Nadia Calviño, ministra de Econmía

Europa ha salvado en el último minuto, aunque de forma provisional, una de sus mayores crisis institucionales derivada de la forma en que se debe combatir los efectos de la pandemia del coronavirus. Anoche, el Eurogrupo salvaba in extremis las profundas divisiones y enfrentamientos entre países del norte y del sur. A la espera de cerrar la letra pequeña, la Unión Europea pone sobre la mesa más de medio billón de euros para paliar la crisis derivada de la pandemia.

El acuerdo tiene tres líneas: 1) el fondo europeo de rescates (MEDE) dará hasta 240.000 millones en líneas de crédito a los Estados miembros, 2) el Banco Europeo de Inversiones (BEI) movilizará 200.000 millones en préstamos para empresas y 3) el fondo contra el desempleo propuesto por la Comisión Europea pondrá a disposición de los gobiernos europeos otros 100.000 millones. En total más de medio billón de euros.

España e Italia sacan adelante su posición de que estas ayudas a través de créditos no tengan contrapartidas, es decir que no se apliquen futuros recortes en servicios públicos. La deuda se pagará a muy largo plazo y con bajos intereses. No será considerada como un rescate, tal como sucedió en la crisis de 2008, con terribles consecuencias para países como Grecia, Portugal e Irlanda y, en menor medida, para España.

Donde no hubo acuerdo posible es en la utilización de los eurobonos, una herramienta solidaria para financiar los enormes recursos económicos a disposición de los países para la reconstrucción de las economías nacionales, sobre todo de los países más afectados como España o Italia.

El país más duro en estas negociaciones ha sido Holanda, con el apoyo de Alemania y de otros países como Austria. Holanda exigía desde un principio que estos fondos estuvieran vinculados a la adopción de reformas estructurales para corregir los desequilibrios de déficit y deuda una vez superada la emergencia sanitaria. El texto acordado por los ministros establece finalmente que el único requisito será que estos préstamos se destinen a financiar costes sanitarios relacionados con el Covid-19.

En cuanto al fondo de recuperación, el documento no hace ninguna mención a la emisión de deuda conjunta con la que España, Francia o Italia querían alimentarlo y dice que corresponde a los jefes de Estado y de Gobierno acordar cuestiones como sus fuentes de financiación o su tamaño. Francia asegura que este fondo alcanzaría el medio billón de euros.

TRES LÍNEAS DE FINANCIACIÓN

Sobre el MEDE (Mecanismo Europeo de Estabilidad), el Eurogrupo ha acordado que cada país que recurra a esta herramienta obtendrá un préstamo equivalente 2% de su PIB, lo que significa que España podría utilizar unos 25.000 millones. Los gobiernos tendrán esta puerta abierta mientras dure la pandemia

El «único requisito» que prevé el documento es que estos préstamos se utilicen para «apoyar la financiación nacional de los costes sanitarios, de tratamiento o de prevención, directos o indirectos, del Covid-19». Tras la pandemia, los países se comprometen a «fortalecer sus fundamentales económicos y financieros» en línea con las reglas fiscales comunitarias.

La herramienta de liquidez son los 200.000 millones de euros que el Banco Europeo de Inversiones (BEI) pretende canalizar en préstamos a empresas, en especial a pymes, a través de un fondo de garantías de 25.000 millones. El Eurogrupo ha pedido a esta entidad que ponga en marcha esta iniciativa «lo antes posible».

La tercera y última línea de defensa será el fondo temporal de 100.000 millones propuesto por la Comisión Europea para apoyar esquemas nacionales como los ERTE españoles. Los ministros de Finanzas de la eurozona han pedido que se acelere el proceso legislativo para adoptar esta propuesta lo antes posible.