Pedro Sánchez

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha anunciado a primera hora de esta tarde que el Consejo de Ministros aprobará mañana el estado de alarma en un último intento de contener la pandemia del coronavirus y sus catastróficas consecuencias en la salud, pero también en la economía y el empleo. Inmediatamente el líder de la oposición, el popular Pablo Casado, ha manifestado su respaldo y apoyo a la extraordinaria medida.

Sin embargo, el hecho de que el Gobierno aplace a mañana las medidas que concretarán el estado de alarma ha propiciado, por ejemplo, que miles de madrileños estén abandonando a toda prisa la ciudad en previsión de una posible inmovilización, lo que puede suponer un riesgo de contagio para ciudadanos de  otras comunidades y, sobre todo, en pueblos del mundo rural donde hay  numerosas personas de avanzada edad, población de alto riesgo.

En este sentido, hay sectores sociales, sanitarios y empresariales que no entienden este escalonamiento de medidas y la estrategia de anuncios previos, que provocan la movilización masiva de personas sin ningún control. Así ha sucedido esta semana, por ejemplo, en Castilla y León con la decisión escalonada del cierre de centros de enseñanza hasta que, por fin, se ha concretado esta mañana. Las universidades de Salamanca, Burgos o Valladolid cerraron sin esperar a la decisión de la Junta, lo que ha motivado el enfado del rector en funciones de la de León Juan Francisco García Marín. Se cierran los colegios pero se permite la concentración de los jóvenes en parques, zonas deportivas y jardines.

En el Ayuntamiento de León ha pasado algo similar. Primero se anunció el cierre de todos los centros sociales, cívicos, centros de mayores y culturales y esta mañana se ha decretado para mañana la suspensión del transporte público y la prohibición de terrazas exteriores de bares y restaurantes. También se han cerrado las oficinas municipales.

A la espera del Consejo de Ministros de mañana, ya hay una cascada de empresas de la Hostelería de León que, de forma voluntario y haciendo gala de sentido común,  anuncia el cierre voluntario de sus establecimientos para las próximas horas. Lo mismo va a suceder en el Comercio. Una medida que llega tarde ya que el cierre de colegios, institutos y universidades ha provocado que los más jóvenes llenen los locales de ocio, lo que es un claro contrasentido. Se cierran los centros educativos y se mantienen abiertos los locales de ocio, como las discotecas. En este sentido, hay quien se pregunta si se van a controlar los botellones improvisados.

Por todo ello, tienen razón los partidos políticos de la oposición cuando reclaman unidad de criterio en la toma de decisiones, en la aplicación de las medidas y, sobre todo, en la necesidad de un mando único. Es un contrasentido que en Madrid se cambie de criterio cada poco tiempo mientras en el País Vasco se decreta la urgencia sanitaria y en Cataluña se aíslan varios municipios, medida que afecta a 70.000 habitantes. En Castilla y León se han limitado a pedir al Gobierno que decrete el estado de alarma.

Los ciudadanos esperan conocer mañana no sólo las medidas concretas del estado de alarma y cómo se van a aplicar.

Mientras, la pandemia cree. En León se multiplica el número de afectados (32) y a nivel nacional, a mediodía las personas contagiadas ya eran 4.209 y los fallecidos, 120. Y todo indica que ni se ha llegado aún al pico mñas alto de la crisis sanitaria.