José María García-Osuna tiene tres pasiones, la medicina – que ejerce en la localidad asturiana de Avilés – la historia y la música – campos en los que posee una profusa obra que incluye varios libros y decenas de trabajos, biografías de música académica y conferencias – que consigue combinar y disfrutar en su vida.
Presume de ser un hombre peculiar, un apasionado de la época medieval que disfruta yendo a contracorriente – no en vano su hijo se llama Wolfgang – y huye de lo políticamente correcto.
Qué fue primero, ¿el médico o el historiador?
No puedo responder a esa pregunta. Para mí ha sido igual de importante desde siempre estudiar y conocer la insuficiencia renal de la misma forma que quién fue Aníbal Barca o Juan Sebastián Bach. Personalmente, la medicina, la historia y la música son para mí pilares fundamentales y pongo en las tres el máximo interés.
Sobre León y su historia versa una gran parte de su obra.
León ha dado a la historia personajes fascinantes: Ramiro II el Grande, el rey más importante de Europa durante la primera mitad del Siglo X o la gran reina Urraca, que murió un 8 de marzo y debería ser, en mi opinión, un emblema del feminismo, pues fue una mujer adelantada a su tiempo.
¿Valoramos realmente nuestra historia o cree que en León tenemos «complejo provinciano»?
Creo que más que complejo, se trata de desconocimiento, algo que puede parecer un mal común en España pero que en el caso de León me parece aún más grave, ya que León y la identidad leonesa son imposibles de entender – y de reivindicar – sin conocer su historia.
La burguesía leonesa, además, es y siempre ha sido, en mi opinión, muy exclusivista y eso ha sido y es un peligro para la identidad leonesa. No se asumen así como leoneses reyes que se intitularon como tales, como Sancho III el Mayor, Sancho II, Alfonso el Batallador; no se implica o directamente se deja fuera de los eventos relacionados con las Cortes Leonesas a todos aquellos que estén fuera de la capital leonesa cuando, por ejemplo, Asturias participó al menos con cuatro ciudades – Avilés, Oviedo, Llanes y Cangas de Onís – cuando ciudades leonesas sólo hubo tres – León, Astorga y Villafranca del Bierzo…
Se ha manifestado abiertamente a favor del leonesismo en reiteradas ocasiones.
Soy nacionalista leonés de izquierdas y sí, quiero la libertad del País Leonés – León, Zamora, Salamanca y El Bierzo – fuera del «engendro autonómico» de León y Castilla. Para mí el País Leonés es una nación de la misma categoría que cualquiera de las demás naciones que conforman el Estado Español y es diferente – aunque a veces haya quien mezcla conceptos – del Reino de León.
Aún así, no soy profeta en mi tierra, aunque tampoco me preocupa. Yo siempre seguiré peleando por ella.
Dame – sólo – tres razones históricas que tenemos los leoneses para estar orgullosos y elige tres personajes leoneses de la historia.
La foralidad, las leyes locales y territoriales, nacen en León. La primera mujer titular de un trono en Europa es una leonesa en el Reino de León. Las primeras Cortes en las que los ciudadanos participan en las ciudades – casi con seguridad también las mujeres – son las Cortes de Alfonso IX de León.
En cuanto a personajes, te diré cuatro – uno por cada provincia del País Leonés – la Infanta Urraca, la Reina Urraca, Alfonso IX y Ramiro II.
Háblame de Urraca y de tu libro «Urraca I de León, primera reina y emperatriz de Europa»
Urraca fue una mujer absolutamente fuera de serie a la que me hubiese fascinado conocer. Por lo que sabemos de ella, tenía muy claro qué significaba para ella ser mujer: citaba de forma explícita a «hombres y mujeres» en sus documentos en una época – siglos XI y XII – en la que nadie lo hacía y firmaba como «Urraca, El Rey», no como «Urraca, La Reina», no fuera alguien a pensar que su esposo, Alfonso el Batallador, era el rey. Creo que es toda una inspiración para las mujeres.
Como historiador, ¿qué opina del revisionismo histórico, tan de actualidad en estos últimos tiempos? El derribo de estatuas, el uso político de la historia, el juzgar y reinterpretar hechos ocurridos hace siglos desde los valores sociales y leyes actuales…
No lo comparto en absoluto. A pesar de que me confieso como un hombre de izquierdas, creo que los norteamericanos, alentados por políticos como Nancy Pelosi – actual Presidenta de la Cámara de Representantes estadounidense – que se aprovechan del bajísimo nivel cultural y el casi nulo nivel de conocimiento de la historia de la inmensa mayoría de los ciudadanos, que posean o no titulaciones superiores carecen en general de sentido crítico alguno, se dejan manipular.
La Guerra de Secesión – guerra civil estadounidense – no puede simplificarse al punto de decir que los confederados luchaban a favor de la esclavidud y los unionistas contra ella, cuando si investigamos más a fondo vemos que de los generales confederados, apenas el 5% tenían esclavos y algunos de ellos se habían manifestado abiertamente en contra de la esclavitud. Mientras, Abraham Lincoln, que se conserva en la memoria de la humanidad como la figura histórica que acabó con la esclavitud en los EE.UU., era un esclavista y racista convencido. La historia no puede simplificarse tan alegremente, ni en ese caso ni en ninguno, y menos aún sin conocerla.