Hoy, día 21 de diciembre, es el aniversario del histórico traslado de las Reliquias del Santo Isidoro de Sevilla a León, por iniciativa de Fernando I el Magno y su esposa doña Sancha, que se llevó a cabo tal día como hoy en el año 1063.

Entonces, el antiguo Reino de León se vistió de gala para recibir «el sagrado cuerpo, que desde entonces, es joya inestimable de supremos valores espirituales, timbre insigne de gloria por el que todo el mundo nos envidia, tesoro magnífico de catolicidad, de hispanismo, de todo eso que más puede glorificar a un pueblo que, a sus títulos de alta alcurnia, une este de ser relicario de San Isidoro», según palabras textuales de don Mariano Domínguez Berrueta, Cronista Oficial de la Provincia de León, en 1943.

Dice la tradición, que el Santo Isidoro, arzobispo de Sevilla durante tres décadas y uno de los grandes sabios de la época visigótica en España, se apareció a un obispo leonés para indicarle donde estaba enterrado su cuerpo y pedirle que éste fuese trasladado a León, para reposar en el templo que los Reyes habían construido en su nombre sobre las ruinas de una iglesia anterior dedicada a San Juan Bautista, que fue destruida, como casi toda la ciudad de León, por las tropas de Almanzor

UNA BÁSILICA CARGADA DE TESOROS

La historia de León se remonta a tiempos del emperador Augusto. Gracias al acantonamiento de la Legio VI Victrix y, posteriormente, de la VII Gemina, la ciudad creció sobre unos sólidos cimientos.

El desarrollo de la ciudad continuó desde la época romana, tal y como atestiguan numerosos descubrimientos, como los hallados recientemente en el museo de San Isidoro.

Durante las ampliaciones del museo de San Isidoro de León se han encontrado nuevos restos arqueológicos de la ciudad como ya contamos en su día en este artículo. A tan solo 40 centímetros de profundidad, el arqueólogo Fernando Muñoz ha encontrado los cimientos del palacio que ocuparon los reyes leoneses.

Este reino, el de León, surgió como la expansión natural del de Asturias en el año 910. No obstante, los restos del palacio no son tan antiguos, ya que datan de entre el siglo XI y el XIV. Además, el arqueólogo ha constado que el Panteón Real se levantó sobre estructuras romanas.

Han encontrado algunas fortificaciones levantadas por la Legio VII, la cual fue asentada en Hispania por el emperador Vespasiano en el año 74. También se han descubierto los restos de un templo romano consagrado al dios Mercurio, encargado de proteger a los comerciantes.

El último descubrimiento data de los siglos XIII y XIV, y consiste en dos hornos de gran tamaño utilizados para la fundición de campanas. Solo se conservan el foso y el molde de una campana, y cuentan con una rareza: muestran un tiro o chimenea en la parte posterior a la entrada de combustible.

La cultura de León se acrecienta con estos hallazgos, que nos permiten, paso a paso, perfilar nuestra propia identidad histórica. Aunque no parezcan mucho en comparación con otros descubrimientos más espectaculares, cada uno de estos restos ofrece una información incalculable para que historiadores y arqueólogos amplíen el conocimiento sobre la historia de la ciudad.