Ha fallecido Antonio Trobajo, sacerdote, deán de la Catedral de León, ex vicario general de la Diócesis, ex rector del seminario y tantos y tantos cargos desempeñados a lo largo de una carrera sacerdotal fructífera. Llevaba meses muy enfermo. El maldito cáncer.  Tenía 76 años. Inteligente, gran orador, teólogo y humanista. Pero, sobre todo, pocos sacerdotes de su rango han entendido tan bien a la prensa, a los medios de comunicación. Liberal, inteligente, siempre tendió una mano izquierda a los periodistas. Hasta su fallecimiento era el responsable de Comunicación del Obispado. Asiduo colaborador en prensa y radio. Brillante, con un estilo muy definido en sus escritos. Mordaz  cuando era necesario. Irónico, muy irónico y generoso encajador de críticas. Siempre prevalecía el perdón en su corazón. Y el rencor, si es que alguna vez supo de él, lo transmutaba en amor, en amistad.

Se nos ha ido uno de los mejores de la Diócesis. Gran comunicador y mejor enseñante.  Deja muchos discípulos y, sobre todo, alumnos agradecidos. Nunca entendí por qué no llegó a obispo. Sin duda, los pliegues de la Iglesia son inescrutables. Un día me lo imaginé de cardenal del Renacimiento paseando por el puente Veccio de Florencia. Cuando leyó aquellas líneas, me sonrió, me dijo que era un exagerado y me recordó sus orígenes humildes de un pueblo de León, en una familia de labradores.

UN LIBRO DE AMIGOS

Casi presagiando los malos tiempos que estaban por venir, un grupo de amigos prepararon a Antonio Trobajo un homenaje sorpresa en mayo de 2018. Cumplía 52 años de sacerdocio y ya era, de sobra, un referente intelectual de la Iglesia católica en la Diócesis de León. En esta misma revista publicamos la reseña siguiente:

Portada del libro sobre Antonio Trobajo

“Trobajo acudió a ese homenaje engañado, creía que iba a un espectáculo infantil en el que participaban sus sobrinas nietas. Y al entrar en los salones del hotel Infantas de León descubrió la encerrona: más de cien amigos, compañeros y familiares rompieron a aplaudirle.

Esos amigos, compañeros y familiares colaboraron en ese homenaje con una breve carta dirigida a Antonio Trobajo. La suma de aquellas cartas dio lugar a un libro con el título «Querido Antonio”, textos que se salpican con fotografías de la larga andadura profesional de Trobajo.

El libro recoge esas cartas, cada una de ellas destacando un aspecto profesional o personal de Trobajo y concluye con un largo artículo del propio homenajeado en el que hace una especie de descargo de conciencia y, sobre todo, de agradecimiento. Sacerdotes, profesores, periodistas, artistas e intelectuales, discípulos, amas de casa, familiares y profesionales de todos los ramos de la sociedad leonesa son los autores de esas cartas. Todas cumplen el mismo objetivo: poner en valor la trayectoria sacerdotal, intelectual, humana y profesional de Antonio Trobajo.

Trobajo, com deán de la Catedral, atendiendo a los periodistas

Trobajo, procedente de un pueblecito de la montaña central leonesa, fue ordenado sacerdote en el año 1966. Se doctoró en Teología en la Universidad de Salamanca y desde entonces decidió centrar toda su actividad sacerdotal, pastoral, educativa y social en la Diócesis leonesa, donde, hasta su fallecimiento, ha ocupado la Vicaría de Relaciones Públicas del Obispado, responsabilidad que compartía con el cargo de Deán de la catedral leonesa.

Ha sido  rector del Seminario, profesor de Religión en el Instituto Juan del Encina de la capital leonesa, vicario general de la Diócesis, presidente de la Junta Mayor de Semana Santa y ha escrito numerosos artículos, ensayos y conferencias. Ha colaborado en todos los medios de comunicación de la provincia, con los que guarda una especial complicidad. Toda una vida dedicada al estudio, la enseñanza, la pastoral y el sacerdocio ejemplar”.