El mundo es, a veces, ingrato e implacable con aquellos que luchan por sacarlo de su letargo. Y de esto en León, también sabemos mucho.

La «versión oficial» es que abandonará la presidencia del gremio de libreros este otoño – una vez termine la Feria del Libro – «por cansancio», pero todo el que conoce a Héctor Escobar está seguro de que no está cansado de luchar por la cultura y por los libreros, sino de remar a contracorriente dentro de su propio barco, un barco donde los desacuerdos siempre han sido patentes.

Escobar es una mente inquieta. No ha podido sacar adelante la celebración del Día del Libro en el patio del Instituto Juan del Enzina – con las medidas sanitarias necesarias pero unidos – pero lo ha llevado a las puertas de su establecimiento – La Librería Universitaria – con un Cuentacuentos Infantil, rincones que invitan a la lectura y otras actividades entre las que destaca la presencia de autores como Carmen Busmayor, Emma S. Varela, Javier Fernández-Llamazares, Marta Muñiz, José Luna Borge, Carlos García Valverde, Ana Isabel Conejo, Julia Conejo, García Melón, Rubén García Robles y Mariano Calvo.

Así amanecía hoy, Día del Libro, la Librería Universitaria.

Critica el inmovilismo y la poca solidaridad en un gremio que tiene, en sus propias palabras, «la inmensa responsabilidad de generar y fomentar la cultura del conocimiento, la creación, la libertad…» algo que, afirma, le va a hacer seguir luchando contracorriente, organizando terrazas literarias, trayendo autores y haciendo lo que haga falta – siempre respetando las recomendaciones sanitarias – para contagiar el amor por la lectura en unos tiempos en los que el miedo al contagio del Covid-19 parece haber paralizado el mundo.

«No son tiempos para pensar sólo en el dinero – que por supuesto es importante para seguir adelante – hay que pensar en las personas, en hacer que sigan disfrutando de la lectura, que la vean como una forma de escapar o de comprender estos momentos que vivimos, que sigan visitando las librerías… pensando en las personas es como llegan las ventas».

Rincones de la Librería Universitaria esta mañana.

Los muchos leoneses que estas últimas semanas se han asomado a las vitrinas de la Librería Universitaria o se han llevado libros de sus estanterías son la prueba de que no le falta razón a este Don Quijote de nuestro tiempo – y nuestra tierra – que seguirá empeñado en demostrarnos, como en su día hizo el célebre hidalgo, que la literatura y la voluntad de un hombre pueden causar un gran impacto en el mundo.