Uno de los más emblemáticos edificios del barrio Húmedo con tres siglos de vida e historia a sus espaldas vuelve a abrir sus puertas.

El Palacio de Jabalquinto, una sobria y noble casona del siglo XVI, constituye uno de los mejores ejemplos de la arquitectura nobiliaria leonesa.

Fachada del Palacio de Jabalquinto

El palacio fue construido por marqueses de Castro Janillos, lleva hoy el nombre de los marqueses de Jabalquinto, familia en la que recayó el título al extinguirse el linaje de los primeros  a comienzos del siglo XIX.

Los marqueses de Jabalquinto participaron activamente en las contiendas políticas de la convulsa España del XIX, apoyando el carlismo y a sus guerrillas. Sus bodegas, hoy reconvertidas en restaurante, fueron testigo de numerosas reuniones de estrategia política y bélica en aquella época.

En su exterior, de gran sobriedad y belleza, su fachada de dos cuerpos, en piedra labrada y ladrillos encalados, tan característica de ese estilo arquitectónico nobiliario leonés que mencionábamos antes. El escudo que en ella puede verse, una de las joyas del edificio, es el que corresponde a los linajes de los Díaz, Castro y Cabañas. En su interior, un precioso patio empedrado que sirve como distribuidor que da entrada a las diferentes salas del palacio.

Escudo de la fachada del Palacio de Jabalquinto

Tras varios años cerrado y dos décadas despues de una ambiciosa inversión de rehabilitación – 240.000 euros, de los cuales la mitad fueron públicos (concretamente fondos europeos) – el palacio vuelve a abrir sus puertas esta vez como de hostel y hotel con una capacidad para 88 clientes.

Atrás queda el  proyecto en el que el Ayuntamiento intentó reconvertirlo como sede para los artesanos leoneses, que fracasó, según comentaron algunos por la falta de apoyo de las instituciones.

El nuevo proyecto se une a la oferta turística hostelera del Barrio Húmedo – donde ya apenas quedan vecinos – y divide a los leoneses entre aquellos que se entristecen al ver un edificio tan histórico convertido en hostel y los que se consuelan con verlo al menos abierto.