No es un secreto que España se encuentra a la cola de Europa en cuanto a inversión y apoyo a la ciencia e investigación (algo que publicaciones como Nature han evidenciado en repetidas ocasiones, la última este mismo verano).

Esta situación es más grave, si cabe, porque los escasos fondos que de por sí se les dedican son además, tristemente, los que más sufren cuando asoman las crisis y aparecen los temidos recortes.

Quizá esta sea una de las razones por las que muchos investigadores se van del país buscando mejores posibilidades para desarrollar sus proyectos, algo que todos conocemos como “fuga de cerebros”.

El Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades ya anunció que iba a intentar revertir esta situación con medidas como la creación de un registro online donde centralizar la publicación de todas las plazas que se abran en universidades y centros de investigación para facilitar que todo ese talento emigrado regrese. Aunque uno se pregunta si no sería más fácil evitar que se fuera dede el principio.

Algo falla con la investigación en España, y el hecho de que hace sólo un par de semanas uno de los premios de referencia de nuestra provincia se quedase desierto es un síntoma más de este problema.

El jurado del V Premio de Investigación Antonio Estévez decidió, tras analizar los trabajos presentados, que estos no llegaban a alcanzar el nivel de ediciones anteriores y declaró desierto el galardón anual.

Antonio Estévez, el berciano emigrado que da nombre al premio

El origen de este premio de investigación surge del impulso de la familia del escritor berciano que lleva su nombre. Intelectual, anarquista y exiliado a México y a Francia, el premio en homenaje a Antonio Estévez intenta poner en valor la naturaleza, la cultura, el arte, el patrimonio y la sociedad de esta preciosa comarca.

Este año, el jurado estaba compuesto por los patrocinadores del premio: Helios Estévez y su esposa Fernanda Mauriz, por los miembros del IEB (Instituto de Estudios Bercianos) Miguel J. García, Vicente Fernández Vázquez, José Antonio Balboa de Paz y Carlos Fernández Rodríguez, también historiadores y por último, por Mar Palacio, la presidenta del colectivo.

El jurado de los trabajos de la investigación han decidido utilizar el importe del premio desierto en dar una mayor difusión a los ganadores de las cuatro ediciones que se han celebrado en años anteriores.

A su vez se ha tomado la decisión de cambiar el concurso en su siguiente edición.
Hasta ahora, el concurso de la comarca leonesa daba prioridad a los investigadores de menos de 40 años para recibir el premio. Pero a partir de ahora, en el premio de investigación sobre el Bierzo no se establecerá este tipo de preferencias: desde la próxima edición cualquier investigador, con independencia de su edad, accederá en las mismas condiciones al galardón siempre y cuando trabaje sobre alguna temática en relación con El Bierzo.

Ójala todos esos cambios contribuyan en positivo.