como una especie de homenaje tardío a un artista que, a su muerte, cedió gran parte de su obra a la institución provincial. El director de Arte del Instituto Leonés de Cultura, Luis García, aseguraba antes de la inauguración de esta soberbia exposición que “el motivo de la muestra es hacer público el reconocimiento y agradecimiento de la Diputación por la importante y significativa donación de obras del artista que la familia de Luis Sáenz de la Calzada realizó a los fondos de la colección de Arte Contemporáneo de la Diputación de León”.

De forma paralela, el comisario de la exposición y pintor, Adolfo Álvarez Barthe, ha presentado un trabajo de investigación y recuperación de la figura y obra de Sáenz de la Calzada, bajo el título de “Luis Sáenz de la Calzada, un ensayo biográfico”, editado por EOLAS, editorial leonesa dirigida por Héctor Escobar.

El libro, según su autor, es “el resultado de años de trabajo, de investigar documentación muy diversa sobre su figura. Supone también un complemento de la exposición, una inmersión en su biografía que me ha llevado a plantearme su relación con la vanguardia, tanto nacional como internacional, así como con la Institución Libre de Enseñanza y la Residencia de Estudiantes”.

LUIS SÁENZ DE LA CALZADA

Luis Sáenz de la Calzada (1912-1994) fue actor, pintor, médico, profesor universitario, biólogo, poeta y escritor de otros géneros. Estudió en la madrileña Residencia de Estudiantes, en las épocas ilusionantes de preguerra y republicana y fue el único leonés que estuvo con Federico García Lorca en la emblemática compañía teatral La Barraca. En su libro La Barraca. Teatro Universitario, muestra la gran experiencia cultural de la compañía teatral creada por Federico García Lorca.

Autorreterato
Autorretrato e imagen del cartel de la exposición

Tras la guerra civil se incorporó al Teatro Nacional de Luis Escobar para esquivar la represión o el exilio exterior, aunque él siempre se consideró un exiliado en su propia tierra. Nunca renunció a sus fuertes creencias liberales y democráticas durante el franquismo.

Su biografía es una intensa combinación de inquietudes, donde no hay división entre las ciencias y las humanidades, porque éstas forman un todo armonioso. Médico estomatólogo, biólogo, académico, ecologista, pero también actor, pintor, ensayista, poeta. Un hombre integrado por muchas vocaciones y por ricos y variados registros expresivos.

Su faceta de pintor estuvo influenciada por los cuadros metafísicos de Giorgio de Chirico o el surrealismo de José Caballero así como las posteriores inquietudes artísticas de los años sesenta.

En su residencia en la capital leonesa, nunca se esforzó demasiado en dar a conocer su obra, debido a su temperamento y convicciones. Toda su obra tiene una gran coherencia y representa el propio exilio interior de este artista, que siempre estuvo abierto a que el trato humano predominase sobre las ideologías. Su personalidad fue un ejemplo para los intelectuales de León. Hizo de la humildad un auténtico estilo de vida, iluminando con su brillo interior a cuantos tenían la suerte de tratar con él.

24 años después de su muerte, Diputación hace un gran esfuerzo por recuperar a uno de los artistas más importantes del siglo XX en la provincia.