Maestro de profesión y político por vocación de servicio a sus vecinos. Manuel Ángel Fernández Martínez es, ante todo, alcalde de Toral de los Guzmanes, un pequeño municipio que lucha por sobrevivir y ofrecer servicios para hacer frente al drama del envejecimiento. De la despoblación, mejor casi no hablar. “La solución es muy difícil”, confiesa. Compatibiliza la Alcaldía con la responsabilidad de diputado provincial de Cultura, donde gestiona un presupuesto superior  a los cinco millones de euros.

Miguel Ángel Fernández habla y se explica cómo la gente de su pueblo. Con el corazón en la mano y sin pelos en la lengua. Cree que a la política hay que “llegar comidos” y le duele que mucha gente piense que todos los políticos son iguales, en referencia a la corrupción. Amigo desde hace décadas de Martínez Majo, presidente de la Diputación, le gustaría repetir como diputado de Cultura en la próxima legislatura porque le queda un proyecto por cerrar: la musealización  del yacimiento arqueológico de Lancia.

“Nunca se me pasó por la cabeza ser diputado provincial de Cultura –arranca la conversación con el periodista- . Con el presidente de la Diputación, Juan Martínez Majo, mantengo una muy buena relación personal desde hace muchos años. Le conozco desde el año 1991. En el 1995 quiso que fuera candidato a alcalde por mi pueblo, Toral de los Guzmanes, pero no me decidí. Volvió a intentarlo en el 99, pero mi padre murió en el 98 y no tenía ganas. Y ya, en 2003, me convenció y me presenté a la Alcaldía”.

-¿Y cómo se hace para ser alcalde desde 2003 y siempre por mayoría absoluta?

-Muy sencillo, la campaña electoral comienza el mismo día que eres elegido alcalde. Si durante esos cuatro años no haces la campaña de intentar cumplir lo que has prometido y lo mejor que crees para tu pueblo, no ganas al final.

– ¿La fragmentación del mapa político va a llegar a Toral de las Guzmanes en esta ya inminente campaña electoral?

-Pues no lo sé. Hasta 2003, el PSOE gobernaba en Toral desde siempre, toda la vida. El primer sorprendido con mi victoria en 2003 fui yo y en las siguientes elecciones fuimos revalidando esa mayoría absoluta. Desde 2003 en Toral sólo se han presentado PP y PSOE. Y tengo que alabar el comportamiento, no de la oposición sino de los compañeros de Corporación. Nunca hemos tenido problemas. Es más, hoy tenemos pleno para los presupuestos y ya lo tenemos hablado. En municipios como el mío hay que olvidarse de la política, nos eligen para gobernar nuestro pueblo y hacerlo lo mejor posible.

-¿Y cómo se da el salto de un ayuntamiento pequeño, donde se gobierna prácticamente por consenso, hasta una Diputación, donde la controversia política es algo diario?

-En Diputación también se intenta olvidar la política, pero es más difícil que en una localidad pequeña. Al llegar a la Diputación sólo conocía al presidente y, bueno, al vicepresidente  Ángel Calvo, y la verdad es que somos un equipo muy cohesionado.  Se intenta hacer lo mejor por la provincia sin apenas matices políticos y la prueba son los planes provinciales, que se elaboran por criterios objetivos. En  nuestro caso, en Cultura, llegan los Veranos Culturales, los conciertos o Vive la Magia y nunca se mira el color del ayuntamiento, jamás de los jamases.

-Usted pasa de gestionar un presupuesto de unos 300.001 euros en su Ayuntamiento a más de cinco millones de euros. Un salto más que considerable ¿no le dio vértigo al principio?

-Tengo que confesar que al llegar a Diputación y cuando me asignaron el Instituto Leonés de Cultura sentí como si me caía una montaña encima. Pero gracias a los técnicos, a los jefes de servicio, ha sido –está siendo- un paseo trabajar en esta casa, no ha habido grandes problemas y siempre he contado con su apoyo. Por mi parte, al menos en un 99,7% de las ocasiones he intentado escucharles y al final siempre hemos llegado a acuerdos, respetando los puntos de vista de cada uno. La clave es trabajar a gusto con los funcionarios y ése es mi caso.

-¿De dónde le viene su interés o sus inquietudes por el mundo cultural y de la educación?

-Me viene de mi profesión, fui maestro hasta mi jubilación. Educación y Cultura son dos palabras que van asociadas, ¿en qué se diferencian? En nada. Siempre he tenido inquietudes culturales y prueba de ello en mi pueblo es la restauración que hemos hecho del Palacio de Toral, iniciada por el anterior alcalde, Enrique Pardo, y acabada por mí.

– El mandato está a punto de acabar, en mayo hay elecciones municipales ¿de qué se siente más orgulloso de estos cuatro años al frente de Cultura y Educación en la Diputación Provincial?

-De varias cosas, aunque quizá de lo que más la educación de adultos.  Yo viví en mi pueblo cuando bajo el mandato de la difunta presidenta Isabel Carrasco se quitó la educación de adultos, lo que provocó un auténtico vacío en los pueblos, fue tremendo; por eso me siento muy orgulloso de haber ayudado a recuperar ese servicio. Antes de saber que iba a ser diputado, ya le pedí a Martínez Majo que era urgente volver a poner educación para adultos. Hace cuatro años comenzamos con 97 ayuntamientos y ahora ya tenemos 122 y hemos tenido que rechazar bastantes solicitudes porque el mínimo de asistencia son nueve personas.

Me he sentido muy orgulloso, asimismo, del proyecto por el que estamos recuperando monumentos singulares a lo largo de la provincia, como el palacio renacentista de Grajal de Campos, el Museo de Máscara en Cimanes del Tejar, una vidriera en el Cazario en La Cabrera, la musealización del castillo de Valencia de don Juan, etcétera.

Y sin olvidar la recuperación de la música tradicional, que está en vías de extinción en toda la provincia o la digitalización de los archivos municipales; es decir, la verdad, hay muchos trabajos de lo que me diento muy orgulloso.

LANCIA

-¿Y qué le da más rabia no haber podido llevar a cabo o terminado?

– Lancia, sin duda, y, bueno, el monasterio de Carracedo, pero, sobre todo, Lancia. Hace dos años pedimos el 1% cultural para el monasterio de Carracedo y no nos lo concedieron; este año lo hemos pedido para Lancia, esperemos que nos lo concedan. Me ha dado mucha rabia no haber podido invertir una gran cantidad de dinero en Lancia. Ese yacimiento arqueológico es la cuna de la civilización de la ciudad de León. Hay un proyecto con un presupuesto superior  a los cien mil euros, a la espera de que hagamos la solicitud del 1% cultural y si  no nos lo dan, pues lo haremos con los fondos propios de Diputación aunque tardemos más años en hacerlo. La verdad, es que Lancia es una espina que yo tengo clavada.

-¿Le duele que una autovía haya destruido parte del yacimiento de Lancia?

-Muchísimo. Creo que se nos ha contado una cosa y se ha hecho otra. Yo seguí en aquel entonces el proceso desde fuera de la Diputación y no me parece bien. El mazacote de hormigón está ahí. Me duele. Esa autovía tenía que haber tenido otro trazado. Por eso, vaya todo mi apoyo a Promonumenta, que tiene toda la razón en sus quejas y planteamientos.

-Y, ahora, a musealizar el yacimiento.

-Efectivamente, ya no se puede echar marcha atrás. Ahora, tenemos que sacar adelante el proyecto de musealización. Tenemos que recuperar, conservar y musealizar. Tenemos que evitar que,  como pasó hace un año, algún vándalo entre en la zona y queme aquello. Un incidente en el que la prensa tampoco colaboró, pues se dijo que estaba mal y no era así. Diputación hace labores de mantenimiento de la zona y todo estaba perfecto. Ardió un pequeño almacén y la valla. Ahora lo importante es sacar el proyecto adelante, excavar y recuperar Lancia como sea.

DESPOBLACIÓN

-¿Todos estos proyectos educativos y culturales son eficaces en la lucha contra la despoblación del mundo rural de la provincia?

-Es muy difícil luchar contra la despoblación. Yo llevo escuchando muchas voces, pero no hay fórmulas mágicas. Mira, cuando surgió el conflicto de Vestas, en Villadangos del Páramo, yo hablaba con mi amigo el alcalde, Teodoro, y le preguntaba cuántos  de los empleados de esa fábrica vivían en el pueblo y me contestaba que tres o cuatro. Esa es la realidad.

– No es habitual que un político haga este planteamiento y reconozca que los trabajadores de fábricas ubicadas en el mundo rural prefieran vivir en la capital.

-Pues es así, hay que reconocer esta realidad. En Toral hemos construido viviendas de protección social, pero el problema es que no hay nacimientos.  ¿Qué hacemos? Es muy difícil, pero el único rayo de luz que veo son posibles medidas económicas a favor de quienes vivan en el mundo rural, como desgravaciones en el IRPF, mejoras de infraestructuras, sobre todo de internet, servicios médicos. El mundo rural debería pagar menos impuestos e incentivar los nacimientos. Como no se apliquen medidas de este tipo va a ser muy difícil, pero que muy difícil.

-¿La apertura de museos en el mundo rural o la rehabilitación del patrimonio histórico, ayuda a asentar población?

-No es que se asiente población sino que genera actividad económica en el pueblo, se mueve gente y esa gente compra o entra en los bares y restaurantes de la zona. No, asentar población, no, porque hasta los guías de los museos o de los monumentos viven en la capital o en las cabeceras de comarca.

-Le veo muy pesimista.

– Es que es un problema más de fondo, porque hay problemas con la agricultura y la ganadería, a cuyos titulares no les compensa por precio su trabajo. Los precios por la leche o por las cosechas no suben mientras que los abonos, fertilizantes y maquinaria no paran de crecer. Y admiro a los trabajadores del campo por su vocación, esfuerzo, dedicación y escasa recompensa. Y, bueno, también admiro a los profesores  y profesoras de infantil. Son las dos profesiones más que admiro.

Y vuelvo a mi pueblo. Tenemos 72 personas mayores que viven solas…

-Tremendo…

-Pues sí, hemos intentado hacer un centro de noche y se reían de mi cuando lo propuse. La alternativa es la residencia y centro de día que estamos haciendo. Se trata de que las personas de mayores de Toral pueden hacer vida en su pueblo, en sus casas y que vayan a conocer y a dormir a la residencia. No debemos arrancar a la gente de su entorno.

CONSERVATORIO

-En la capital leonesa, durante esta legislatura se ha venido arrastrando el debate sobre el nuevo Conservatorio, ya que su construcción liberará un edificio y unos terrenos en el centro de la ciudad que son propiedad de la Diputación.

– Lo último que sabemos es que en el año 22 debe estar ya en funcionamiento el nuevo edificio del Conservatorio. Esperemos. Hoy mismo nos han pedido desde la Junta una nueva prórroga por un año para seguir utilizando el edificio que es propiedad de la Diputación. Yo veo complicado y difícil que la Junta cumpla con su compromiso y lamento de verdad que una ciudad como León no tenga un Conservatorio digno. Alguien tiene la culpa y alguien debe asumir esa responsabilidad.

-Pues, son sus compañeros de partido de la Junta.

-Posiblemente, pero, a lo mejor, también la tenemos quienes desde León no hemos o han sabido forzar y presionar y me refiero a políticos de todo signo y de todos los organismos. La culpa es de todos.

-Y cuando haya nuevo Conservatorio, ¿qué va a hacer Diputación con este ese complejo?

– Yo creo que es una de las ideas que más claras tiene nuestro presidente: bajar todo los servicios que hay en San Cayetano. No podemos hacer que vayan a San Cayetano señorines de la provincia a pagar o  resolver cuestiones cuando se podría hacer cómodamente en el centro de la ciudad sin mayor coste de transporte ni molestias. Ese edificio lo tenemos que dedicar a oficinas, al servicio del ciudadano de toda la provincia.

-Tras las elecciones municipales y si se dan las condiciones políticas adecuadas, ¿le gustaría volver a dirigir la Cultura de la Diputación en la próxima legislatura?

-Ojo, las urnas las carga el diablo y hay que ser muy respetuosos con la decisión de los ciudadanos. Dicho esto, yo estoy a disposición del partido. Si me dicen que sí, bien; y si es que no, pues también. Yo tengo de qué vivir. Yo se lo he oído decir muchas veces a mi amigo Martínez Majo: A la política hay que venir comidos. Como a la política vengas a comer, mal vamos. El estómago es muy amplio y no se sacia. En el caso de volver, sí me gustaría seguir en Cultura por Lancia y por el monasterio de Carracedo.

CORRUPCIÓN

-Ha hecho hincapié en que a la política hay que venir comidos, ¿cómo valora los continuos casos de corrupción de los últimos años que afectan a todos los partidos, incluidos a los leoneses?

-Le voy a decir la verdad, me da igual el caso del que se trate, siento una enorme tristeza, mucha tristeza. Hay veces que he sentido tanta rabia que me he negado a seguir viendo la tele o leer los periódicos. No puede ser esta situación. La Justicia debe cumplir su misión y el político que sea condenado que devuelva lo que se ha llevado. Estos casos me causan sonrojo e indignación. El peligro es que la gente de la calle piense que todos los políticos somos iguales, algo que no es verdad.

-Bueno, en los pueblos se vota a la persona y todo el mundo se conoce, quizá por ello haya menos casos de corrupción.

-En nuestro ayuntamiento, por ejemplo, no cobramos ni un duro. En la pasada legislatura se llevó la propuesta de cobrar la asistencia a los plenos, cincuenta euros, yo voté en contra. Yo me presenté a servir a mi pueblo y a mis vecinos.

-Pero quien trabaja debe de cobrar.

-Sí, pero testimonialmente, sobre todo en los pueblos pequeños. Po ahí sigue circulando el bulo de que los alcaldes cobramos un tanto por ciento de las obras y no es verdad, por favor.