El vestíbulo del Centro de Idiomas de la Universidad de León (ULE) acoge una exposición integrada por numerosas fotografías, cartas, reproducciones de noticias aparecidas en periódicos y otros contenidos diversos, relacionados con las “Colonias Escolares”, que posteriormente será trasladada a la Facultad de Educación (Campus de Vegazana).

Se trata de una exposición elaborada por la Asociación Junta de Colonias Escolares de la Universidad de Oviedo, entidad que en el 2019 cumplió 125 años. Hay que apuntar que estas colonias de vacaciones fueron creadas oficialmente en España en 1892, con el objetivo de cuidar “el desarrollo corporal de los jóvenes y de su educación moral, en un ambiente higienista de contacto con la montaña o el mar, incluido o cercano a pueblos, y bajo la dirección de una persona con formación pedagógica”.

Se trató de una actuación de educación no formal, complementaria de la tarea escolar, para niños pobres y necesitados de las grandes ciudades. En 1894 el entonces rector de la Universidad de Oviedo, Félix Aramburu, recibió de la Dirección General de la Instrucción Pública el encargo de poner en marcha las colonias y cuidar de su organización en su distrito (Oviedo y León). Las de Oviedo arrancaron en 1894 y al año siguiente lo hicieron las de León, y se mantuvieron activas hasta 1985.

NIÑOS POBRES

La primera Colonia Escolar Leonesa estuvo formada por 20 niños pobres elegidos entre los de las escuelas municipales de la capital y algunos del resto de la provincia, que bajo dirección y vigilancia de un maestro se trasladarían en agosto a la asturiana playa de salinas (30 días).

En la segunda edición se pretendió hacer extensivos los beneficios de las colonias a las niñas y se creó también una colonia para ellas con una maestra directora al frente que era la regente de la Escuela Práctica de Niñas. Así grupos de niños y niñas leoneses pasaban sus veranos en Salinas, en una casa propiedad de Sela, hasta que en 1914 se instalaron en la residencia de Salinas y en 1935 las colonias leonesas abrieron su residencia a las afueras de la ciudad de León, en el monte de San Isidro, en la que también participaron niños de las cuencas mineras asturiana.

Una de las características de las colonias fue su carácter innovador con una concepción completa o integral de la educación, insertas en el marco ideológico del reformismo que buscaban ser un elemento de compensación social.