En León somos campeones en convertir la anécdota en la noticia del siglo. Y así nos va, claro. Perdemos el tiempo en el envoltorio y en lo superficial y nos da pereza analizar el fondo de las cuestiones. Dice no sé qué la presidenta de la Comunidad de Madrid –una señora de derechas absolutamente insignificante para los efectos que nos ocupa- y el honor de los leoneses se inflama hasta la indignación incontenida. Qué listos son los mandamases madrileños. Nos dan un caramelo envenenado y entramos al trapo, los periodistas los primeros para alimentar ese machacón, inútil y narcotizante periodismo de declaraciones.

Lo importante de nuestras relaciones con la Comunidad de Madrid no son las paletadas y ocurrencias de su presidenta sino su agresiva política fiscal, que está convirtiendo a Madrid en una auténtica aspiradora de inversión y de captación de empresarios y talentos del resto de España y, sobre todo, de Castilla y León y, en concreto, de León. Madrid está aplicando una política temeraria de bajada de impuestos, que está favoreciendo que, a la chita callando, muchas empresas del resto de España trasladen allí su domicilio fiscal.

La mega comunidad de Madrid, además, ofrece a estas empresas un alto grado de impunidad ante posibles inspecciones de Hacienda. Cuántas más empresas domiciliadas, menor riesgo de inspección tributaria. En León, como cada vez hay menos empresas el riesgo estadístico de inspección es más alto. ¿Cuántas empresas leonesas tienen su domicilio fiscal en Madrid? Ni la Fele ni el CEL quieren responder a esta pregunta. Respetan la confidencialidad de sus socios. Socios que, por cierto, llevan a sus hijos a los colegios de León o van al médico aquí, en su centro de salud. Es decir, pagan parte de sus impuestos en Madrid, pero usan los servicios públicos de León. Así se hace patria. Leonesistas de pura cepa.

Así se hace el León del futuro, mientras que quien puede resolver este problema se enreda –perdón, por el verbo- en polémicas sobre paletadas y se rasga las vestiduras por declaraciones de la que, a la postre, es la más lista del patio autonómico. Sí, Madrid crece y León se despuebla, hasta en el terreno fiscal, ¿de quién es la culpa?

Por eso no es de extrañar que el chico nuevo que acaba de llegar al patio del leonesismo irredento, es decir el alcalde de la capital, el socialista Diez, haya conseguido la unanimidad de la agrupación socialista de León a sus tesis. Ni un voto en contra en la reunión del pasado jueves. Ni uno. Prietas las filas como en los viejos tiempos. Esa unanimidad tiene un alto valor político, ya que las bases han refrendado una estrategia que hasta ahora no contaba con el visto bueno de las bases del partido. Ya lo tiene. Y, ojo, la agrupación socialista de la capital leonesa es la más importante no sólo de la provincia sino de toda la Comunidad.

El respaldo de la Agrupación del PSOE de León capital a Diez es un auténtico revés para las ejecutivas provincial y autonómica del PSOE, cuyos dirigentes han practicado hasta ahora una especie de cordón sanitario/político alrededor del alcalde para evitar el peligroso contagio de sus ideas leonesistas. Hasta se alentaban rumores sobre  que algunos de sus concejales no asumían las tesis leonesistas de Diez. Tesis que han quedado vacías por los hechos.

Ganada esa batalla y con el respaldo suficiente a sus tesis social-leonesistas, Diez debería ahora ponerse a gobernar y dar soluciones, por ejemplo, al desmantelamiento de la empresa Flybyschool, concretar las inversiones de Feve en la ciudad o cortar de raíz las largas que Paradores sigue dando al Hostal de San Marcos. Problemas estos que no dependen de los malos malísimos de Valladolid sino de quienes gobiernan en Madrid, que son sus socios/superiores socialistas.