Duelo” es, ante todo un libro de amor, un canto a la añoranza, a la ausencia y una toma de conciencia del otro ausente. “Somos lo que nos falta” aseguraba esta tarde la autora de este su primer poemario, Esther Bajo, una brillante periodista, una mujer luchadora y una poeta que ahora regresa a los orígenes literarios con un libro cargado de sentimiento, de emoción, de reivindicación del dolor, de desgarro. “No, no es un libro de autoayuda, lo siento”, aseguraba Esther Bajo en un intento de contener la emoción, mientras sostenía en sus manos un ejemplar de su libro y aguantaba la mirada a las decenas de asistentes, arremolinados, guardando la distancia de seguridad, eso sí, en la terraza del bar «Bellas Artes», en una plaza, cuyo nombre venía a cuento más que nunca: Plaza de Salvador del Nido, al lado de la Plaza Mayor de la capital leonesa, muy cerca de la catedral y en la terraza de uno de esos cafés que tanto le gustaban a José Luis Estrada, otro brillante periodista leonés que  nos dejaba hace ocho años en lo más alto de su ola formativa y creadora.

Una de las hijas de Esther Bajo intervino en el acto/ MC

José Luis era el marido de Esther y ahora es el protagonista de este poemario, un canto al amor y, al  mismo tiempo, al dolor por la ausencia. “Un dolor que no tiene tratamiento”, pero que sí es “compatible con la risa”, justificaba Esther Bajo, quien sentenciaba su intervención con una frase lapidaria: “Somos lo que nos falta”.

“Yo no he querido huir del dolor”, de ahí este libro, “Duelo”, un poemario que no pretende superar el duelo sino compartirlo. “Es tiempo de profundizar en los sentimientos, no de ignorarlos”, aseguraba la autora. Y ahondaba en su tesis asegurando que “no podemos superar la ausencia; somos fruto de la experiencia, del amor y del dolor”.

Unos días antes de morir, José Luis Estrada le confesaba a su hermano Carlos que León había perdido una gran poeta, en referencia a Esther. Pues quizás no. Y la prueba es este poemario. “Duelo”, la expresión de los sentimientos comunes durante los años que siguen a la muerte del ser amado, el dolor en primera persona y el combate interior entre la necesidad y la desgana de vivir tras la pérdida.

El poeta Ramiro Pinto moderó el acto/ MC

FAMILIA, AMIGOS Y COMPAÑEROS

Esther Bajo ha estado rodeada en la presentación de su libro por su familia. Sus hijas, vestidas de blanco, como manda la tradición hindú cuando se despide a un ser amado, se han sumado con una breve intervención a la profunda manifestación de amor en que se ha convertido el acto. “Te queremos. Sigue escribiendo”, le han dicho sus hijas a Esther.

El conductor de la presentación del libro ha sido el poeta Ramiro Pinto, quien ha recordado cuando en el año 1983 conoció a Esther Bajo y años después la reencontró en León convertida en una brillante e incómoda periodista. “Esther dio cobertura a los sin voz y siempre fue reivindicativa”, recordaba Pinto, quien, ya entrando en materia, aseguraba que “Duelo” es un libro cargado de dolor y de ausencia, dedicado a José Luis Estrada. Es un reto, un enfrentamiento contra la muerte y contra todo; es un goteo de amor” y Ramiro Pinto apuntalaba sus reflexiones con un verso de Pedro salinas: “El dolor es la última forma de amor”.

Eduardo Aguirre, periodista/ MC

Eduardo Aguirre, periodista de garra y brillante donde los haya, fino articulista, analista de las verdades ocultas del ser humano y activo reivindicador del sentido del humor como elegante herramienta del sentido crítico, no dudaba en calificar de “fabuloso libro, lleno de vida y extraordinario” este primer poemario de Esther Bajo. “Es, además, un libro que expresa un dolor no trágico, cargado de corrientes subterráneas de energía. En este libro hay mucho oro” asegura Aguirre, amigo personal de José Luis Estrada, el gran ausente de la tarde, a quien calificó de gran periodista, quien murió en el momento más álgido de su crecimiento profesional.

A quienes han comprado su libro, Esther Bajo, ha regalado el libro “A la plaza”, la obra cumbre del periodista José Luis Estrada, una reflexión sobre los orígenes de la crisis financiera de 2008 y cuya relectura convierte este ensayo en una obra de actualidad, en plena crisis económica derivada del coronavirus.