Con más de 40 años de historia Pellitero es toda una referencia en su sector. Esther nos cuenta cómo su padre, que trabajaba en una empresa de gasolina, se anima a comenzar con el proyecto que poco a poco empieza a crecer. En el 87 adquiere su primera nave y eso es lo que marca un antes y un después en la empresa, que inicia un crecimiento exponencial que le lleva a ser líder en su sector.

Es una empresa familiar que ha sabido combinar la tradición con una firme puesta por la I+D+i y el desarrollo tecnológico de productos, herramientas, mejoras y procesos innovadores en un sector tan maduro como es el de la explotación ganadera.

¿Cómo se vive el relevo generacional en una empresa familiar?

En nuestro caso, fue a partir de 2015 cuando mi padre, el fundador, dio un paso atrás y tuvimos la gran responsabilidad de coger el testigo.

Desde entonces, hemos reorganizado la empresa para ser más eficientes utilizando energía limpia sin renunciar a la seguridad y siempre buscando el bienestar animal, algo que demandan cada vez más no sólo nuestros clientes directos sino los clientes finales de sus productos: leche, carne… Nuestros clientes saben que un animal cuidado vive más y produce más; sus clientes saben que eso influye mucho en la calidad del producto que consumen.

Un ejemplo, los estudios decían que las rejas de hierro y los separadores de los comederos de los animales al golpearles les creaban estrés e incluso heridas, nosotros hemos creado un sistema en material plástico para que los animales estén más cómodos. De la misma forma, sistemas de seguridad con sensores para sistemas de limpieza en granjas por arrobadera hidráulica. Siempre buscamos soluciones que se adapten a los problemas que nos plantea el ganadero a través de la ingeniería para que puedan adaptarse a sus necesidades.

Mucha gente cuando piensa en innovación imagina sectores aparentemente más modernos o digitalizados que el ganadero ¿qué les diría?

Que el perfil del ganadero de hoy es muy diferente al del ganadero tradicional en el que algunos piensan. El sector se ha profesionalizado. Son empresarios, muy formados que buscan soluciones tecnológicas que les permitan aumentar la eficiencia, la rentabilidad, la comodidad, el ahorro de recursos y de tiempo.

Ahora tienen la posibilidad de gestionar los sistemas de su explotación desde el móvil o la Tablet, generar ahorros de energía y costes a través del autoconsumo energético con placas solares, generar sinergias entre las explotaciones agrícolas y ganaderas…

¿Cómo se innova en un sector con tanta tradición?

Preguntando a tus clientes cuáles son las necesidades que les van surgiendo y esto no se puede hacer encerrado en un despacho, aunque eso sea lo más cómodo. Hay que ser modesto, salir, visitar las explotaciones, preguntarles de forma directa, ver cómo está cambiando – es más, cómo ellos están cambiando – el sector.

Emprender desde León ¿un reto más difícil?

En nuestro caso, no ha sido así. Castilla y León es una de las comunidades con más explotaciones ganaderas de España, y estamos rodeados de otras como Galicia, Asturias, Cantabria… Son muchos años haciendo un buen trabajo, el boca a boca nos ha ayudado mucho. Nos han llamado de todos los puntos del país e incluso desde fuera de España gracias a las buenas referencias que reciben de nuestra empresa.

Pero nunca sale todo bien: darle al cliente la garantía de que si algo no sale como se esperaba, puede contar con que nosotros nos implicaremos para solucionarlo es igual de importante. Puede que no seamos tan “competitivos en precio” como otras empresas del sector pero somos de los pocos que podemos darles a nuestros clientes un servicio global, completo y con garantías.

A nivel internacional, hemos trabajado con Portugal, China – un proyecto que surgió gracias a internet – y ahora, también Marruecos. Ya no hay fronteras, puedes ser igual – o más – competitivo que cualquiera desde León o desde la ciudad que quieras.

¿Cuál cree que ha sido la claves de su éxito?

Yo creo que ha sido no conformarnos, adaptarnos a las necesidades de nuestros clientes (que varían mucho según la zona geográfica, el tipo de explotación…) y saber crecer y adaptarnos a los tiempos sin perder nuestra esencia, que es la de estar al lado de cada uno de nuestros clientes.

Han sido premiados en ferias nacionales e internacionales, recientemente han recibido la mención CEL a empresa más innovadora… ¿Cómo influyen estos reconocimientos?

Nos dan visibilidad fuera del sector en el que nos movemos y esto es algo muy positivo, tanto para nosotros como para nuestros clientes. Si la gente conoce el sector y ve todo el trabajo, toda la formación, toda la tecnología… lo comprende, valora y lo busca cuando ve un brick de leche en el lineal del supermercado.