Se van cumpliendo los plazos y dentro de unas semanas terminarán las obras de restauración del gran rosetón de la fachada oeste de la Catedral de León. Esta mañana se terminaba de retirar los andamios y ahora se aceleran los trabajos en el interior para reponer las vidrieras y, sobre todo, el emplomado que las une y cuya reposición era urgente debido a su muy mal estado.

Las vidrieras han sido restauradas y limpiadas en el taller del propio Cabildo y en el que trabajan dos profesionales. El trabajo se ha desarrollado durante cerca de un año. El desmontaje del rosetón y el tratamiento de las vidrieras ha provocado una polémica que aún sigue sin cerrarse: cuántos cristales originales de los siglos XIV y XV, cuándo y dónde fueron sustituidos por otros del siglo XIX. Desde el Cabildo se mantiene la tesis de que las vidrieras de este rosetón viajaron a Barcelona para su restauración a finales del siglo XIX y regresaron a León muy pocas de las piezas originales y muchas de esa época. Avalan desde el Cabildo su teoría en el resguardo de recepción de la estación del ferrocarril de un cargamento de cajas con vidrieras procedente de Barcelona; el exclusivo tono verde de esos cristales, que nada tiene que ver con ningún otro de las vidrieras del resto de la Catedral; y por la mala calidad del emplomado, que sólo se da en el citado rosetón.

Sea como fuera, el Cabildo ha abierto una investigación y se esperan sus conclusiones en los próximos meses.

FUNDACIÓN CEPA

La restauración y recolocación del este gran rosetón, santo y seña de la Catedral, se ha financiado con la aportación altruista de la Fundación Cepa, que ha aportado cerca de 400.000 euros, una cantidad que no sólo se ha invertido en el rosetón sino en algunos elementos arquitectónicos de piedra de la fachada.