Fumata blanca y de madrugada en Bruselas. Cuatro días intensos de negociaciones han desembocado en un acuerdo histórico en la Unión Europea. Habrá dinero suficiente para hacer frente a los estragos económicos derivados de la pandemia del coronavirus. En total se librarán 750.000 millones de euros, tal y como estaba previsto, con algunos cambios en su distribución: 390.000 millones serán como subvenciones o transferencias directas y otros 360.000 millones, como préstamos a muy bajo interés.

España será uno de los países más beneficiados por ser uno de los más afectados por la crisis derivada de la pandemia. Recibirá 174.000 millones de euros, de los cuales 72.700 serán como subvenciones o ayudas directas.

Pero habrá condiciones y vigilancia. España deberá presentar antes de octubre un plan de reformas y de inversiones, que se centrarán en acciones concretas a favor de una economía más ecológica o verde, más digitalizada y, sobre todo, que haga hincapié en la formación. Europa impone que España haga un enorme esfuerzo para encauzar su futuro hacia una economía más competitiva, inclusiva y sostenible.

En cuanto a la vigilancia, será la Comisión Europea la que determine, previa denuncia de cualquier país, si un estado incumple estos compromisos. No habrá, pues, derecho de veto de ningún país, pero sí de denuncia de desviaciones, lo que paralizaría las inversiones hasta que dictamine la Comisión. No habrá “hombres de negro”, pero sí vigilancia. Y es que hay muchos países, sobre todo los calvinistas o frugales que no se fían que, por ejemplo, España vaya a ser capaz de hacer las reformas que se le exigen.

El acuerdo puede considerarse histórico porque será la primera vez que la Unión Europea emita deuda comunitaria para sufragar este colosal plan, que, asimismo, se financiará con nuevos  impuestos al plástico o a la tecnología, entre otros.

Holanda, país que ha liderado la posición de los estados frugales o calvinistas, no se marcha de vacío: nadie cuestiona su sistema fiscal de semi paraíso fiscal y, además, consigue un recorte sustancial en su aportación a los presupuestos de la Unión y un régimen especial de tasas para los barcos que atraquen en sus puertos.

Sánchez, en el Consejo Europeo

SANCHEZ, MUY SATISFECHO

Por su parte, el presidente español, Pedro Sánchez, se ha mostrado muy satisfecho por el acuerdo, que tanto beneficia a España, aunque aún hay que leer la letra pequeña. «Europa debía llegar a un acuerdo en julio. Y Europa ha llegado a un acuerdo», ha subrayado Sánchez. «Ha sido una negociación difícil, en la que llevamos inmersos unos meses extraordinariamente complicados y con un tramo final extenuante y exitoso, tan exitoso como extenuante. Europa se enfrentaba a un reto histórico y ha sabido responder con un acuerdo histórico», ha manifestado el jefe del Ejecutivo al término de la Cumbre.

El acuerdo se compone en primer lugar de un gran Fondo de Recuperación de 750.000 millones de euros, llamado “NextGeneration EU” («Próxima Generación UE»). El objetivo del Fondo es movilizar una cantidad masiva de recursos públicos europeos para que la recuperación, tras la crisis del COVID-19, sea lo más pronta y fuerte posible. Una recuperación que debe sostenerse en tres pilares que permitan un crecimiento fuerte, equilibrado y sostenible: la transición digital, la transición ecológica y la formación de estudiantes y trabajadores.

En síntesis: una recuperación verde, digital y la mejora del capital humano, para una economía competitiva, inclusiva y sostenible.

De los 750.000 millones de «Next Generation EU», 360.000 millones se dedicarán a préstamos y 390.000 millones a transferencias, que se otorgarán en función del impacto de la pandemia.

140.000 MILLONES PARA ESPAÑA

Para lograr movilizar todos esos recursos, que suponen el equivalente al 4,6% del Producto Interior Bruto (PIB) europeo de 2019, la Comisión Europea se endeudará por primera vez en la historia para financiar programas. Se trata de un paso de gigante en la construcción europea, acorde con la magnitud de la crisis económica y social causada por el COVID-19.

Durante la negociación, el Gobierno de España ha logrado obtener aproximadamente 140.000 millones de euros durante los próximos seis años: más del 11% del PIB de nuestro país. 72.700 millones de euros serán transferencias.

La aprobación de los fondos de cohesión en los años 90 dio un impulso a la integración europea y tuvo un gran papel en el desarrollo económico de varios países de la Unión. «Si el fondo de cohesión supuso para España el equivalente a unos 7.800 millones de euros de entonces para un periodo de seis años, lo que hemos aprobado hoy supone casi 73.000 millones de euros para nuestro país: casi 10 veces más del tamaño de aquellos fondos de cohesión, que tanta importancia tuvieron para el progreso y la prosperidad de todos los españoles», ha dicho Sánchez.

Este impulso extraordinario de recursos puestos en común por la Unión Europea para hacer a nuestras economías más sólidas, más verdes y más modernas, completa lo que el presupuesto europeo ya hace en otros ámbitos centrales de las políticas europeas, como la Política Agrícola o la de cohesión, que han demostrado una vez más, durante la pandemia, su papel esencial.

PROGRAMAS

El programa denominado Mecanismo de Recuperación y Resiliencia   contará con 672.500 millones de euros -312.500 en transferencias-, de los que a España le corresponden 59.000 millones de euros. Gracias a este programa, se pondrá en marcha un plan nacional de reformas e inversiones para el crecimiento y la transformación de nuestra economía, en áreas como la transición ecológica, la transformación digital, la educación o la mejora de la protección social.

El programa RectEU va a contar con 47.500 millones, de los que a España le corresponden 12.400 millones. Este nuevo programa es fundamental para hacer frente a las consecuencias económicas y sociales de la crisis.

PRESUPUESTO PLURIANUAL

El presupuesto para los próximos siete años de la Unión Europea, alcanzará 1 billón, 74.000 millones, una cantidad muy importante y ambiciosa, teniendo en cuenta el nuevo contexto y que se añade al Fondo de Recuperación.

En cuanto a la Política Agraria Común (PAC), se ha conseguido que la dotación final que incluye el Fondo Europeo de Desarrollo Rural y el Fondo de Garantía Agrícola, se eleve en casi 2.000 millones de euros para los próximos siete años.

Desde el comienzo de las negociaciones, el Gobierno ha defendido una dotación suficiente y ambiciosa para ayudar a nuestro sector agrícola, que hace frente a la volatilidad del mercado internacional y a un número creciente de exigencias ecológicas. Es por ello que una parte sustancial de nuestro plan nacional de recuperación y resiliencia va a destinarse a desarrollo rural. «Hoy Europa sienta las bases para dar una respuesta a la crisis que hoy sufre Europa: la crisis del COVID. Pero sin perder de vista el mañana: sin olvidar los cambios que ha de abordar, como la transición ecológica y digital, y la formación de nuestros hijos y trabajadores», ha dicho Pedro Sánchez.

«Europa inicia el camino hacia un gran cambio. Una gran modernización. Tomamos impulso para situar a Europa a la vanguardia de la revolución digital, verde y de cohesión social y territorial. Sin dejar a ningún territorio ni persona atrás. Liderazgo e inclusión. Esta es la tarea a la que estamos llamados los europeos. Un liderazgo europeo que hoy hace más falta que nunca en el mundo», ha añadido el jefe del Ejecutivo.

Para el presidente del Gobierno, «hoy será un día para recordar entre los capítulos más señalados de la historia de la Unión. Hoy todos los europeos ganamos y la Unión Europea sale mucho más fuerte».