La restauración del palacio renacentista de la localidad leonesa de Grajal de Campos, en Tierra de Campos, es una historia repleta de dificultades, de acciones a cuenta gotas, de la compleja búsqueda de subvenciones y patrocinios, que, poco a poco, ha salvado un edificio que ha estado a punto de derrumbarse completamente en varias ocasiones a lo largo del siglo XX. Hoy está a salvo de la ruina, pero aún requiere acciones concretas para su definitiva recuperación y puesta en valor.

El último proyecto de restauración aprobado se centrará en la monumental escalera del palacio. La Comisión Provincial de Patrimonio aprobaba en octubre una intervención total y definitiva en la escalera renacentista de su patio central. Esta escalera, de piedra, es uno de los símbolos del palacio, construido a comienzos del siglo XVI por el Señor de Grajal, don Hernando de Vega, y encargado a los arquitectos italianos Cristóbal y Lorenzo de Adonza. Está construido en dos etapas y el interior del Palacio muestra verdaderas maravillas arquitectónicas, como las arcadas, cornisas, balaustres, corredor, etc.

Foto-Comisión-Patrimonio-Noviembre
Reunión de la Comisión Provincial de Patrimonio en el interior del palacio.

La escalera propuesta para su restauración está decorada con motivos simbólicos como los hipopótamos alados que representan la toma de Túnez, en la que se utilizó artillería anfibia.

“LO COMPRÉ POR SEIS PESETAS”

Iniciado por Hernando de Vega, maestre de la Orden de Santiago, en 1517, con la dirección del arquitecto italiano Lorenzo de Aldonza, el palacio fue concluido por Juan de Vega, el siguiente señor de Grajal, embajador ante la Santa Sede y virrey de Sicilia.

La casa-palacio y jardines de los condes de Grajal  es un ejemplo de los inicios del arte renacentista en Españas. Consta de planta baja y noble, de planta cuadrada y con tres torres y patio central, se configura al modo clásico de las antiguas mansiones leonesas, intermedio entre palacio y castillo. Construido en ladrillo, tapial y algunos elementos de cantería. El patio central está formado por tramos de cuatro y cinco arcos con dos niveles, con traza de medio punto rebajado sobre columnas y capiteles proto-renacentistas. La escalera de dos tramos, destaca por su monumentalidad.

Este palacio sufrió en los últimos cien años un deterioro inmenso: se derrumbaron sus bodegas y sendas torres; el grandioso patio columnado central quedó gravemente arruinado, al igual que la galería oriental, de columnas salomónicas de madera.

El alcalde, Francisco Espinosa, que presidía el Ayuntamiento en el año 1998, declaraba a la agencia EFE que “compré lo que quedaba del palacio por seis pesetas”. El alcalde recordaba así sus negociaciones con los propietarios, cuando el edificio era una auténtica ruina. La primera ayuda que recibió -ocho millones de pesetas- sirvió para cubrir de uralita la estructura, algo que «ha salvado de la ruina absoluta al edificio», concretaba Espinosa.

Luego, con cuentagotas, han llegado ayudas que han permitido acciones adicionales, entre ellas la recuperación del espectacular patio renacentista, cuyas columnas tuvieron que ser desmontadas todas para meter debajo una nueva base de hierro y hormigón.

ESCUELA DE ARTE DE LEÓN

Otra de las intervenciones realizadas en el palacio de Grajal en los últimos meses es la llevada a cabo por  alumnos en prácticas de Enseñanzas Artísticas Superiores en Conservación y Restauración de Pintura de la Escuela de Arte y Superior de Conservación y Restauración de Bienes Culturales de la capital leonesa.

Arranque de la monumental escalera en el patio central

Las intervenciones, autorizadas por la Comisión Provincial de Patrimonio, se han centrado en tres zonas del palacio, correspondiéndose cada una de ellas con una técnica artística diferente. En el salón anexo a la logia se ha intervenido en una solería de baldosa de terracota y decoración de azulejería, realizando labores de conservación, así como de clasificación y estudio de nuevas piezas aparecidas.

En el oratorio se ha trabajado en la recuperación de las pinturas murales que subyacían bajo sucesivos encalados del paramento, siendo consolidadas para la continuación de los trabajos en sucesivas fases. Y, por último, en la sala de la chimenea los trabajos se han centrado en las molduras de yeso de la misma, así como en la recuperación de la yesería de la puerta que la flanquea.

Previamente se había realizado una labor de estudio y documentación de los bienes a restaurar, determinando así el estado de conservación en el que se encuentra el conjunto y las propuestas más efectivas en cada caso. En el suelo cerámico se ha realizado una limpieza y consolidación, tras haberse eliminado previamente una serie de morteros de reposición.

En el oratorio se ha recuperado un conjunto de pintura mural de iconografía ascensional a base de motivos estrellados sobre fondos azulados, que subyacía bajo el encalado, realizándose tareas de consolidación en las zonas descubiertas.

Por otra parte, las yeserías de la chimenea se han consolidado estructuralmente y se ha efectuado una limpieza mecánica y físico-química, recuperándose un conjunto de yeserías que permanecían ocultas en la puerta aledaña a la chimenea, aludiendo a motivos animalísticos y vegetales, entre los que sobresalen diversos armiños como emblemas de los Vega, promotores del palacio.

El restaurador y profesor del centro Marcos Cachaldora y la restauradora y también profesora Blanca Rodríguez han sido los encargados de supervisar las labores realizadas en el palacio. Cachaldora ha informado que las labores de consolidación «casi no se ven» pero son para «detener el deterioro», además se han llevado muestras a la escuela para estudiar y hacer comparativas de porosidad y granulometría.

La Escuela de Arte de León lleva 10 años impartiendo estas enseñanzas, formando a restauradores cuya titulación cuenta con un nivel de equivalencia a Grado Universitario, a través de un plan de estudios de cuatro años y para las que todavía existen plazas libres en la convocatoria extraordinaria del mes de septiembre.