El Museo de León exhibirá en junio una obra maestra de Rubens

El Museo del Prado cede al Museo de León el cuadro “Ceres y dos ninfas” del maestro flamenco, que podrá visitarse hasta el 14 de julio

Los leoneses podrán disfrutar del 17 de junio al 14 de julio del cuadro  “Ceres y dos ninfas”, una pintura de Pedro Pablo Rubens (1577–1640) y Franz Sanders (1579–1657). Se trata de un óleo sobre lienzo de 224,5 cm. de alto y 166 cm. de ancho, cuya creación se inició en 1615 y se finalizó dos años más tarde.

Esta obra maestra de la pintura mundial llega a León dentro del programa “De gira por España”, una exposición itinerante promovida por el Museo del Prado con motivo del segundo aniversario de la pinacoteca.

“CERES Y DOS NINFAS”

Esta es la representación de “Ceres y dos ninfas”: Tres ninfas se reúnen en torno a un cuerno del que salen diferentes frutas que los pájaros vienen a comer. Dos de ellas, situadas en primer término, están semidesnudas lo que acentúa la carga sensual de la obra, un recurso muy utilizado en la producción del pintor y especialmente en su última etapa.

Las mujeres son de gran belleza y la luz incide en su piel destacándola con respecto a las ropas de colores vivos. La influencia de la estatuaria clásica es evidente, principalmente en las representaciones de la Venus sorprendidas en el baño, que serán utilizadas también para la representación de Susana. Incluso parece copiar el tipo de peinado con las trenzas recogidas en lo alto hacia atrás. Una de estas versiones estuvo custodiada en el vaticano y Rubens pudo verla y estudiarla.

Llama la atención la figura del fondo, vestida completamente a diferencia de las otras dos. La identificación de los personajes hizo que la pintura recibiera diferentes nombres como «Ceres y Pomona» o «Ceres y dos ninfas». Lo que sí está claro es la relación de esta obra con el cuerno de la abundancia, cuya iconografía aparece descrita en Las Metamorfosis de Ovidio (Libro IX, 87-88). Aquello, transformado en toro, lucha con Hércules y éste le rompe uno de los cuernos. Finalmente, cuenta Ovidio, «(…) Las náyades, de frutos y olorosa flor relleno, lo consagraron; y rica es la Buena Abundancia por mi cuerno».

Ésta es una colaboración entre Rubens y el pintor Franz Sanders, un artista con el que realizó numerosos cuadros de conjunto y que ya había trabajado con él para un lienzo de similares características enviado a España en 1623 para la decoración de la torre de la reina del Alcázar de Madrid, Ceres y Pan), obra donde vuelve a aparecer el cuerno de la abundancia, en este caso en brazos de la diosa. De hecho parecen seguir un esquema compositivo similar. La representación de las frutas del cuerno y de los pájaros, al igual que el detalle anecdótico del primer plano con el mono recibiendo la fruta de manos de una de las ninfas, están perfectamente integradas en la composición, pintadas con unas calidades y un colorido característicos de este animalista flamenco.

Esta obra forma parte de un conjunto de ocho que el artista se trajo consigo desde Amberes en 1628. La documentación conservada no permite asegurar si fue un encargo de Felipe IV o bien un regalo de parte de su tía, la archiduquesa Isabel Clara Eugenia, gobernadora de Flandes en ese momento.

Fuera de uno o de otro lo cierto es que el primer conjunto de obras de Rubens en decorar una de las residencias reales; el salón nuevo del Alcázar, una de las salas destacadas del palacio situada entre las dos torres de la fachada principal. Este espacio había sido reformado por Gómez de Mora y en el se ubicaban tres balcones desde los cuales la familia real incluso participaba de importantes eventos, algunos de los cuales tuvieron lugar durante la estancia de Rubens en Madrid. Allí colgaron el retrato de Carlos V de Tiziano o las Furias entre otros. Las ocho obras estarían organizadas por pares a tenor de cómo aparecen en los inventarios reales y por la temática de las mismas: Sansón y el León (Colección particular Villar-mir) con David y el oso (perdido), Caza de Meleagro y Atalanta y Ninfas cazando un venado (ambas actualmente en una colección particular suiza), Reconciliación de Jacob y Esaú (Munich, Schloss Schleissheim, en depósito de la Alte Pinakothek) con Gaius Mucius Scaevola ante Porcena (perdido en la actualidad) y Ninfas con el cuerno de la abundancia que haría pareja con el Sátiro exprimiendo un racimo de uvas (para G.M. Leiva y A. R. Rebollo se trataría del Sátiro conservado en la Gemäldegalerie Alte Meister de Dresde (Inv. 974) como obra de Rubens y taller, si bien la identificación de ésta con la perteneciente a la serie no es segura).

En cuanto a la obra del Prado, como ocurre con otros encargos de Rubens hemos conservado el boceto, en la actualidad en la Dulwich Picture Gallery de Londres (DPG. 43) Las figuras mostraban más relación entre ellas, especialmente la figura del segundo plano y la ninfa del vestido azul, que se miraban entre ellas a través del cuerno. Además los animales no existían en el boceto, por lo que los cambios tan importantes realizados en la obra final hacen pensar en la mano del maestro en esta obra.

RUBENS

Esta la biografía de Rubens, según el Museo del Prado: Pedro Pablo Rubens (Siegen, 1577-Amberes, 1640). Pintor flamenco. Ningún pintor europeo del siglo XVII aunó como lo hizo Rubens talento artístico, éxito social y económico y un alto nivel cultural. Aunque su actividad se centró en la pintura, también realizó numerosos diseños para estampas, tapices, arquitectura, esculturas y objetos decorativos.

Su obra, muy abundante, ofrece gran versatilidad temática, e incluye pinturas de temas mitológicos, religiosos y de historia, retratos y paisajes. Su pintura es gran­­dilocuente, pero también sabe ser delicada, y muestra gran habilidad técnica y sensibilidad hacia los ritmos de la composición y la psicología de los personajes.

El éxito que disfrutó Rubens durante su vida se debe tanto a la capacidad de su arte para expresar la nostalgia que sentían sus contemporáneos por la Antigüedad como a su habilidad para ofrecer a sus coetáneos una imagen engrandecida de sí mismos, en un momento en el que los fundamentos de la cultura europea se estaban poniendo en duda.

El Museo del Prado posee la mayor y una de las mejores colecciones de pinturas de Rubens, que procede en su práctica totalidad de la colección real española.