Cámara de Comercio de León

La Cámara de Comercio de León ha llevado a cabo una consulta entre sus socios sobre las consecuencias económicas derivadas de la pandemia del coronavirus y el consiguiente estado de alarma. La consulta tiene como objetivo disponer de una valoración, lo más precisa posible, sobre el impacto que los efectos del Covid-19 han tenido y pueden tener sobre el comportamiento de las empresas leonesas en el futuro más próximo.

Las empresas que participan en la consulta corresponden a los sectores de industria, comercio, transporte, hostelería, sector tic, construcción y otros servicios. Las conclusiones son muy preocupantes para la economía leonesa.

CONCLUSIONES

  1. Una de cada tres empresas consultadas ha solicitado un ERTE.
  2. La mitad de las empresas opta por el teletrabajo.
  3. El 40% ha establecido turnos de trabajo.
  4. Casi el 40% cree que no podrán mantener el empleo actual. El 60% cree que lo podrá estabilizar en seis meses.
  5. Más del 80% tiene problemas de suministros.
  6. El 75% está utilizando herramientas digitales en su actividad.
  7. El 80% ha bajado su volumen de facturación.
  8. El 90% ha disminuido sus ventas al exterior.
  9. El 50% quiere una vuelta a la normalidad por sectores de actividad.
  10. El 70% de las empresas prefiere ayudas directas y rebaja de impuestos para salir de la crisis.

LOS DATOS

Más de un tercio de las empresas (35,45%) afirman haber solicitado un expediente de regulación de empleo temporal por causas de fuerza mayor. Una situación que, con toda seguridad, se verá incrementada en el tiempo conforme a los procesos de ampliación y flexibilización previstos legalmente para esta medida regulatoria.

El 40% de las empresas consultadas manifiestan que han procedido a flexibilizar los horarios laborales y, en su caso, establecer turnos de trabajo conforme a los requerimientos de la demanda y a la normativa vigente propia de cada una de las sucesivas prórrogas del estado de alarma.

Señalar, también, que el 30% de las empresas ha recurrido al cese temporal de la actividad, el 6,36% ha reducido plantilla y el 11,82% ha tomado otras medidas específicas. A nadie se le oculta que la mayoría de estas medidas vienen fundamentalmente determinadas por las restricciones a la actividad derivadas del estado de alarma, extremadamente severas en los sectores de comercio, hostelería y turismo.

La mitad de las empresas declara haber optado por el sistema de teletrabajo, total o parcialmente, para realizar su actividad ordinaria en función de las condiciones técnicas disponibles, sus requerimientos tecnológicos, su capacidad organizativa y la especificidad de los puestos de trabajo.

Casi el 60% de las empresas tiene previsto estabilizar sus niveles de empleo durante los próximos 6 meses frente al 38% que, por el contrario, estima no poder mantener los empleos actuales

La mayoría de las empresas – casi el 83% de las mismas – han rebajado sus volúmenes de facturación por los efectos derivados de la pandemia, frente a sólo un 7,27% que afirman haberlos aumentado y un 10% que dicen no haber sufrido variación alguna. Unos datos concordantes con lo sucedido en el comportamiento del conjunto de las empresas españolas, según se refleja en un estudio realizado por la consultora KPMG para la Confederación Española de Organizaciones Empresariales, donde se señala que el 70% de las empresas encuestadas ha experimentado un retroceso en su volumen de ventas.

Los problemas de suministro afectan prácticamente a la mitad de las empresas consultadas. Ciertamente, la gravedad de la cuestión estriba no sólo en conocer cuál va a ser el período en que podrán regularizarse las entradas de inputs en las empresas, sino también en saber si se trata de proveedores que no pueden suministrar por razones derivadas de los efectos del propio Covid-19 (restricciones de producción, de distribución, etc.) o, si por el contrario, estos proveedores, por razones de competencia y de mercado, han encontrado clientes alternativos.

Prácticamente la totalidad de las empresas exportadoras consultadas (más del 90%) afirman haber disminuido sus volúmenes de exportación, y sólo un 9% manifiesta lo contrario. Las severas medidas tomadas en el plano internacional en relación con los desplazamientos fronterizos, las restricciones normativas establecidas por la mayoría de los países, particularmente drásticas en el ámbito sanitario, y la situación de incertidumbre derivada de las previsiones absolutamente negativas sobre el comportamiento del conjunto de la economía internacional para los dos próximos años, ayudarían a explicar una situación como la descrita.

En relación con las condiciones para volver a la normalidad en la actividad empresarial la mayoría de las respuestas señaladas por las empresas manifiesta que la vuelta a la normalidad debe priorizar que la incorporación se realice por un criterio de afinidad sectorial.

Casi el 50% de las empresas consultadas apuestan por una incorporación basada en los grupos de actividad, el 20% prefiere una opción sustentada en criterios geográficos y, un porcentaje casi similar (18%), se decanta por la incorporación simultánea del conjunto de los sectores económicos.

Finalmente, las empresas valoran qué medidas deben priorizase como más convenientes para superar la situación de crisis (gráfico 12). La mayoría de ellas, casi el 70%, elige las ayudas directas como la herramienta más eficaz. Es decir, prefieren que la intervención de las administraciones públicas, para combatir los efectos de la crisis, se realice a través de transferencias directas a las empresas antes que cualquier otra medida. La rebaja de impuestos y otras figuras tributarias, junto a la flexibilidad y aplazamiento de los mismos, constituyen las siguientes medidas a implantar, con un apoyo del 60% y el 48%, respectivamente.