Los datos lo confirman: los jóvenes de hoy son la primera generación en años que vive peor que como lo hicieron sus padres. Aunque las crisis se superan, los salarios no remontan. Mientras, el coste de la vida (y especialmente el de la vivienda) sigue subiendo.

El precio medio de la vivienda libre subió un 6,8% en el primer trimestre en tasa interanual, dos décimas más que en el trimestre anterior, según el Índice de Precios de Vivienda (IPV) del Instituto Nacional de Estadística (INE) publicado el mes pasado. Una subida que se debe en gran parte al encarecimiento de los pisos nuevos, que vuelven a niveles anteriores al estallido de la burbuja inmobiliaria.

Evolución del precio de la vivienda libre en España – Fuente: INE

Mientras tanto, sólo en 2019, el alquiler sube un 2,8% hasta junio, impulsado por los incrementos que sufren las dos principales capitales (Barcelona y Madrid), situándose en España el precio medio por metro cuadrado en 11 euros mensuales según el informe de evolución de los precios del alquiler publicado por Idealista.

Evolución del precio de la vivienda en alquiler en España – Fuente: Idealista

Y es que el sueldo medio de los menores de 30 años (que ronda los 900 euros al mes) no es ni remotamente suficiente para poder afrontar el coste de la vivienda, tal como apunta el informe correspondiente al segundo semestre de 2018 presentado la pasada semana por el Consejo de la Juventud y elaborado por el Observatorio de Emancipación.

Éste estima que para afrontar el coste de una vivienda en solitario, incluyendo el alquiler y los gastos, los jóvenes que quieran mudarse a vivir solos deberían aportar el 91,2% de su sueldo. Hace 10 años, el porcentaje era del 57,4%, tasa que, ya entonces, casi doblaba el nivel considerado como “equilibrado” por la mayoría de los expertos (30%).

Así, el círculo vicioso entre la precariedad del empleo y el elevado precio de las viviendas, mantiene en casa, según el Observatorio de Emancipación, al 81% de los jóvenes entre 16 y 29 años. Solo el 19% restante se puede independizar, lo que representa la cifra más baja desde 2002. De ese 19%, solo el 15,6% pueden afrontar los gastos de una vivienda en solitario.

La realidad es que ahora mismo, no sólo la mayoría de los jóvenes no pueden permitirse un alquiler (y menos aún comprar una vivienda), sino que un amplio porcentaje de ellos (34,8%) puede estar abocado a caer en situaciones de pobreza o exclusión si abandona el domicilio familiar. Lo más preocupante es que aumenta el porcentaje de los que corren este riesgo a pesar de tener un empleo.

El problema tiene difícil solución, pero los expertos creen que es urgente no sólo impulsar más políticas de juventud efectivas, sino un cambio de mentalidad profundo en la sociedad española. No podemos asumir que esta situación es “lo normal”: es responsabilidad de todos luchar por cambiarla.