Goirigolzarri (Bankia) y Gortazar (Caixabank)

La macrofusión de los bancos españoles Caixabank y Bankia ya está en marcha de forma imparable. Los consejos de administración de ambas entidades dieron ayer su visto bueno, que deberá ser ratificado por la junta general de ambos bancos antes de que acabe octubre. Esta mañana, los dos líderes de la fusión Gonzalo Gortázar (Caixabank) y José Ignacio Goirigolzarri (Bankia), han desvelado algunos datos del proceso.

En concreto el nombre de Caixabank se mantendrá como marca del banco resultante, que contará con más de 660.000 millones de euros de activos. Será el primer banco en España, aunque el Santander tiene más activos debido a su fuerte presencia internacional.

El Estado español, a través del Frob, será el propietario del 16% de las acciones del nuevo banco y el derecho a contar con un asiento en el consejo de administración futuro, que contará con quince miembros. Sin embargo, esta presencia del Estado no garantiza la recuperación de una pate de los 21.000 millones de euros que Bankia, entidad nacionalizada, debe devolver aún al tesoro público. Ambos dirigentes han dejado claro que el dinero inyectado por el Estado a Bankia fue “una inversión” para estabilizar el sistema financiero y no un gasto. No se recuperará, pues, ese dinero.

La sede social se mantendrá en Valencia, aunque habrá dos servicios centrales en Madrid y Barcelona.

La gran incógnita de la fusión, que no se desvelará hasta el próximo año, será la dimensión de los ajustes en oficinas y empleo que serán necesarios, dadas las duplicidades de oficinas en gran parte de España, incluyendo la provincia leonesa. La plantilla resultante sumará 51.000 empleados. Un primer informe se refiere al cierre de unas 2.000 oficinas y al despido pactado de unos 10.000 empleos.

LOS DATOS

CaixaBank ha concretado que la integración generará unos ahorros de costes de 770 millones al año  partir de 2022, gracias al ajuste de personal que aún no ha cuantificado. El grupo nacerá con una solvencia de entre el 11,6 % y se ha marcado el objetivo de alcanzar una rentabilidad sobre recursos propios tangibles (RoTE) del 8% a partir de 2022. Con estas expectativas, el nuevo banco podría llegar a ganar 2.600 millones de euros al año.

El principal accionista del banco resultante será Criteria, la fundación de Caixabank, que conservará el 30% de los títulos. Globalmente,  CaixaBank ostentará algo menos del 75% de la nueva entidad y Bankia se quedará con una participación algo superior al 25%.

El actual presidente de Bankia, José Ignacio Goirigolzarri, asumirá la presidencia del nuevo grupo, pero con poderes limitados, mientras que el consejero delegado de CaixaBank, Gonzalo Gortázar, asumirá la gestión efectiva del grupo.