Como falló el Banco de España a los ciudadanos

La conexión

Estoy leyendo el libro de Ernesto Ekaizer  que lleva por título tres frases: “La crisis de Bankia y las cajas. El libro negro. Cómo falló el Banco de España a los ciudadanos”. Voy por la mitad así que es pronto para sacar  conclusiones. Pero lo que he leído me recuerda a un amigo, gran profesional del periodismo, fallecido prematuramente, José Luis Estrada. Y me recuerda su libro “A la plaza”. Y dentro de ese libro su análisis de la desregulación del sistema bancario en Estados Unidos y en Europa, una de las causas de la tremenda crisis financiera iniciada en el año 2008 y todavía no superada del todo. El sistema financiero español aún no puede andar solo sin la muleta del Banco Central Europeo. La quiebra última del Banco Popular y su absorción por el Santander viene a decir que la remodelación de los bancos españoles aún no ha terminado. Queda camino por recorrer y cadáveres que sepultar. Sobre todo si esto que ahora llamamos desaceleración termina como en el 2008 y se convierte en otra recesión. Que puede ser. Otro ejemplo, el todopoderoso Caixabank acaba de anunciar un ERE con el despido de 2.157 empleados, el cierre de 793 oficinas, además de medidas de movilidad geográfica y ampliación del horario para sus empleados. Y si esto lo anuncia una entidad que ganó el pasado año casi 2.000 millones de euros, que dios pille confesados a los empleados y clientes del resto de las entidades bancarias, todas más pequeñas, con menos beneficios y mucho menos rentables, entre ellas Unicaja.

¿Alguien ha escuchado algo a los políticos en esta larga precampaña electoral sobre la adopción de medidas correctoras y transparentes en el sistema financiero español? No, claro, como cuenta Ekaizer en su libro las decisiones sobre bancos y cajas de ahorro se adoptan casi siempre en secreto en La Moncloa o en los despachos de los presidentes de los consejos de administración de las entidades. Sin luz y sin taquígrafos, pero eso, sí, siempre contando que la solución a todos los problemas será acosta del bolsillo de accionistas, preferentistas, bonistas, cuentacorrentistas; es decir de los ciudadanos con capacidad de ahorro. Así ha sido desde 2008 y así seguirá siendo en los próximos años.

Detalla en su libro Ekaizer algunos ejemplos de desvergonzonería financiera al narrar como Caixabank se quedó con Banca Cívica y con el Banco de Valencia, como naufragó la CAM, la niña bonita de Luis Guindos o cómo se autodinamitó Cataluña Banc con el pianista Narcis Serra al frente y, por supuesto, narra con pelos y detalles el caso de Caja Madrid/Bankia o el cortijo de los amiguetes, como él lo califica.

No sé aún si entrará en detalles sobre Unicaja, Caja España y Caja Duero, ya se lo contaré, claro está. Sólo habla del más listo del cortijo, Braulio Medel, en aquel entonces presidente de Unicaja y vicepresidente de la CECA –la patronal de cajas de ahorro- desde cuya atalaya observó, analizó y tomo nota de cómo los gobiernos de turno, el Banco de España y la CNMV reorganizaban el sector de cajas de ahorro, hasta lograr su desaparición y, eso sí, generando amplias plusvalías y beneficios netos a las entidades que lideraron esos procesos. Sí, Medel aprendió y aplicó la receta.

La primera amarga conclusión –ya vendrán otras- es la terrible afirmación de Ekaizer: Cómo falló el Banco de España a los ciudadanos. Y lo peor es que ese fallo les ha salido gratis a sus responsables. Aquí, por ahora, sólo pagan los ahorradores y los ciudadanos en general. Seguimos.