Dos de las grandes bazas que presentó León en la pasada edición de FITUR fueron su gastronomía y sus vinos con Denominación de Origen, como ya comentamos hace unos días (puedes volver a leer el artículo completo aquí).

Y es que además de la exquisita gastronomía leonesa y la cultura de la tapa, la cultura vitivinícola, el enoturismo y los buenos caldos convierten a León en una tierra muy a tener en cuenta para los amantes del vino.

DENOMINACIÓN DE ORIGEN, EL SABOR DE UNA TIERRA

La Denominación de Origen o Denominación de Origen Protegida (D.O.P) es un sistema que reconoce la calidad diferenciada de los productos apoyado en las características diferenciales que hacen de tales productos algo singular e implica el que tengan unas características propias y diferenciales en función de la zona geográfica en la que se producen las materias primas y se elaboran dichos productos. Todo ello aporta al vino un prestigio en el mercado, al catalogarlo como un producto único y original.

Con más de 30 años con su denominación propia, desde 1989, el vino del Bierzo se ha ganado a pulso un gran reconocimiento. No solo se debe al exquisito cuidado de su producción, sino también a un microclima idóneo para el cultivo de la vid, que se extiende a lo largo de los valles del río Sil. El Consejo Regulador de los vinos del Bierzo vendió durante 2019 un total de 8.862.647 botellas, un 8,6% más que en 2018 cuando se expendieron 8.159.417 contraetiquetas, lo que supone un incremento de 703.230 botellas. El número de ventas se acerca a las obtenidas en 2017, año en el que  los vinos de la Denominación de Origen batieron por sexto año consecutivo su propio récord.

Más joven – desde 2007 – Tierra de León, cuya zona de cultivo se extiende al sur de la provincia que, con su entorno climático variante, potencia los aromas de sus magníficos vinos.

 El Consejo Regulador de la Denominación de Origen León certificó a lo largo de 2019 un total de 2.062.603 botellas, lo que supone un incremento del 15,4% sobre el año anterior (1.787.391) y lo acerca a su mejor cifra, alcanzada también en 2017. Además, fue distinguida con el Premio Especial en la gala anual de la Guía de Vinos Gourmets 2020.

ENOTURISMO: DEGUSTAR LA CULTURA

La cultura vitivinícola no se reduce solo al vino en sí, sino a todo el proceso que acompaña su creación. Visitar las bodegas y los viñedos, conocer el arte de la producción, hablar directamente con los trabajadores y entender la cultura de la vid: el enoturismo también es una forma de conocer la gastronomía, las tradiciones y la cultura que rodean la provincia.

Un reclamo turístico que genera empleo sostenible y evita la despoblación.

 En definitiva, el turismo enológico y los vinos con Denominación de Origen son apuestas seguras para deleitarse con el sabor de la cultura leonesa, tanto visitando alguna de nuestras bodegas como son Prada a Tope o Dominio de Tares como visitando museos como el Museo del Vino de Cacabelos.