Como buen jugador de ajedrez, Ibán García del Blanco es un político analítico, observador, paciente y estratega. Mide los tiempos y las palabras. Se muestra cercano, coloquial y, a la vez, profundo. Cercano al presidente del Gobierno, García del Blanco es presidente de Acción Cultural Española y patrono de base de la Fundación Pablo Iglesias. Es, asimismo, secretario de Cultura y Deportes de la ejecutiva federal del PSOE. Sabe lo que es la travesía del desierto y el rechazo político. Ahora es un peso pesado del socialismo, un todoterreno de la administración pública. Su principal virtud, la lealtad. El trabajo es la obsesión que le pierde. Y cada vez que puede regresa a León a recargar pilas.

-Ha regresado usted con fuerza a la política nacional. Se ha convertido en un personaje clave de la administración de la cultura española.

-Bueno, ahora sólo soy patrono de la Fundación Pablo Iglesias, he dejado de ser director y ya no tengo funciones ejecutivas y sigo siendo  secretario de Cultura y Deportes de la ejecutiva federal del PSOE, labor que ejerzo mucho por teléfono y tratando de coordinarme con los grupos parlamentarios y con el propio Ministerio. Por supuesto, a lo que le doy prioridad es a mi cargo de presidente de la sociedad Acción Cultural Española, porque estamos hablando de un cargo y de un servicio público.

-¿Qué es exactamente Acción Cultural Española y sus objetivos?

-Es una sociedad anónima de capital exclusivamente público en la que están representados los ministerios de Exteriores, Cultura y Presidencia. Estamos encargados de la proyección de la cultura española en términos amplios no sólo en España, donde colaboramos con instituciones y asociaciones de todo tipo e incluso hacemos programación propia, sino también en el exterior, colaborando con la diplomacia española y con gobiernos e instituciones de todo el mundo, con especial hincapié en Latinoamérica.

-O sea, fomentando la creación en el interior para externalizar las actividades.

-Algo así, dentro de España organizamos nuestro propio programa de actividades y, a la vez, tratamos de suplir las carencias o pocos recursos de otras administraciones a la hora de programar actividades culturales. Tenemos un grupo de programadores culturales de primer orden, con mucha experiencia, por lo que nuestra programación propia está muy cotizada. En este sentido, tenemos un programa específico para la internacionalización de los gestores culturales y de artistas españoles en festivales y eventos mundiales.

-¿Acción Cultural Española tiene recursos suficientes para cubrir toda la demanda?

-La verdad es que en la Administración española se hacen virguerías para rentabilizar al máximo los recursos. La verdad es que nuestros recursos no son escasos aunque tampoco puedo decir que nos sobren.  En este año contaremos con un incremento en los presupuestos, en el caso de que sean aprobados, porque todos vamos tomando conciencia de la importancia que tiene la proyección de la cultura española en el exterior.  Los grandes países cuando quieren competir por la hegemonía a nivel mundial empiezan por la cultura.

-¿La cultura es una herramienta de cohesión territorial?

-Absolutamente y más en un momento en el que somos plenamente conscientes de las consecuencias de la hegemonía del pensamiento eminentemente individualista, dentro de un marco neoliberal. Cada vez somos más individualistas en una sociedad más atomizada y la única respuesta ante esta situación es la cultura. La única manera de trabar proyectos colectivos, de integrar a las personas en un proyecto que trascienda a la individualidad como meros consumidores y satisfizadores de pulsiones internas, es mediante la cultura. La cultura construye sociedad.

– ¿La cultura puede limar asperezas y tender puentes de comprensión, por ejemplo, en el conflicto catalán?

-Sí, la cultura ayuda a construir un proyecto colectivo, de buscar cuestiones que ayuden a unir la identidad española dentro de su diversidad. Es una evidencia que somos una sociedad diversa, desde la cual tenemos que construir un proyecto común, colectivo, desde el punto de vista cultural a través de referencias comunes. Es cierto, que hace años la Administración española desapareció de la realidad catalana y por eso ahora me sorprende que alguien se lleve las manos a la cabeza porque el Estado, a través del Gobierno,  invierta en Cataluña, como si Cataluña no fuera parte de España.

-¿Este objetivo le obliga a viajar con frecuencia a Cataluña?

-Sí, intento ir con frecuencia. Cataluña y, especialmente, Barcelona, son grandes focos culturales españoles, lo que requiere una presencia constante de la Administración y del Gobierno. En pocos días anunciaremos desde el Gobierno una serie de medidas en Cataluña muy importantes sobre la expansión de la cultura española.

CULTURA CONTRA DESPOBLACIÓN

-En León y en el resto de la Comunidad, la despoblación es un grave problema, ¿la cultura puede ayudar a corregir este grave desequilibrio?

-Hay un elemento, un activo muy importante en territorios como el nuestro, la provincia leonesa y el resto de la Comunidad, que es muy difícil de deslocalizar y me refiero al patrimonio histórico y artístico.  He visto el último informe sobre el turismo de España en el que se señala que el 30% del turismo que recibimos en España tiene como objetivo inquietudes culturales. Estamos, por lo tanto, ante un elemento tractor que debemos capitalizar. Poner en valor nuestro patrimonio debería ser una prioridad esencial.

-¿Qué proyectos está impulsando Acción Cultural Española en Castilla y León?

-Tenemos bastantes peticiones a nivel autonómico y ya hemos puestos en marcha varios proyectos. Hemos inaugurado una exposición en Segovia y estamos colaborando con el año Machado, hemos realizado actividades en Valladolid y en Zamora hemos colaborando en eventos en torno a León Felipe. Tenemos actividad permanente, pero dentro de muy poco concretaremos otros proyectos concretos, incluida la provincia de León.

Ibán García del Blanco 1
García del Blanco es el secretario de Cultura y Deportes de la Ejecutiva Federal del PSOE

ESPAÑA EN EL MUNDO

-Su cargo le obliga a viajar continuamente al exterior y cómo buen observador que es ¿cuál es la percepción que se tiene fuera de España de la cultura y del momento actual español?

– Tengo que destacar la relación de Latinoamérica con España, con la madre patria, una relación de amor/odio, es una relación fraternal en la que algunas veces, como ocurre en las familias, es tirante.  Lo cierto es que ese vínculo entre España y Latinoamérica no se ha roto. En cualquier caso, gracias a ese vínculo con Latinoamérica, España es una gran referencia cultural a nivel mundial. Yo creo que los que menos nos creemos esto somos los españoles. No acabamos de entender que la cultura es el gran referente para construir una hegemonía a nivel mundial, así lo han entendido en Francia o en Italia, por ejemplo, países que invierten mucho dinero en potenciar su cultura en el exterior con el fin de mantener una presencia, que España ya tiene desde hace mucho tiempo y lo único que nos falta es creérnoslo.

Este Gobierno lo está haciendo bien y está dando prioridad para volver a ocupar el hueco que dejamos vacío hace años en el escenario internacional. España no puede abandonar la política internacional. Y la primera pica que hay que poner en la cultural. Así es como compiten los grandes países.

-¿Por qué es tan importante que España esté presente en la exposición universal de 200 en Dubai, en los Emiratos Árabes?

-Va a ser la exposición universal con mayor participación de la historia en cuanto a número de países y porque Emiratos Árabes es un punto estratégico en la expansión de España en Oriente Medio. Hay una gran inversión económica de empresas españolas en ese país y actualmente hay más de ocho mil españoles trabajando en ese pequeño país. Emiratos puede ser uno de los grandes aliados de España para construir una relación más equilibrada con el mundo árabe y en especial con los países del Golfo. Emiratos está apostando muy fuerte a favor de la alianza entre civilizaciones, un concepto muy unido con la tolerancia, incluso es un país que tiene un ministerio dedicado a la tolerancia.

SOCIALDEMOCRACIA

-Teniendo en cuenta su ideología socialista, ¿estos viajes suyos por el mundo y el contacto con numerosas personalidades le ha dado tiempo a reflexionar sobre el estado actual de la socialdemocracia en Europa y su aparente crisis o retroceso?

-Sí, es un aspecto en el que he reflexionado y he comparado situaciones y la conclusión a la que llego es que la socialdemocracia no está en crisis, lo que está en crisis y en cuestión, desgraciadamente, es la democracia liberal y lo que advierto son ataques muy duros contra las bases de lo que ha sido la democracia liberal, el sistema de partidos e incluso hacia el equilibrio del sistema, sobre todo en la defensa de las minorías y de las reglas del juego democrático representativo.  En este punto, la socialdemocracia, como gran constructor del sistema de bienestar y del reforzamiento del estado de derecho derivado de la Ilustración está en crisis, pero si miramos al otro gran agente en Europa, que fue su gran aliado, que es la democracia cristiana, no es que esté en crisis sino que ha desaparecido hace tiempo.

Lo que quiero decir es que estamos hablando de un fenómeno de carácter global, casi de un movimiento histórico pendular, por lo que el reto para la socialdemocracia es que tenemos una oportunidad para demostrar que el sistema puede y debe seguir funcionando en cuanto a la resolución de las grandes pulsiones que están moviendo ese péndulo, es decir, la incertidumbre hacia el futuro. Estamos en un momento de cambio y, en segundo, lugar tenemos miedo a lo desconocido, derivado de esa incertidumbre. Ante ese reto, lo que tenemos que demostrar es que votar sirve para algo y que con ese voto se pueden mejorar las condiciones de vida de los ciudadanos y garantizar el respeto hacia las instituciones y a la reglas del juego.

-¿El riesgo son los populismos?

En este discurso, lo que echo de menos es la comparecencia de la derecha moderada, ilustrada, junto a la socialdemocracia y los partidos demócratas.  Observo que en España no hemos advertido esos riesgos, como se pone de manifiesto claramente con la llegada de Vox. Es cierto que son fenómenos globales y que este tipo de populismo ya está gobernando en algunos países. Francia es el mejor ejemplo de ellos, país en el que todas las fuerzas políticas democráticas llegaron a la conclusión de que hay líneas rojas frente a las cuales tenemos todos que estar unidos. En España lo que falta es una reflexión por parte de la derecha sobre la necesidad de no sobrepasar esas líneas rojas, como es el populismo xenófobo,  racista y machista, que representan opciones como Vox. Nuestra misión es convencer a los ciudadanos de que sí se puede cambiar desde el respeto a los principios democráticos, que en España nos han dado los  mejores años de nuestra historia reciente.

AJEDREZ

-Su pasión por la política es evidente ¿ha tenido tentaciones u ofertas para volver a la política activa de partido en León o a nivel nacional?

-Estoy muy a gusto con mis responsabilidades actuales y, por lo tanto, a corto y medio plazo no tengo ninguna intención de cambiar. En cualquier caso, sigo con interés la actualidad política de la provincia.

-¿Y tiene tiempo para seguir practicando su histórica pasión por el ajedrez?

– La verdad es que tengo poco tiempo, ja,ja,ja. El año pasado, por ejemplo, fui con mi club de León de ajedrez a competir en el campeonato autonómico por equipos en Burgos. Coincidió que pude ir ese fin de semana y pude jugar, pero poco más. Intento jugar a través de internet, algo para lo que la red es maravillosa. Sigo jugando a nivel de aficionado e intento practicar todo lo que puedo, pero, sí, lo echo de menos.