El MUSAC pone en valor la obra de Delhy Tejero

Este 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer Trabajadora, se presentan las obras de la artista zamorana, fallecida en 1968, depositadas en el MUSAC

El MUSAC (Museo de Arte Contemporáneo de Castilla y León), con sede en León, presentará el 8 de marzo las obras de la pintora zamorana, ya fallecida, Delhy Tejero depositadas en el centro con motivo del Día Internacional de la Mujer.  Asimismo, el 13 de marzo, el MUSAC presentará también en el salón de actos, a las 19:00h, los diarios de la artista publicados por Eolas ediciones con el título ‘Los Cuadernines. Diarios 1936-1968’.

Delhy Tejero (Toro, Zamora, 1904-Madrid, 1968) es el nombre artístico de Adela Tejero Bedate, una figura que MUSAC quiere reivindicar el Día Internacional de la Mujer por haber sido una de las pioneras en liberarse de las ataduras tradicionales y adentrarse en el arte moderno junto con otras mujeres artistas como Maruja Mallo o Remedios Varo.

Ella defendió su independencia y emancipación tanto en su arte como en su vida personal, lo que la convierte en uno de los referentes del arte contemporáneo en Castilla y León. Tejero es una figura clave de la vanguardia pictórica española de la primera mitad del siglo XX y fue una artista polifacética con una amplia y compleja producción plástica.

Se formó en la Escuela de Bellas Artes de Madrid y en 1929 obtuvo el título de profesora de dibujo y bellas artes y en 1931 la cátedra en pintura mural. En sus primeros años despuntó como ilustradora y dibujante, trabajando en revistas como Estampa, Crónica, Blanco y Negro o Nuevo Mundo.

En su pintura transitó por distintas corrientes sin comprometerse con ninguna en particular, desde el realismo figurativo de sus inicios, pasando por un período de influencia surrealista a partir de sus años en París o la decidida pasión por la abstracción geométrica y matérica, influenciada por el estudio de Kandinsky y Paul Klee, hasta su última etapa volcada en la pintura mural.

Delhy Tejero  es una figura clave de la vanguardia pictórica española de la primera mitad del siglo XX. Artista polifacética con una amplia y compleja producción plástica, se formó en la Escuela de Bellas Artes de Madrid. En 1929, obtuvo el título de profesora de Dibujo y Bellas artes y en 1931 la cátedra en pintura mural.

En sus primeros años despuntó como ilustradora y dibujante, trabajando en revistas como EstampaCrónicaBlanco y Negro o Nuevo Mundo, si bien su pintura de esa época no desmerece en modo alguno la calidad de sus dibujos.

Delhy Tejero muestra un permanente deseo de crecimiento artístico y de conocer en profundidad las distintas teorías de la práctica pictórica. Este interés le llevará a viajar para conocer la deriva que la pintura iba teniendo en el resto de Europa y para imbuirse de primera mano de las prácticas que se estaban llevando a cabo. Particularmente enriquecedora le resultará su estancia en París.

No obstante como ha señalado José Marín Medina en el catálogo de la exposición Representación, Delhy Tejero se debatió entre los lenguajes de las tendencias realistas modernas y las aportaciones del cubismo sintético, del Art déco, del surrealismo, de la abstracción geométrico-constructiva y de la abstracción matérica.

La pintora transitó por distintas corrientes sin comprometerse con ninguna en particular, pero asimilando los distintos matices que le proporcionaba cada lenguaje para así crear su propio estilo. Desde el realismo figurativo de sus inicios, pasando por un período de influencia surrealista a partir de sus años en París o la decidida pasión por la abstracción geométrica y matérica, influenciada por el estudio de Kandinsky y Paul Klee, hasta su última etapa volcada en la pintura mural. No necesariamente un interés sucede al otro cronológicamente sino que todas las formas de expresión forman parte de su permanente búsqueda en el camino de la pintura, son siempre las cuestiones pictóricas las que aborda en cada una de sus obras independientemente del tema que pretenda tratar en ellas.

TEJERO EN EL MUSAC

Delhy Tejero
Ismos, obra de Delhy Tejero

Las obras depositadas en el MUSAC se adscriben a su etapa de abstracción. En los Ismos, con un lenguaje informalista, estudia sobre la propia cualidad de la materia pictórica, utiliza el carbón y el carboncillo, raspándolo, sobre el soporte para crear sinuosas y sugerentes formas que remiten a secuencias naturales. En ellos Delhy Tejero ahonda sobre el estudio del gesto, de la repetición, del propio comportamiento de la materia en relación con el soporte.

En las obras tituladas, Construcción y en sus Bocetos para el mural de La Arquitectura, se ponen claramente de manifiesto su interés en la abstracción geométrica y su preocupación en el estudio de las formas elementales en el dibujo y la importancia del color en la expresión de emociones. Ahonda además en la relación entre forma y expresión y, asimismo, se centra en la escala y la proporción en la figura