El Museo Liceo Egipcio de León rinde homenaje al poeta, ensayista y periodista Victoriano Crémer en el décimo aniversario de su fallecimiento. Con tal motivo, el Museo realiza una exposición y varias actividades con el objetivo de mantener viva su memoria y enaltecer su legado.

La muestra, realizada con la colaboración de la Fundación del Colegio Oficial de Arquitectos de León, en el Palacio de Gaviria, calle Conde Luna, 6, cuenta con manuscritos, cartas, ediciones originales, fotografías, retratos y obras de pintores amigos, como Vela Zanetti y objetos personales como la Hispano-Olivetti ante la que pasó gran parte de su vida mientras apuraba su cigarro. Casi un centenar de objetos, muchos de ellos inéditos, que la familia Crémer-Leonardo ha facilitado al Museo Liceo Egipcio para la exposición.

Los visitantes a la exposición podrán dejar escrito un verso en la máquina de escribir del poeta. El objetivo es elaborar un poema conjunto en homenaje a Crémer, que se publicará al final de la exposición.

CRÉMER CONTRA CRÉMER

Máquina de escribir de Crémer/ MC

Aunque nacido en Burgos en 1906, pasó la mayor parte de su vida en la ciudad de León. Debido al trabajo de su padre como ferroviario en la Compañía de Ferrocarriles del Norte de España, su infancia transcurrió entre Burgos y Bilbao. Para acabar en León realizando sus estudios con los Hermanos Maristas. Pronto afloró su vocación poética y publica sus primeros versos a la edad de dieciséis años en la Crónica de León. En su juventud desempeñó los más diversos trabajos: vendedor de periódicos, mancebo de botica, tipógrafo, locutor y periodista en la clandestinidad.

En 1933, publicó en el periódico madrileño La Tierra «Vía Crucis (romance obrero)», un texto en prosa poética en el que glosaba la represión que siguió a la revuelta anarcosindicalista de Casas Viejas. El escrito le valió un premio literario dotado con 300 pesetas, pero también la apertura de un expediente militar. Durante la Guerra Civil sorteó los peligros en numerosas ocasiones y fue encarcelado en Sn Marcos, convertido en campo de concentración.

Junto a otros intelectuales de la talla de Antonio González de Lama, Luis López Santos, José Castro Ovejero, Luis López Anglada, Antonio Pereira y Eugenio de Nora, fundó la revista Espadaña. Una de las publicaciones más importantes de la posguerra y que sirvió como medio de difusión de lo que se ha dado en llamar “poesía desarraigada”.

Su obra abarca desde el existencialismo hasta las preocupaciones sociales, moviéndose entre la denuncia de la injusticia y el afán de solidaridad. También cultivó la narrativa, siempre con tintes sociales, en obras como Libro de Caín (1958).

Su labor periodística comienza en 1938 en el periódico falangista Proa al día siguiente de salir de la cárcel y más tarde colaboraría en Pueblo, ABC, Informaciones o la Cadena SER. En El Diario de León mantuvo durante muchos años una columna titulada Crémer contra Crémer. Por todo ello, obtuvo numerosos e importantes premios y reconocimientos a lo largo de su carrera.