Hace más de veinte años, un mastín encontró un peculiar cráneo que llevó a los pies de su dueña. Su hijo, Iván Pérez, no imaginó en ese momento que, lo que en su día fue una parte más del mobiliario de su caseta, terminaría por convertirse en lo que hoy se conoce como el cráneo misterioso de Santa Colomba de Somoza.

UN HALLAZGO CASUAL EN PLENA MARAGATERÍA

Iván Pérez, hijo de la dueña del can que encontró el cráneo, se dio cuenta de lo curioso del mismo de la manera más casual. Un reportaje del Canal de Historia le dio la pista. En él se hablaba de una pieza muy similar no solo en cuanto a su forma, sino también en lo referente al halo de misterio creado a su alrededor.

Este otro cráneo se encontró en Bulgaria, concretamente en Ródope, otrora lugar de culto y origen de muchas historias mitológicas y místicas. A raíz de ello, Iván trató de buscar una explicación al hallazgo entre la maragatería, pero fue casi imposible.



LA LEYENDA DEL RIÑUBEIRO

Ningún vecino supo poner luz al respecto, más allá de no asociar la cabeza con la de ningún animal. Aunque sí hubo uno que fue más allá. Quién sabe si con mayor o menor sustento, este habitante de la comarca habló de la existencia del riñubeiro. Se trataba de un ser mitológico que, cuando descargaba la tormenta, bajaba a la tierra de los rayos.

La historia ha resonado incluso en el mundo de la ufología. Tanto es así que uno de los más destacados expertos mundiales en esta disciplina, el helvético Erich von Däniken, se desplazó personalmente a tierras leonesas para conocer la pieza y al propio Iván, hablando de ello en su último libro.