Castrillo de los Polvazares pertenece a la comarca leonesa y es, posiblemente, uno de los pueblos más bonitos de España. A continuación, repasamos su historia, sus atractivos y por qué merece la pena visitarlo.

EL ORIGEN DEL PUEBLO

El actual es la herencia directa de la reconstrucción que se llevó a cabo en el siglo XVI tras una inundación. Sin embargo, su origen es prerrománico y se han encontrado restos arqueológicos que confirman la existencia de un asentamiento en esta zona.

Esta localidad fue, dada su ubicación, el hogar de arrieros maragatos que repartían sus mercancías (carnes y pescados en salazón, vinos, embutidos, etcétera) en Galicia y en las zonas limítrofes. En torno a 1810, fue el escenario de diversas batallas contra las tropas napoleónicas cuyas recreaciones son uno de los grandes atractivos del pueblo.

Su arquitectura

El centro histórico fue declarado conjunto histórico-artístico monumental en 1980. Sus estrechas calles permiten apreciar todos los detalles de unas fachadas de piedra y unos techos de pizarra muy característicos. La iglesia de Santa María Magdalena, el puente viejo o la plaza de Concha Espina son tres puntos clave para apreciar todos los detalles de una arquitectura llena de personalidad.

SU GASTRONOMÍA

Resulta imposible resistirse a los encantos del cocido maragato, la carne y la verdura autóctonas. Por suerte, la oferta de bares y restaurantes es amplia, lo que facilita al viajero el poder comer fácilmente durante su estancia.

Turismo y comercio local

Existe una infraestructura que permite dormir en el pueblo y disfrutar de una experiencia única. El comercio local se basa, principalmente, en la artesanía y en la venta de alimentos típicos.

Así visitar Castrillo de los Polvazares es siempre recomendable para viajar al pasado y para descubrir los secretos de un pueblo lleno de encanto que siempre sorprende al visitante.