El cura Manuel Fresno entrega al Papa una lámpara minera

Manuel Fresno, párroco de Olleros de Sabero, acaba de cumplir uno de sus grandes sueños: ser recibido en Roma por el Papa y poder hablar con él unos minutos. El Papa Francisco acaba de recibir en El Vaticano a Fresno, quien aprovechó la audiencia para informar a Francisco de la dura realidad cotidiana de sus parroquianos del Valle de Sabero, afectados por la dura crisis económica y social derivada del cierre de las minas y de la empresa Hulleras de Sabero, a finales de la década de los noventa del pasado siglo.

Y como presente, Manuel Fresno obsequió al Papa con el símbolo del Valle: una lámpara minera. El Papa se extrañó por el objeto y preguntó por su significado, lo que dio pie al cura leonés a explicar el declive del sector minero en el valle y en toda la provincia.

Manuel Fresno, don Manuel, como le llaman todos los vecinos, está disfrutando unos días de vacaciones en Roma, uno de esos sueños siempre aplazados por el compromiso del cura con su parroquia, con sus vecinos y con todo el valle.

El párroco entregó al Papa otros obsequios

El viaje a Roma ha sido un regalo de todos los vecinos de Olleros de Sabero, encabezados por su junta vecinal, con motivo del 50 aniversario de la ordenación sacerdotal de don Manuel. Con esta ocasión, Fresno recibía hace unos meses un caluroso homenaje de sus feligreses, de los vecinos del valle y de numerosas personas llegadas a Olleros de Sabero de todos los rincones de la provincial, especialmente d la Montaña Oriental y de Cabreros del Río, su pueblo natal.

En todo el valle de Sabero se reconoce a don Manuel como mucho más que un cura, como una persona comprometida por el bienestar de los vecinos por encima de clases, religión e ideología. Ha sido y es impulsor de las ya históricas jornadas culturales de Olleros de Sabero, una de las más antiguas de la provincia, de la semana solidaria del enfermo o la representación de la Pasión todos los Viernes Santos en las calles de Olleros.

Humilde, generoso, desprendido y solidario más allá de la caridad cristiana. Amable, cercano y próximo. Tímido, pero valiente y constante. Don Manuel se ha ganado el cariño y el respeto de los vecinos del valle de Sabero, donde lleva más de cuarenta años ejerciendo el ministerio sacerdotal.