Y ahora a gobernar. La mayoría de los ayuntamientos han quedado constituidos este fin de semana. Quedan algunos, como León o Astorga, pero el resto ya pueden constituir sus equipos de gobierno, distribuir responsabilidades y ponerse a trabajar. Es cierto que el verano está a la vuelta de la esquina, pero la verdad es que no debería haber tiempo para vacaciones este año. Hay que engrasar la maquinaria, sobre todo, porque en menos de quince días se constituirán los gobiernos regionales y las diputaciones.

Viene bien recordar toda esta obviedad porque cada día se encienden más alarmas sobre el estado de la economía a todos los niveles. Si ya es grave que aún no haya Gobierno nacional, no por ello han de seguir paralizados los ayuntamientos, las diputaciones y las autonomías. Es urgente ponerse a trabajar. En los últimos meses todos los candidatos electorales comenzaban sus discursos y mítines con dos palabras, más bien síntomas: Empleo y despoblación. Bien, pues ahora, van a gobernar y lo que antes era un síntoma ahora ya es un diagnóstico y lo que ya se necesita es un remedio. Sin ambages.

Justo en la víspera de la formación de las nuevas corporaciones municipales, el Ministerio de Industria publicaba un tremendo informe sobre la situación de la industria en España. Y la conclusión es demoledora: la industria es un sector que se extingue en España, ya sólo representa el 12,6% de la economía nacional. Es un dato preocupante porque el sector industrial es el que ofrece mayor estabilidad laboral, mejores salarios y contribuye más y mejor a la innovación tecnológica y a la productividad.

La provincia de León es un caso paradigmático de desindustrialización. No sólo se ha perdido todo el sector minero sino que se va a perder el energético, con el cierre de las centrales térmicas y, junto a ellas, todo un microcosmos de sectores complementarios como el Transporte, la Construcción, el Metal y otros muchos más.

¿Qué se puede hacer desde un ayuntamiento para reindustrializar provincias como León?, pues, por ejemplo, jugar en equipo. No se puede volver atrás y promover la construcción de un polígono industrial en cada término municipal. Lo que sobra es suelo industrial. Lo que faltan son industrias. Y no sólo en León o en España sino en toda Europa. Hace falta unir fuerzas, planificar juntos  a medio y largo plazo, ser originales, creativos y mirar un poco más allá de las torres de la Catedral para ver por dónde vienen los vientos del futuro.

No se trata de que todos los ayuntamientos se vuelvan locos prometiendo desgravaciones en tasas e impuestos y en ayudas de dineros que no tienen o en impulsar lobbys y oficinas de captación de inversores y empresas, cuyo aliento se desgasta rápidamente con tanto viaje inútil a Bruselas. Que reflexionen los nuevos alcaldes y que miren un poco más allá de los cuatro próximos años, que miren a sus lados y que no vean a los vecinos territoriales como un enemigo. Hay que colaborar, unir esfuerzos, cribar juntos proyectos, priorizar y tener en cuenta que, por ejemplo, lo que es bueno para León también lo es para Ponferrada o Astorga; y lo que es bueno para San Andrés del Rabanedo también lo es para Villaquilambre o León.

Ya que la Diputación de León es incapaz de gestionar con eficacia sus grandes recursos y cada año genera un superávit de cerca de cien millones de euros –que se dice pronto-, a lo mejor es hora de que los nuevos gobernantes provinciales que se avecinan hagan algo distinto y, sobre todo, más productivo. Alguien tiene que liderar, con cabeza, la reindustrialización de la provincia. Y hay que hacerlo ya.