Universidad de León
Campus universitario de León

La Universidad de León (ULE) es uno de los ocho centros españoles autorizados hoy por el Gobierno y el Instituto de Salud Carlos III para que puedan realizar test de PCR para el diagnóstico de la enfermedad COVID-19. La ULE  cumple con los requisitos de bioseguridad requeridos y dispone del personal y los procedimientos adecuados para poder realizar estas pruebas.

A día de hoy, son ya 13 los centros que están colaborando para hacer más de 2.000 PCR al día, y hay varios más que están en fases avanzadas de capacitación y podrían recibir la aprobación en próximas fechas. De esta manera, se potencia la capacidad diagnóstica en España para el manejo del SARS-CoV-2 y de la enfermedad COVID-19.

Los 13 laboratorios validados por el ISCIII para colaborar en el diagnóstico por PCR del COVID-19 corresponden a siete universidades y seis centros de investigación, militares y veterinarios: Universidad de Alcalá de Henares, Centro de Investigación en Sanidad Animal (CISA), Universidad Complutense de Madrid, Centro Militar Veterinario de Madrid, Universidad de León, Laboratorio Regional de Sanidad Animal de León, Centro Biolab-Arcelormittal de I+D de Asturias, Universidad de La Laguna, Universidad de Valladolid, Fundación para el Fomento de la Investigación Sanitaria y Biomédica de la Comunidad Valenciana (FISABIO), Universidad de Castilla-La Mancha, Laboratorio de Identificación Rápida (LABIR) de la Unidad Militar de Emergencias (UME) y, Universidad del País Vasco.

Estos laboratorios, que según sus capacidades individuales realizan entre 50 y 450 PCR diarias, apoyan a los hospitales de su comunidad y, en algunos casos, prestan apoyo a universidades, centros de referencia, residencias y Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado.

Los requisitos necesarios para recibir la validación son los siguientes: disponer de personal formado en técnicas de biología molecular; tener capacidad para trabajar con muestras infecciosas de nivel 2, cabina de bioseguridad y equipos adecuados; disponer de capacidad para producir reactivos de inactivación; manejar técnicas de extracción por medios propios que no resten capacidades a los centros hospitalarios; poder realizar PCR por medios propios o mediante kits comerciales, y tener personal capacitado para validar informes de análisis clínicos.