El gobierno populista de Italia quiere dar una lección ejemplarizante a los dirigentes del Banco Central de Italia. En 2017, el Banco Central de Italia liquidó dos pequeños bancos del norte del país: Popolare di Vicenza y Veneto Banca y vendieron sus activos por un euro a un banco mayor, el  Sanpaolo. Miles de pequeños ahorradores perdieron su dinero.

Los antiguos ejecutivos de estos dos bancos se enfrentan ahora a un juicio por acusaciones de vender acciones sobrevaluadas a pequeños inversores y prestaron dinero a clientes a condición de que se utilizara en parte para comprar las acciones.

Por su parte, el gobierno italiano ha reservado 1.500 millones de euros para compensar a los pequeños ahorradores que perdieron su dinero, y prometió crear una comisión parlamentaria para determinar quiénes eran los responsables de este auténtico crac financiero.

En un mitin celebrado este fin de semana en el norte de Italia por el Movimiento 5 Estrellas y de la Liga, los líderes populistas prometieron reemplazar a los altos funcionarios del Banco Central del país, a quienes exigieron que deben pagar por no haber evitado la serie de escándalos bancarios en los que miles de personas perdieron sus ahorros. «La gestión del Banco de Italia y de la Consob –el homónimo italiano de la CNMV española- tiene que ser completamente liquidada», dijo el jefe de la Liga, Matteo Salvini. El político dijo con contundencia que “estamos aquí porque los que deberían haber supervisado no supervisaron.»

La enérgica decisión del gobierno italiano contrasta con la reacción más templada de los distintos gobiernos españoles, antes del PP y ahora del PSOE, ante quiebras similares de entidades financieras en España, como sucedió  con las cajas de ahorro o con el Banco Popular.

En el caso de las cajas de ahorro, miles de ahorradores perdieron gran parte de dinero por inversiones fallidas en preferentes y otros productos financieros, que las cajas vendieron a clientes sin preparación financiera para entender la complejidad de esa inversión. La Justicia ha sido el único recurso que estos ahorradores han tenido para reclamar su dinero. A pesar de ello, la Justicia española actúa con lentitud y muchos juzgados están colapsados ante las miles de reclamaciones presentadas. Pasan los años y muchos ahorradores no han recuperado aún su dinero.

En Italia, en cambio, con independencia de la acción de la Justicia, el Gobierno ha actuado con decisión para proteger a los pequeños ahorradores que han perdido todo su dinero por una falta de previsión y de supervisión del Banco Central italiano. En una situación parecida, el Banco de España se ha lavado las manos, ante la indiferencia primero del Gobierno popular de Rajoy y ahora de Pedro Sánchez, socialista.