Sale a la venta el libro “40 años de música moderna en León, 1950-1989”, una auténtica enciclopedia del mundo de la música moderna de la provincia de León. Un proyecto de titanes obra de Jesús García “el Beatle”. Nueve años de trabajo, de documentación y clasificación de más de 1.500 fotografías, con biografías de más de doscientos músicos, gentes de la música y trescientos grupos musicales desde 1950 hasta 1989, de todos los rincones de la provincia. Todo ello condensado en 581 páginas ilustradas y con un texto ágil, documental y de carácter divulgativo.

El libro que ahora aparece es un primer volumen. Como primicia estará disponible y a la venta en el festival Purple Weekend, los días 5, 6, 7 y 8 de diciembre en Espacio Vías, antes de su presentación oficial. Hay dos ediciones. Una a 30 euros en blanco y negro y otra en color, al precio de 100 euros ejemplar. El libro no estará disponible en librerías y solo podrá adquirirse o reservarse en el teléfono 987 113 200 y  en el correo electrónico cuatrofab@gmail.com. Una cita indispensable para los amantes y aficionados de la música y de la historia de la música moderna de la provincia.

Jesús García “el Beatle” habla de su libro con pasión y, a la vez, con humildad. Usa un tono de voz bajo. Medita sus palabras. Es poco amigo de los elogios. Se siente un músico más de la época por encima de todo, integrante de un gremio solidario al que llegó tras la estela de los Blue Diamonds, el Dúo Dinámico y de sus admirados Beatles. Una pasión que le ha marcado toda la vida y que ahora transmite en esta obra documental, cuyo primer volumen verá la luz a primeros de diciembre de este año.

El libro se presentará el 12 de diciembre por la tarde en el salón de los Reyes del Consistorio de la Plaza de San Marcelo.

Jesús García "el Beatle"
Portada del libro

-¿Por qué te llaman “el Beatle”?

-Soy Jesús García y me llaman “el Beatle” por la gran afición que tengo a la banda inglesa. En el libro lo cuento. Soy, sobre todo, un niño de los sesenta, curioso y observador, que me fijaba en todo lo que ocurría a mi alrededor y los Beatles era lo más gordo e importante que aconteció. Era imposible no verlos, escucharlos, sentirlos, valorarlos. No obstante, nunca me pude parecer a ellos porque he sido un músico modesto.

-¿Cómo llegaste al mundo de la música?

-Pues como llegamos todos los chicos de aquella época, desde las rondallas del instituto. Hubo un momento dado que  nos interesamos por otras canciones diferentes a “Clavelitos” y “Las cintas de mi capa” y otras que tocábamos. Comenzamos a investigar y al poco tiempo entre tres o cuatro ya teníamos un grupo montado. Comenzamos imitando a  otros grupos locales anteriores como los Megatones, los King Boys, los Incógnitos  y otros.

-¿Y cómo se llamó vuestro primer grupo?

-Se llamó Frankestein y duró un año. Luego estuve en otros grupos, otros nombres y otros y otros hasta Los Mágicos en los años ochenta, cuando ya me retiré.

-Y ¿por qué el apodo de “el Beatle”?

-Me lo colocaron sin más, pero tal vez como consecuencia de la sensibilidad que otros apreciaron en mí al valorar un arte y una forma de tocar y de cantar originalísima y extraordinaria. La obra de Los Beatles es global, completa y absoluta. No ha habido nadie igual ni parecido. Todas sus canciones son perfectas,  ni una sola es mediocre.

-¿Cuándo descubres a Los Beatles?

-A los quince años, cuando como todo adolescente de la época comienzan a aflorar las pasiones hacia la música, el deporte, el fútbol, la televisión, etc. Yo descubro a los Beatles por dos caminos: por los discos que oíamos en Óptica San José Radio, donde  nos ponían las canciones porque, claro, no podíamos comprar los discos y, sobre todo, por la influencia de un músico ortodoxo, militar, que un día apareció en casa de mis abuelos, donde yo vivía, y nos comenzó a hablar de una banda inglesa llamada Los Beatles, que es como una estudiantina, que cantan muy bien a coro y tocan guitarras de jazz, no como las de “los Panchos…»

-¿Y toda esta pasión por Los Beatles y por la música, cómo desemboca en este el proyecto de este libro?

-Los Beatles han sido el hilo conductor de mi vida y quienes me impulsaron a parecerme a ellos. Son mi referencia y mi religión. Pero lo que de verdad da cuerpo a este libro son las fotos y, sobre todo, las vivencias y biografías de compañeros, muchos de ellos desconocidos, que relato a modo de homenaje. Homenaje,  si hubiera una sola palabra para definir el contenido del libro, sería precisamente esta. Homenaje a cientos de músicos que han estado por ahí, durante años y por las carreteras, salas de fiestas, que no alcanzaron un nivel superior porque todo se cocía en Madrid y Barcelona, pero dieron sustento y bienestar a sus familias, estudios a sus hijos, adquirieron propiedades y fueron auténticos guerrilleros o gladiadores de la música. Yo tengo buena memoria y mucha documentación. Y mi objetivo es dar a toda esa gente el protagonismo y el reconocimiento que se merecen. Así lo hago en este libro.

-¿Cuántos músicos, bandas, orquestas y conjuntos aparecen en el libro?

-Más de trescientos. Hay 1.546 fotografías y más de doscientas biografías personales como es sabido. Un material que no ha entrado en un único volumen y por eso, tras este primer libro, vendrá un segundo volumen. Ese segundo volumen ya lo tengo escrito porque simplemente es hacerlo con lo que no ha entrado en esta primera entrega.

-¿Cómo has conseguido toda esta documentación?

-Siempre me ha gustado y coleccionar fotos de otros grupos y de los míos. Pero sobre todo, ha sido fácil obtenerla porque el mundo de la música siempre ha sido un sector solidario y muy organizado. No teníamos ni idea de emprender o de montar un grupo o una empresa, lo hicimos por afición y lo hicimos bien. De la noche a la mañana nos convertimos en pequeños empresarios con éxito sin habernos preparado nunca para ello. Nos organizamos, ensayábamos en carboneras compartiendo el espacio con otros, uno nos vendía una guitarra, otro nos dejaba otro instrumento, preparábamos repertorios, teníamos capacidad de vender nuestro producto y ser contratados y así nos fuimos organizando poco a poco. Se puede decir que hemos sido un gremio sólido, basado en la amistad, que colaborábamos y nos ayudábamos. Y esa relación gremial generó una relación muy firme que se mantiene en la actualidad.  He recibido una gran ayuda con la cesión de fotos de la época de buena parte de aquellos compañeros de la música.

-¿La época de los cincuenta ha sido la más difícil para documentar?

-Lógicamente yo no viví esa época, sólo aporto fotografías y datos que me han aportado mis referentes y más mayores. Editar este libro ha tenido un efecto bumerang. Cuando vieron que andaba un loco por ahí buscando fotos y datos, todos comenzaron a enviarme imágenes de sus padres o abuelos de combos y orquestinas que yo ni siquiera conocía…

-¿Las redes sociales te han ayudado en esa búsqueda?

-Sí, mucho, pero también me han despistado. Al principio era feliz compartiendo las foto y comentándolas, pero un buen amigo desde La Coruña, me dijo que tenía que hacer un libro y a los cuatro meses otro amigo de Madrid me dijo lo mismo. Y luego otro pionero desde Santiago de Compostela, me dijo que el Facebook podría desaparecer por un fallo o por lo que fuera, pero un libro quedaría para siempre. Así que decidí seguir esos consejos y aquí está el libro.

-¿Nadie te ha ayudado a hacer realidad este libro?

-Es un proyecto personal.  Solamente los que me han cedido sus fotos. Nadie más me ha ayudado, las instituciones públicas me han ignorado, las de aquí, las de León y las de allí, las de Valladolid. En la solapa de la portada dejo claro que este libro está hecho con mi esfuerzo y sin apoyo institucional alguno.