Héctor Escobar es una mente inquieta y una de las figuras imprescindibles – y más interesantes – del panorama cultural leonés actual. Ha dedicado su vida al arte y la cultura en sus diferentes formas, desde la pintura y la escultura a la música, pasando – por supuesto – por la literatura, su auténtica pasión.

Presidente de la Asociación de Libreros de León, editor y responsable de Eolas Ediciones, propietario de dos librerías y – en el poco tiempo libre que tanta actividad le deja – bajista en el grupo de música Los Modernos, este polifacético leonés nos concede hoy una entrevista coincidiendo con el Día del Libro.

¿Cómo ve la cultura en España? ¿y en León?

España es para mí, sin ninguna duda, una de las grandes potencias mundiales del arte, la cultura y el pensamiento en todas sus facetas: la danza, el arte, la literatura, la música, la pintura, la escultura…

El problema es que, desde mi punto de vista, se está polarizando y sobre todo, politizando en exceso la cultura a través de ayudas y subvenciones que sólo llegan a unos pocos, a los afines a quien reparte en cada momento y no tanto a los más talentosos. Esto puede ser especialmente evidente en el cine, pero también se da en la literatura ya que al final, los grandes medios de comunicación tienen detrás a los grandes grupos editoriales. Yo tengo la suerte de ser totalmente libre y poder apostar por el talento.

En León hay algo que está fallando, porque tenemos una ciudad muy rica culturalmente, pero por alguna razón no se está consiguiendo que el común de la sociedad se intererese y consuma cultura. Cada vez que aquí hay un evento cultural, ya sea relacionado con la música, el arte o la literatura, siempre se ven las mismas caras entre los asistentes. Hay que cambiar el planteamiento y la proyección social de la cultura, que no puede ni debe ser percibida como algo menor, sino como un bien de primera necesidad.

¿Prefiere leer, editar o tocar el bajo?

Leer, sin duda alguna. Para mí no es sólo fundamental, sino que es parte de mí. Yo siempre digo que soy una mezcla de las personas con las que he compartido mi vida y de los libros que he leído.

¿Qué lee Héctor Escobar en la intimidad?

Habitualmente, ensayo, narrativa breve y lo que yo llamo «poesía de verdad» – ríe y explica que nada le gusta más que sumergirse en los poemas Rilke, Stendhal, Baudelaire, Rosalía de Castro, César Vallejo, Juan Ramón Jiménez, Lorine Niedecker, Anne Carson o Ana Isabel Conejo. Los cuentos también me fascinan: son un mundo fantástico donde uno crece, abre los ojos y aprende a mirar la realidad. Además en León tenemos grandes genios del cuento como Jose María Merino o Antonio Pereira.

Para mí leer es algo que todos deberíamos practicar a diario: igual que se recomienda salir a dar un paseo de veinte o treinta minutos, habría que leer al menos veinte o treinta páginas todos los días. Pero esto no interesa porque una sociedad que lee es mucho más difícil de manipular.

Hoy es el Día del Libro ¿nos recomienda un libro editado por Eolas, un libro de un autor leonés que no haya editado ni publicado usted y por último, el libro que quiera, sin ningún requisito?

Aunque CEGAL – la Confederación Española de Gremios y Asociaciones de Libreros – ha decidido cambiarlo al 23 de julio, te adelanto mis recomendaciones: de Eolas, Contratiempo de Avelino Fierro; de un autor leonés que yo no haya editado ni publicado, Café Jazz el Destripador de Luis Artigue; un libro sin requisitos, la Poesía Reunida de César Vallejo.

¿Cómo ha cambiado la vida del librero en estos últimos 25 años?

Desde los 90 ha habido una preocupante caída de ventas y de lectores, algo que genera un problema que muchos no han sabido percibir hasta que se han comenzado a ver las consecuencias: si la gente no lee, es mucho más difícil que surjan grandes autores e intelectuales. Estamos perdiendo a una generación de autores e intelectuales irrepetible que no va tener un relevo a la altura.

¿Qué opina de las plataformas digitales y los audiolibros?

No me interesan, creo que este tipo de plataformas utilizan el libro como reclamo pero no tienen como fin potenciar la literatura. Especialmente los audiolibros, que me parecen apostar una vez más por la ley del mínimo esfuerzo.

Para mí nada puede reemplazar ese momento de intimidad disfrutando de un libro, pasando páginas y paladeando cada palabra. Es un sentimiento difícil de vivir de otra manera.

¿Y de las editoriales digitales o la autoedición?

No las considero un fenómeno positivo. Al final creo que en muchos casos sólo se busca el lucro por el lucro, poniendo en el mercado libros sin ningún tipo de criterio literario ni de estilo, con faltas de ortografía… Es una falta de responsabilidad.

Dicen que con la cuarentena, en España se está leyendo más. Según un estudio de la plataforma Nubico, los españoles han cambiado sus hábitos de lectura desde que se decretó el estado de alarma: el domingo sigue siendo el día preferido para leer, seguido del sábado pero el lunes sustituye al viernes en la tercera posición; las horas medias de lectura durante la semana han aumentado de 8,7 a 9,7 y el horario de inicio se ha adelantado hasta las siete de la tarde. Según datos de Libranda – una de las principales distribuidoras de contenido digital editorial en español – la venta de e-books ha subido un 50% y el tiempo de los lectores en plataformas de suscripción de libros digitales se ha incrementado en un 30%. ¿Qué le parecen estos datos?

Tiene sentido que la gente lea más ahora que tiene más tiempo, pero en cuanto a los datos de incremento de venta de e-books, es necesario contextualizarlos. Al final el libro electrónico representa un porcentaje mínimo de las ventas y la facturación – según datos de la Federación de Gremios de Editores de España apenas un 5% de la facturación total – la industria del libro sigue sosteniéndose en el papel.

Ayer, el Gobierno anunció la bajada del IVA del libro electrónico y la prensa digital del 21% al 4% ¿cómo cree que afectará esta medida?

Sinceramente, como te acabo de comentar, en lo que se refiere al libro digital, su peso es aún muy pequeño en el sector, por lo que aunque siempre es positivo que se bajen los impuestos con los que se grava la cultura para equipararla con bienes de primera necesidad, creo que a priori el impacto en la industria del libro no va a ser especialmente relevante.

Ahora que se está cuestionando tanto la libertad de prensa ¿cree que para encotrar la opinión crítica acabaremos acudiendo a la literatura y surgirán nuevos autores satíricos como en su día fueron Quevedo o Larra?

Acabará siendo así. Al final, los medios de comunicación los gestionan grandes grupos empresariales que tienen intereses y se mueven por ellos, por lo que su libertad siempre será relativa y deberá estar alineada con esos intereses. Es algo que me da mucha pena.

La Feria del Libro de León iba a celebrarse en sólo unas semanas. Ciudades como Valladolid la han pasado a finales de septiembre, Salamanca ha anunciado que hará una feria virtual… ¿qué hará León?

En cuanto a cambiar las fechas, es un tema difícil. El final de agosto es un mes complicado, en septiembre todo el mundo está pensando en los libros de texto, el octubre tenemos la feria del libro antiguo y más allá, en León comienza el frío… Primero hay que ver cómo evoluciona la situación que estamos viviendo.

A día de hoy no sabemos cuándo va a terminar el confinamiento ni si se van a permitir – o si lo hacen, cómo van a cambiar – este tipo de eventos masivos al aire libre cuando comience la «nueva normalidad», por lo que poner una fecha a ciegas me parece una temeridad.

Por último ¿qué le diría a nuestros lectores para que apuesten no sólo por la literatura, sino también por pequeñas editoriales y librerías como las suyas?

Leer es algo que te abre un nuevo universo y te hace pensar y reflexionar, es vida y es libertad. En cuanto a apostar por mi librería, o por cualquier librería de barrio o comercio de proximidad en lugar de grandes plataformas, es un tema de coherencia y, sobre todo, de responsabilidad: no podemos enarbolarnos la bandera y el orgullo español – o leonés – pero luego comprar todo a compañías extranjeras que tributan en otros países.

Si nos olvidamos de aquellos que se esfuerzan por dar vida a nuestras ciudades, de aquellos que pagan impuestos y generan puestos de trabajo, de aquellos que siempre han estado ahí y que nunca van a fallar, quizá no somos tan «patriotas» como nosotros nos pensamos. El pequeño comercio está sufriendo mucho con esta situación y va a necesitar de todo nuestro apoyo cuando todo esto termine.