Día de El Bierzo
Autoridades en DEl Día de El Bierzo. Morán, segundo a la derecha. BD-Quinito

Eduardo Morán, presidente de la Diputación (PSOE) y alcalde del ayuntamiento berciano de Camponaraya, apuesta claramente por fortalecer el entendimiento entre Ponferrada y León como eje vertebrador de la provincia. Morán ha prometido en El Día del Bierzo y ante la Virgen de La Encina que trabajará por acortar la distancia que separa a ambas ciudades por ferrocarril e incluir esa reivindicación en el eje de desarrollo del Noroeste.

Este es el texto íntegro del discurso del presidente de la Diputación en el acto conmemorativo del Día de El Bierzo:

“El gran honor que supone para mi compartir este día de El Bierzo con vosotros sólo es comparable al que experimenté el pasado mes de julio en mi toma de posesión como presidente de la Diputación de León.

Es la primera vez en ocho décadas que un berciano accede a ese cargo, lo que acrecienta, si cabe, el compromiso y la responsabilidad para dejar el pabellón berciano lo más alto posible para que esta circunstancia vuelva a repetirse.

Bromas aparte, considero este hecho una mera anécdota ya que, bercianos o no, nuestro objetivo no es otro que buscar el desarrollo del marco de convivencia en el que nos encontramos, bien sea el de la Comarca de El Bierzo o el del conjunto de la Provincia de León.

Ambos son complementarios y hacer de ellos algo excluyente sería, además de ridículo, una traición a nuestra identidad y a nuestra historia. Puesto que uno no elige donde nace, creo que lo verdaderamente importante es que elijamos juntos a dónde queremos llegar. Para ello, el mejor camino es resaltar lo que nos une.

El Día de El Bierzo, el Día de La Encina, se ha convertido en el acto que marca el inicio del curso político, no sólo para la Comarca, sino para la Provincia. La reunión de cargos públicos de todas las administraciones ha conferido a esta fecha la categoría de crisol político de todos los ámbitos y tendencias. Ya partimos, pues, de un primer acuerdo: que este debe ser el punto de arranque para marcarnos objetivos comunes.

Ya definí en mi discurso de investidura algunas de las claves para este mandato que acaba de comenzar. Algunos de esos compromisos forman parte del acuerdo de gobierno firmado con la Unión del Pueblo Leonés, cuyo principal objetivo es convertir a la Diputación en motor del desarrollo de la provincia.

En lo que respecta a El Bierzo, la mejora de la comunicación ferroviaria entre Ponferrada y León es uno de los caballos de batalla para estos cuatro años. El viaje en tren entre las dos principales ciudades de esta provincia no puede durar más de una hora. Además, esta mejora tan justamente reclamada desde hace décadas se convierte en exigencia dentro de los nuevos planes para desarrollar el Corredor Atlántico y convertir a Comarca y a la Provincia en el nudo logístico del noroeste español que por posición geográfica le corresponde. Hagamos de una vez que geografía y política coincidan.

Otro de los proyectos por el que alzaremos la voz allí donde sea necesario es la autovía hacia Ourense, que todos esperamos que sea una realidad cuanto antes y en cuya aspiración estoy seguro que también coincidimos.

Este mandato también tiene que servir para que nuestro medio rural acceda sin limitaciones a las nuevas tecnologías de la comunicación y en concreto a internet. No podremos luchar contra la despoblación que nos atenaza y ofrecer oportunidades de futuro a nuestros pueblos si no los dotamos de este servicio básico.

Hemos comenzado a dar los pasos necesarios, buscando la colaboración de administraciones y operadoras, para que la banda ancha llegue a todo el territorio provincial. Desde la Diputación, pondremos todos los medios de que dispongamos para que ningún pueblo de El Bierzo ni de León se quede sin internet.

Porque los pueblos son una de nuestras mayores señas de identidad y hacia ellos la Diputación Provincial tiene que orientar todas sus actuaciones.

Unas actuaciones que, en definitiva, tienen que servir para revitalizar un medio rural que es nuestro mayor orgullo pero que se enfrenta al reto decisivo de su pervivencia. La mayoría de ellos son pueblos pequeños de entre 200 y 300 habitantes. A ellos tienen que llegar todos los servicios básicos que ya reciben los núcleos más poblados. Es un mandato que todas las administraciones tenemos que cumplir, no solo porque evitar cualquier discriminación es una obligación democrática, sino también porque es pura y llanamente de justicia. No podemos perder uno de los mayores capitales de los que disponemos: somos la tierra de los mil pueblos y así queremos que siga siendo.

Cuando me refiero a que apoyar al medio rural en un acto de justicia, quiero recordar tiempos pasados en los que ese medio rural proporcionó al resto del país elemento clave para su desarrollo, como la energía. Con grandes sacrificios y con elevados costes medioambientales e incluso personales, la Comarca de El Bierzo, dio todo lo que la sociedad le reclamó.

Es de justicia que esa misma sociedad le devuelva ahora lo que El Bierzo necesita. Sólo ahora ha comenzado a hablarse de transición justa. Estamos deseando pasar de las palabras a los hechos y estoy igualmente convencido de que todos los aquí presentes vamos a remar de forma conjunta para que así sea.

A este respecto, creo que podemos asumir con esperanza la revitalización que está experimentando la Fundación Ciuden, cuya sede se encuentra en Ponferrada y que ha pasado a convertirse en el catalizador de todo lo relacionado con los planes de revitalización de las comarcas mineras.

Para terminar, quiero destacar nuestra decidida apuesta por el conocido como sector cuaternario o cuarto sector de la economía, que es aquél relacionado con el conocimiento, el I+D y las nuevas tecnologías. Así como el apoyo y compromiso con nuestra cultura, nuestro riquísimo patrimonio natural y monumental, el turismo (especialmente con el Camino de Santiago y su Xacobeo 2021), sin olvidarnos de nuestra singular y potentísima gastronomía.

He dejado para el final una anécdota histórica que creo que ilustra a la perfección todo lo que estoy diciendo.

En el Día de La Encina de 1958, se intentó zanjar la pugna perenne que mantenían Ponferrada y Villafranca por la cabecera de El Bierzo. El entonces gobernador invitó en la recepción de autoridades en el Ayuntamiento, antes de la ofrenda a La Encina, a que los alcaldes de Ponferrada y Villafranca se diesen un abrazo público para poner fin a siglos de disputas.

Animo a todos a que, 61 años después, revalidemos ese abrazo simbólico de unidad para luchar juntos por lo que más deseamos: un Bierzo próspero y que podamos conjugar un futuro cargado de esperanza”.