La calle de La Rúa de León, la antigua Rúa de los francos y actual vía de peregrinos, trata de preservar su histórica actividad comercial. El último proyecto, en el número 32 de la calle, está promovido por la empresa ponferradina “Setas del Bierzo”, que ha comenzado las obras de construcción de un albergue de 132 plazas. El inicio de las obras se ha retrasado por los obligatorios sondeos arqueológicos, que se han realizado durante meses. Se han  documentado muros pleno medievales y algunos cimientos de origen romanos, pero de importancia relativa. Tras ser fotografiados y documentados han sido destruidos y sobre ellos ya se está cimentando la base del nuevo albergue.

El Ayuntamiento sólo ha obligado a los promotores a conservar la fachada, que mantiene en pie una entrada con arco de medio punto de estilo renacentista y que, sin duda, es el único resto del palacio de los Valdecarzana y Obregón. A principios del siglo XX este palacio fue remodelado por el arquitecto Torbado y convertido en una casa de vecinos. El arco renacentista y la fachada se integrarán en el nuevo edificio, que conservará su antigua fisonomía, planta baja y dos alturas.

Los restos arqueológicos hallados no se conservarán/ MC

Este proyecto puede ser revulsivo para una calle de La Rúa que ha perdido su importancia comercial de décadas anteriores. El cierre de la histórica oficina de Caja España –hoy Unicaja- ha sido un golpe muy duro para la actividad económica de la zona. El cierre de esta oficina bancaria- ya solo queda una en todo el casco histórico- se ha compensado algo con la apertura de un moderno supermercado Covirán y de un bar y un restaurante de éxito. Se sigue así la tendencia de todo el casco histórico donde la hostelería es la única actividad, pero que termina expulsando a los comercios tradicionales y a muchos vecinos. En esta calle abundan casas antiguas, deshabitadas y en peligro de ruina, algunas de las cuales se han convertido en focos de insalubridad.

La parte más activa de la calle es la que desemboca en la Calle Ancha, donde comercios históricos como Casa Jesús, un claro caso de éxito y de adaptación,  resisten al paulatino acoso que la hostelería ejerce contra el comercio de proximidad. La otra alternativa son los pisos de uso turístico, que ya comienzan a ser visibles en la calle y en otras adyacentes. Más allá de la Calle La Rúa, un empresario palentino construye también un complejo hotelero.

Vista parcial de la calle La Rúa /MC

Mientras tanto, hay locales comerciales que abren y cierran con sucesivas iniciativas que no acaban de cuajar. La histórica ferretería de la calle ya ha colgado el cartel de “Se traspasa”, lo mismo sucede en otros locales pequeños.

La peatonalización de la calle La Rúa y zona adyacente no ha servido para revitalizar el barrio ni para atraer población, salvo en el complejo residencial Trastámara, construido hace diez años, y que en su día dio un cierto revulsivo poblacional a la calle.

Entre el convento de las Concepcionistas y la comunidad Trastámara hay un solar de propiedad municipal, cuyo uso ha variado en los últimos años y cuya puesta en valor podría  servir para dar otro empujón económico a esta calle romana y medieval que tanto lo necesita.