López Trigal presentó al catedrático Troitiño/ MC

El patrimonio histórico está de moda y vuelve a interesar a los leoneses. Los salones de actos se llenan ante las convocatorias de conferencias, exposiciones o presentaciones de libros y revistas que tienen como fondo el patrimonio histórico y artístico. Así sucedía la pasada semana con un salón de actos del Ayuntamiento abarrotado en la presentación del último número de la revista de Promonumenta. Lo mismo aconteció el viernes en la inauguración de la exposición “La imaginería escondida” en la iglesia de Palat del Rey. No cabía ni un alfiler.

Y anoche, en el salón de actos del Instituto Leonés de Cultura hubo que poner sillas supletorias para dar cabida a los concienciados espectadores que acudieron a la primera conferencia del ciclo “Los martes en el arte”, organizado por Secot, Universidad y Diputación. El interés se demuestra en el hecho de que nadie abandona su asiento hasta que concluye el acto, que en algunos casos dura más de hora y media.

Miguel Ángel Troitiño Vinuesa,  catedrático de Geografía Humana de la Universidad Complutense de Madrid, hablada anoche sobre “Patrimonio histórico de León: innovar en el emprendimiento cultural y turístico”. Fue presentado por su compañero y colega de la Universidad de León y directivo de Secot, Lorenzo López Trigal.

Troitiño es un profundo conocedor de los vaivenes urbanísticos de la capital leonesa y de las cambiantes fases por las que ha pasado la conservación del patrimonio, sobre todo en el casco histórico. Él participó en la redacción del plan general de urbanismo de la ciudad de los años ochenta del pasado siglo, así como del plan especial del casco histórico de los años noventa. Sus estudios le llevaron a ser testigo de las brutales agresiones urbanísticas de la década de los sesenta y setenta del pasado siglo en el casco histórico y, posteriormente, a la toma de conciencia, recuperación y puesta en valor de ese casco histórico a partir de la década de los noventa y, sobre todo, ya en el siglo XXI.

Las torres de pisos que acosan el casco histórico y algunas levantadas en su interior, son el testimonio vivo de las agresiones de los años de la especulación y del urbanismo salvaje de la segunda mitad del siglo XX, donde los responsables municipales idearon una ciudad industrial, con una previsión de 250.000 habitantes, que nunca se hizo realidad. Esas previsiones obviaron la necesidad de conservar el casco histórico, propiciando la demolición y desaparición de algunos elementos, hasta que en la década de los noventa la tendencia cambió y se impuso el criterio no solo de conservar sino de recuperar y potenciar el patrimonio histórico y artístico.

El púbico abarrotó el salón de actos del ILC/ MC

Fruto de ese cambio de tendencia son, entre otras recuperaciones, el palacio del Conde Luna, el centro de interpretación del mundo romano, las fundaciones Vela Zanetti, recuperación de Botines, el Museo de león en el edificio Pallarés, el Museo de la Catedral y ahora el de Semana Santa, la peatonalización de gran parte del casco histórico, el Museo de San Isidoro, el plan nacional de catedrales y un largo etcétera.

Aunque León nunca podrá optar a ser declarada Ciudad Patrimonio de la Humanidad, por las salvajadas contra el patrimonio cometidas en la segunda mitad del siglo XX, el catedrático Troitiño es ahora optimista sobre la puesta en valor del patrimonio histórico si León tiene en cuenta cuatro condiciones: 1) Unir la promoción de León a la del resto de la provincia, sin competencias mal entendidas entre la capital y pueblos de alto valor artístico, histórico o medio ambiental. 2) Creación de un Observatorio Turístico, en base al hecho de que el conocimiento es clave para la toma de decisiones. La gestión profesional es absolutamente necesaria. 3) Valorar el patrimonio como una oportunidad y no como una amenaza o como una carga. Invertir en patrimonio es crear riqueza y empleo. Y 4) Implicación de la sociedad civil como presión ante las autoridades para la conservación y revalorización del patrimonio. La toma de conciencia del ciudadano es vital.

Troitiño apuntó otras medidas para mejorar la promoción del patrimonio, como luchar contra la masificación turística, invertir en formación de los profesionales del turismo, incrementar la calidad de la oferta y frenar el acoso de la hostelería sobre las viviendas y el comercio del barrio antiguo. En este sentido, se mostró partidario de la inversión en pisos turísticos, pero apostando por su legalidad porque en estos momentos existen en la capital unos 450 pisos turísticos ilegales.

Por último, apostó el catedrático por el fomento de la gastronomía como actividad económica de primer orden, ligada a la Cultura con mayúscula y al patrimonio, ya que gran parte de los bares y restaurantes se ubica en el casco histórico.