José Antonio Barrio Planillo. Foto: Jesús F. Salvadores/Diario de León

Hay periodistas que no necesitan carné ni títulos universitarios. Hay periodistas que nacen como tales y se forman en la mejor escuela: en la calle. Uno de estos grandes profesionales del periodismo era José Antonio Barrio Planillo, corresponsal de Diario de León desde el año 1992. Era yo todavía director del periódico. Y Barrio Planillo se presentaba con las mejores credenciales: conocimiento del terreno, vocación, curiosidad, sentido de la oportunidad, don de gentes y una técnica y formación literaria que fue perfilando rápidamente en años sucesivos.

Fue corresponsal en la Montaña Central, con sede en La Robla. Le daba de comer su profesión de agente de seguros, pero su motor vital, su razón de vivir, además de la familia, era el periodismo. El periodismo de verdad, cercano, el que cuenta historias reales, humanas, sin necesidad del cortar y copiar que tanto daño viene haciendo desde hace años a las redacciones. De estilo directo, sencillo, sin artificios. Natural. Sin dobleces.

Cronista del auge y decadencia de la comarca minera. Testigo excepcional de logros y fracasos. De marchas mineras y de intentos de reindustrialización. Un periodista todoterreno, que siempre contrastaba las informaciones. Con olfato y ambicioso. Siempre dispuesto. Apasionado. Sacrificado.  Alegre y optimista. Un caso de éxito como corresponsal de prensa de un periódico de provincias. Fiel representante de una profesión a extinguir.

Nos recuerda Diario de León que Barrio Planillo “tenía la insignia de oro de la Provincia, en cuyo acto en la Diputación ejerció como portavoz de todos los corresponsales de la provincia. En un territorio como el de León, tan extenso y tan diverso, su labor ha sido esencial para transmitir a los lectores del Diario de León la idiosincrasia de las comarcas que ha cubierto informativamente hasta el último momento, convirtiéndose en la voz indispensable de sus vecinos y de sus pueblos, abierto siempre a escuchar y a ser el eco de sus inquietudes y reivindicaciones”. Acertada descripción.

Desde Leonoticias también lo recuerdan y lo ensalzan con justicia: “Amaba el periodismo tanto como a su familia y siempre, siempre, recibía a los amigos con el mayor de los abrazos y una sonrisa. Jamás entendió la profesión como un escenario de competencia, pero sí veía en ella un lugar de encuentro para comentar la actualidad”.

Anda Pedro Lechuga, presidente de la Asociación de Periodistas de León (APL), dándole vueltas a un libro sobre los corresponsales de prensa de la provincia leonesa. Será, sin duda, el mejor homenaje y reconocimiento a estos periodistas hechos a sí mismo. Como Barrio Planillo. Descansa en paz.

La APL también se ha sumado al dolor por el fallecimiento de Barrio Planillo. En un breve comunicado de condolencias, la APL «muestra todo su apoyo a familiares y amigos por la pérdida de José Antonio Barrio Planillo y aprovecha la ocasión para poner en valor la importancia de la labor que llevan a cabo todos los corresponsales de la provincia, ya que gracias a ellos conocemos noticias de interés general que suceden en pequeñas localidades».